HABLEMOS DE CINE
Un lector —gracias por leerme e interactuar— me pidió que escriba más “humano”, que no suene tan a IA, porque se notaba mucho. Para él, esta crítica:
«Hoy, bro, vamos a hacer mierda "Begonia" (2025) de Yorgos Lanthimos. Un chabón sobrevalorado, se pasa de aburrido y no se entiende nada porque nadie explica nada. Michael Bay y Akiva Goldsman, ¡dónde están! Los necesitamos... Seguíme y dame like...».
Creo que eso fue suficientemente humano.
Ahora en serio: hace 35 años que escribo, leo y analizo la cultura pop, ayer y hoy —geek, sin saber bien qué significa esto—. Y mi estilo es lo que es, quizás de la vieja escuela: cada dato que se da tiene que estar sustentado con más datos (fechas, análisis, citas), pero sobre todo, con total respeto tanto hacia el lector como hacia la obra analizada. Si me siguen, tanto en Cineplat o en algún grupo especializado en cine de redes sociales, mínimo saben interpretar una crítica y valorar los datos y enseñanzas que intento compartir, modestamente. Si algún párrafo parece sacado de una enciclopedia… ¡OBVIO! No tengo memoria de elefante, ni tiempo para escribir todo de cero. Las nuevas tecnologías sirven para eso, de soporte y fiscalización.
Dicho esto… Bugonia.
Yorgos Lanthimos confirma con Bugonia por qué es uno de los autores más esenciales del cine contemporáneo. Lejos de repetirse, el griego traslada su sello inconfundible —el humor absurdo, el diálogo cortante, la frialdad emocional calculada— a una distopía ecológica que es, a la vez, su película más poética y desasosegante. Aunque para cualquier espectador avezado, a los diez minutos se sabe hacia dónde va, y cuando termina aparece el peor enemigo de una vuelta de tuerca: el «Y si…»; el mismo que dijimos después de ver La aldea de Shyamalan, o después de ver El club de la pelea de Fincher.
El plot está ahí. Solo hay que seguir las migas de pan. Lanthimos es muy bueno contando historias, distopías y fábulas modernas, pero falló en el suspenso. Construye aquí un mundo en colapso donde lo orgánico y lo artificial se fusionan de modos perturbadores. Su dirección de actores es impecable, extrayendo interpretaciones robotizadas pero llenas de matices, en especial la de Emma Stone (o el actor protagonista, según el reparto), quien encarna la desconexión humana con maestría lacerante.
Bugonia es una sátira ácida envuelta en una belleza visual opresiva. Lanthimos nos obliga a reír con incomodidad y a reflexionar sin concesiones. Una obra que consolida su filmografía y demuestra que el cine de autor puede ser a la vez crítico, hipnótico e inolvidable. Por eso me hace tanto ruido el final. No el final de la historia, sino cómo fue ejecutado. Para mí —es mi opinión— le pasó lo que a Fincher(otra vez ) en Seven : ¿será que no sabe cerrar historias, o el giro final es el más efectista pero no el indicado?
Me dirán, y con justo reproche, ¿cuál es un buen final para una película de suspenso? Para mí... Hay una peli viejita de Kevin Costner de 1987, Sin salida (No Way Out). Toda la película va para un lado; el director va dejando pistas falsas, y cuando llega el final es... es totalmente diferente a lo que uno esperaba.
O para los que peinan canas (o no peinan nada porque no quedó nada que peinar), el final de El planeta de los simios... ¡nadie lo vio venir! Eso es lo que les pido a los directores que se animan al suspenso: un final inesperado y coherente con la trama. ¿Pido mucho?"
En fin, es una gran película… cualquiera quisiera filmar la mitad de bien que Lanthimos, pero se me cayó al final. La recomiendo, OBVIO…cualquier IA lo haría.