Cuando me va mal, pienso en ti,
en lo mucho que quisiera que me escucharas,
que me acariciaras la cabeza,
que me dieras palmadas en la espalda
y me dijeras que todo me va a salir bien.
Cuando me va bien, pienso en ti,
en lo mucho que quisiera decirte
que tenías razón, que sí podía,
y salir a caminar y a comer contigo.
Cuando a ti te va mal, pienso en ti,
en lo mucho que quisiera estar a tu lado
para decirte que no siempre todo sale bien,
pero que confío en ti,
que eres increíble para mí y para otros.
Cuando a ti te va bien, pienso en ti,
en lo mucho que quisiera felicitarte,
abrazarte
y decirte que, desde antes,
para mí, tú ya eras un ganador.
Te extraño tanto,
y tú no me extrañas a mí.
Es tan difícil dejarte ir
cuando te miro y sé
que ya no me ves.
Quisiera haberme quedado con la duda,
porque eres la primera persona
que me gusta.