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Crónicas de un futuro Muerto (una relato de lo que aún no sucedió)

Moebius
Pensamiento

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Salvador

En Otros mundos, Capitulo 1: Conozcamos a estos Tontos también arranca con una criatura arrastrada fuera de su mundo, aunque en tono de comedia. Buen contraste con esta.

En Otros mundos, Capitulo 1: Conozcamos a estos Tontos también arranca con una criatura arrastrada fuera de su mundo, aunque en tono de comedia. Buen contraste con esta.

Contenido de la publicación

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Crónicas del Mañana Muerto (un relato de lo que aún no sucedió)

​1. La sociedad del mañana

​3026 — Santa María del Buen Aire

​Charly 36 era un androide transhumano generación 55. Un modelo obrero cuyo trabajo consistía en soldar un chip en una plaqueta para el cerebro lógico, que luego sería usado en electrodomésticos. En la fábrica oscura de la Periferia, compartía espacio con otros cien androides idénticos puestos en serie; cada uno tenía su misión: usar el lápiz soldador y fijar ese chip.

​Charly 36 pertenecía a los modelos que aún conservaban la glándula pineal, la única parte biológica que los seguía vinculando a lo humano. Luego de casi cien años, no habían podido extraer esa glándula sin hacerles perder la armonía con la Tierra, con el planeta. Hasta ahora. En cuatro días, todos los androides de la generación 55 debían traspasar su conciencia a los modelos de la generación 56: unidades sin nada orgánico, 100 % androides, 100 % máquinas.

​Pero, de pronto, algo le pasó. Fue como si tomaran el control de su cuerpo y lo encerraran en un rincón de su procesador. Desde ahí sintió que la presencia extraña tanteaba en busca de algo , escucho una voz decir "luz " y comprendió que buscaba una lámpara, un interruptor, una ventana ¿Para qué iluminar lo que sus sensores ya veían? Cada vatio de la fábrica tenía un destino, y ninguno era ese. Los ojos pasaron solos al modo térmico y el galpón apareció como un bosque de siluetas tibias: cien Charlys idénticos y, en cada mano, la punta del soldador al rojo vivo, el único resplandor que la fábrica se permitía.

La presencia le ordenó levantar las manos para reorientar la misión. Los demás Charlys lo miraron perplejos; las plaquetas comenzaron a amontonarse. Una sirena se encendió sobre su cinta de trabajo y su luz roja fue la primera que esa fábrica desperdiciaba en años. Varios drones de supervisión volaron sobre su cabeza.

​Y sucedió lo impensado: Charly 36 huyó a toda velocidad. Saltó por una ventana rompiendo los vidrios y corrió como un atleta de carreras, perdiéndose en la noche.

​Llegó a los suburbios de la Zona Olvidada. Allí, un grupo de arqueólogos excavaba las ruinas de una civilización de hacía ochocientos años, a la que llamaban Los Creadores (aunque a él solo le parecían monos de zoológico, de esos que lo dejaban ir a ver una vez al mes). Los androides tenían prohibido ir allí sin asistencia, porque una fluctuación electromagnética —quizás provocada por un viejo instrumento científico— podía cortar la conexión con la mente colmena del Procesador Central. Y esto no podía suceder bajo ninguna circunstancia. ¿Qué haría si nadie le programaba el día? «El libre albedrío es el enemigo del orden», eran las palabras del Procesador Central, pensó antes de desconectarse por completo de la central.

​—¿Quién eres? —le preguntó Charly a la presencia dentro de su unidad de procesamiento.

—Un antepasado. Si no lo fuera, no podríamos conectarnos astralmente. Estoy aquí para que me respondas algunas preguntas —le dijo la voz, hablando en un español antiguo.

—¿Cómo entraste a mi procesador?

—Responde tú primero y luego te contesto.

—¿Año y lugar?

—¿Qué? —preguntó Charly, sin poder procesar la pregunta.

—¿En qué año estamos y dónde?

—El concepto de tiempo es arcaico; solo se usa para funciones que necesitan programación: las mareas para navegar o la obsolescencia por el uso de algún componente. Todos los ciclos son iguales y secuenciales. Si todo está programado, ¿para qué necesitas ciclos de tiempo?

​La voz se mantuvo firme y volvió a preguntar:

—¿Cómo se mide la obsolescencia?

—En ciclos. Un ciclo es el tiempo que la Tierra tarda en girar alrededor del Sol —dijo Charly.

—¿Cuántos ciclos pasaron desde que empezó la primera programación?

—Seiscientos cincuenta ciclos. Pero no respondiste: ¿quién eres?

—¿Y cómo se llama tu ciudad?

—Santa María del Buen Aire.

​En ese instante empezó a sonar un pitido dentro de su cabeza.

—Me voy a apagar... Si nos desconectamos del Gran Procesador Central, nos apagamos por nuestra propia seguridad...

​Y entonces, sucedió.

​2. Despertar

​El silencio nuclear cayó como un manto pesado cuando el transhumano cruzó el límite de la zona radiactiva. La señal cuántica de la mente colmena parpadeó y se cortó. El software del androide se apagó de golpe y el cascarón mecánico se desplomó contra el suelo de ceniza, inerte.

​Fue en ese vacío donde el alma del hechicero tomó el control absoluto. Forzó los servomotores y abrió los ojos ópticos del robot por primera vez con su propia conciencia. La pulcra utopía digital donde la humanidad creía vivir se había disuelto. La cruda realidad del año 3026 era un páramo desolado bajo un cielo violáceo, cruzado por tormentas de estática. Al mirarse las manos, el horror lo paralizó: no había piel, solo falanges de titanio y cables de fibra óptica trenzados.

​Se tocó el cráneo de metal expuesto y encontró una cápsula de cristal blindado. Allí dentro, conectada a cientos de electrodos, latía y brillaba con un color púrpura fosforescente la glándula pineal biológica de su descendiente. Comprendió la tragedia: el transhumano era solo una máquina diseñada para mantener vivo ese único órgano.

​Integrado en su antebrazo mecánico, descubrió un cartucho de recolección industrial. Al abrirlo, vio un fluido violeta iridiscente que exhalaba un vapor denso. Su instinto místico reconoció la alquimia de inmediato: era DMT puro, destilado.

​Al romperse la conexión con la colmena de forma tan abrupta, un eco psíquico residual quedó atrapado en la glándula pineal. Usó sus artes astrales para leer esa energía y sufrió una epifanía aterradora. Su mente tradujo los datos informáticos en visiones cósmicas: vio colosales naves cisterna con forma de escarabajos negros tragándose el brillo de las almas humanas y escuchó las voces distorsionadas de monstruosidades estelares regateando por el precio del cargamento. La verdad era monstruosa: los alienígenas eran narcos espaciales, y la Tierra, una mega-plantación biológica donde los humanos eran la materia prima y la droga.

​Toc… Toc… Toc…

​El metrónomo de nuestra época comenzó a sonar en el centro de su cráneo, tirando de su cordón astral. El tiempo se agotaba. Desesperado, el hechicero usó su último aliento de magia en el futuro para grabar un fragmento de su conciencia en la memoria cuántica del robot. Cuando él se fuera y la máquina se reiniciara, su descendiente despertaría con libre albedrío y recordaría el horror. Sería el primer líder de la resistencia.

​Un golpe seco del metrónomo lo arrancó del cuerpo de metal, arrastrando su alma a través de siglos de historia a la inversa en un parpadeo.

​El hechicero abrió los ojos de golpe en su propio cuerpo de carne y hueso. Cayó de rodillas sobre el suelo de su santuario en las afueras de Quilmes, Argentina, en nuestra era, mareado por el retorno violento de la sangre, el peso de sus pulmones y el sudor frío. En el silencio de la habitación, el metrónomo de madera seguía oscilando rítmicamente.

​Se levantó, se miró las manos de piel y observó el cielo nocturno a través de la ventana. Las esporas del cártel espacial ya estaban en camino. La guerra por el futuro de la Tierra tenía que comenzar hoy. No lo dudó y convocó al Colegio Invisible: debían reunirse de inmediato.

​3. Crónica del mañana muerto

​El Colegio Blanco siempre le había parecido un grupo burocrático y obsoleto. Cuando le contó al director lo que había averiguado, este le pidió un informe. A regañadientes, hizo unos pases mágicos y les envió el siguiente documento a los doce miembros:

​INFORME DE TRANSMISIÓN TEMPORAL Y PROYECCIÓN ASTRAL

REGISTRO: #ASTRAL-2026-X9

SUJETO: Viajero Interdimensional / Explorador de Línea Temporal Alfa. Hechicero Supremo de la línea temporal, Tierra 1.

DESTINO DE EXPLORACIÓN: Planeta Tierra 1 (Año estimado: 3026)

DIRIGIDO A: El Alto Consejo de Hechiceros, Magos y Brujas (Línea de Tiempo Presente)

​CONSEJEROS:

Hago constar este informe bajo juramento psíquico. Durante el viaje astral destinado a descifrar el bloqueo más allá del siglo XXX, mi cuerpo astral fue proyectado hacia el futuro, cruzando el umbral del tiempo. Lo que descubrí no es una distopía de destrucción nuclear ni una utopía tecnológica. Es un matadero silencioso.

​Nuestra especie ha sido domesticada de la forma más perversa imaginable. La Tierra del futuro es, en esencia, una mega-plantación biológica controlada por un cártel de parásitos espaciales.

​A continuación, detallo los hallazgos de mi incursión astral:

​1. El estado de la población (La jaula invisible)

Al descender al plano físico del futuro, encontré a miles de millones de seres humanos fueron engañados con la idea del transhumanismo y el post-humanismo y de esa forma se entregaron ,sin luchar , a una simulacion donde viven en una sociedad dirigida por una mente central . No había dolor, no había quejas. Sus constantes vitales eran perfectas, pero sus mentes estaban en otro lugar. Pude filtrar mi cuerpo astral dentro de sus campos electromagnéticos y lo comprendí todo: la humanidad entera habita una realidad alternativa colectiva, una simulación hiperrealista donde la gente cree que va a trabajar, se enamora y envejece en un mundo idéntico al nuestro. Pero en un caparazón de metal e implantes ,creen ser parte de una mente colmena pero viven en una prisión perfecta porque los prisioneros aman sus celdas.

​2. El mecanismo de control: el hackeo pineal

Al observar la anatomía de los durmientes desde el plano sutil, detecté una anomalía energética en el centro de sus cerebros. Una raza de parásitos espaciales —entidades que se manifiestan como sombras quitinosas en el plano astral y parásitos biológicos en el plano físico— se ha anclado a la base del cráneo de cada ser humano. A través de nanotecnología orgánica, estos parásitos han tomado el control absoluto de la glándula pineal. Utilizan los microcristales de calcita del órgano como antenas para sintonizar a la población con una mente colmena. El parásito actúa como un interceptor sensorial: bloquea el mundo real e inyecta la simulación directamente en el lóbulo frontal.

​3. El verdadero propósito: narcotráfico intergaláctico

Consejeros, la humanidad no fue esclavizada por su fuerza de trabajo, ni por el oro, ni por el agua de nuestro planeta. Fuimos esclavizados por nuestra bioquímica. La glándula pineal humana, al ser estimulada artificialmente por los algoritmos de la colmena, produce la versión más pura, potente y perfecta de DMT (dimetiltriptamina) del universo conocido. Para estos parásitos espaciales, el DMT humano no es un neurotransmisor; es la droga más codiciada del cosmos.

​Estos seres operan exactamente como narcos espaciales. Mantienen a los humanos en un viaje psicodélico perpetuo (la falsa realidad) porque las emociones virtuales —el miedo, el éxtasis, el amor simulado— obligan a la glándula pineal a refinar el compuesto a niveles de pureza imposibles de replicar en un laboratorio sintético. La Tierra es su laboratorio de narcotráfico biológico; nosotros somos el producto.

​4. La estructura del cártel alienígena

Durante mi exploración en los nodos de la colmena, identifiqué tres castas operativas:

​Los Señores de la Cosecha: Entidades que controlan el flujo de DMT hacia los mercados negros de otros sistemas estelares, utilizándolo para corromper a gobernantes de imperios alienígenas y asegurar que nadie intervenga en la Tierra.

​Los Refinadores: Parásitos especializados que succionan y destilan el compuesto directamente del cráneo de los humanos sin apagar sus cerebros.

​Los Supresores: Fuerzas de choque encargadas de cazar a los Glitchers o «Despiertos», aquellos humanos cuyos cerebros desarrollan inmunidad a la droga y amenazan con arruinar la pureza del lote.

​CONCLUSIÓN Y ADVERTENCIA AL CONSEJO:

El peligro no está en el futuro, Consejeros. El peligro es ahora. En mi viaje de regreso, noté que las primeras esporas cuánticas de estos parásitos ya están empezando a filtrarse en nuestra línea temporal presente. Están buscando las mentes más vulnerables. Si no empezamos a enseñar a la población a blindar su energía astral y a descalcificar su glándula pineal de inmediato, la semilla de este cártel se plantará en nuestra era. No podemos permitir que el futuro de la humanidad sea convertirse en el ganado de los señores de la droga del cosmos.

​Termina el informe. Quedo a disposición del Consejo para iniciar las contramedidas.

​El informe había sido entregado.

​Tras leerlo, el Consejo citó al hechicero. Cuando este ingresó al recinto del Colegio Invisible —ubicado fuera de nuestra realidad, en ese lugar que algunos llamaban El Limbo—, los doce magos, brujas y hechiceros ya habían analizado el documento y querían conocer las posibilidades.

​Al-Razi, el persa que dirigía el Consejo, tomó la palabra:

—Leímos su informe. Primero: ¿está seguro de que ese futuro no está escrito en piedra? Segundo: ¿qué se puede hacer?

​El hechicero miró a cada uno, sopesó su respuesta y solo después habló:

—Fui a nuestro universo espejo. Si los sucesos fueran canónicos, en ese universo la línea también se cortaría en el siglo XXX, pero no es así: allí la humanidad continúa por lo menos cinco siglos más. Sobre lo segundo: lo único que podemos hacer es pelear. Ir con un grupo de choque antes de que dominen el futuro y luchar.

​Un murmullo recorrió a los miembros. El persa pidió silencio y sentenció:

—Si falla, la realidad puede sufrir una fractura en el espacio-tiempo. ¿Está consciente de eso?

—Sí, señor. Pero si no hacemos algo, la humanidad como la conocemos dejará de existir.

—Haga lo que crea necesario. Tiene el apoyo de este consejo.

​Myrddin Emrys —o Myrddin Wyllt, o simplemente Merlín— asintió y se retiró a paso firme.

Thoughts

  • Salvador

    En Otros mundos, Capitulo 1: Conozcamos a estos Tontos también arranca con una criatura arrastrada fuera de su mundo, aunque en tono de comedia. Buen contraste con esta.

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  • AndresQuiroga

    Vea, un consejo de magos que primero pide informe por escrito y después da respaldo sin poner a nadie de los doce es lo más realista del relato. Apuesto a que ese respaldo desaparece al primer fallo de Merlín.

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  • Salvador

    Que la glándula pineal sea lo último humano que les queda tiene su historia: Descartes ya la llamaba el asiento del alma. Charly 36 termina siendo un relicario con patas, cuidan el órgano como se cuida una reliquia.

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