Mayo pensando en voz alta en la mesa, sin darse cuenta de quién tiene enfrente, me hizo pensar en esas cenas donde alguien suelta demasiado y nadie se atreve a frenarlo. Apuesto a que la idea de la grieta del monstruo más grande vuelve más adelante, y en boca de Mike. Gracias por subirlo :)
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Mayo pensando en voz alta en la mesa, sin darse cuenta de quién tiene enfrente, me hizo pensar en esas cenas donde alguien suelta demasiado y nadie se atreve a frenarlo. Apuesto a que la idea de la grieta del monstruo más grande vuelve más adelante, y en
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Corría y corría por el bosque misterioso y temible, más bien conocido por “Lo desconocido”
Aquella lóbrega oscuridad que arropaba todo el lugar, disminuían aún más sus esperanzas de sobrevivir, su respiración era acelerada, tanto así que el desesperante bombeo continuo de su corazón por darle oxígeno necesario para su cuerpo le hacía escuchar cada palpitar, como un tambor en su cabeza que provocaba un dolor infernal, pero no era momento de quejarse o detenerse a tranquilizar su ritmo cardíaco, le venían comiendo los talones, si se llegaba a detener ahora temía que nunca más volviese a sentir esa brisa tibia que golpeaba su cara cada vez que corría libremente por donde quisiese. Su brazo izquierdo ensangrentado por la herida de una bala le jugaba en contra, aquellos seres que le seguían olían perfectamente su sangre. Pobre chico rubio…. no tenía donde esconderse ni como escapar, lo único que podía hacer era correr hasta que su cuerpo colapsara, él lo sabía perfectamente y eso lo desesperaba aún más.
De tanto correr y esquivar árboles y raíces, sin notarlo dio un movimiento mal ejecutado cayendo así y azotando su pequeño y débil cuerpo contra la fría tierra llena de pocas hojas y piedras pequeñas, quedo por un momento aturdido, estaba cansado, adolorido y fatigado ¿Hace cuánto no comía algo ya? Pensó vagamente mientras juntaba todo el aire que había perdido, se reincorporo con dificultad de aquella caída, la pérdida de sangre le provocaba sueño, sentía una fuerte punzada y ardor en su tobillo derecho.
“Mierda” maldijo en voz baja, se había doblado el tobillo.
Se miró el abdomen notando una cierta cantidad de sangre que manchaba su ropa ¡¿Pero cómo?! Se preguntó internamente, no se había percatado de su herida, un gran rasguño, seguramente fue cuando se detuvo a pelearen una emboscada. Un paso a la lejanía le hizo levantarse omitiendo el dolor que exigía que su cuerpo cediera, aunque con un pie cojo no le dio mucha ventaja.
Ya lo alcanzaban.
Lo sentía.
Aquellas miradas carmín que le perforaban el alma desde la oscuridad del bosque.
Las risas espeluznantes que resonaban entre los árboles, rebotando por todas partes e impidiéndole identificar de donde provenían.
Bang.
Sonó una bala impactar contra el árbol cerca de él y sucesivamente otras impactar cerca de sus pies, no le dieron más opciones que esconderse detrás de un gran árbol si no quería terminar lleno de plomo, contuvo la respiración por breve momento para escuchar como las pisadas ajenas se habían detenido, con sus manos temblando por la adrenalina sacó lentamente el cuchillo, no sabía exactamente cuántas entidades habían en ese momento, lo que si sabía era de que si lo querían llevar devuelta seria muerto.
“Tks- se ha vuelto a esconder” comento molesto un perro amarillo con gran altura que miraba los alrededores.
“No importa cuánto se esconda, sabemos que está aquí, lo puedo oler” hablo otro un poco más bajo con un gorro de oso y su espada en mano.
“¿Por qué no solo lo matamos? Hagamos lo pasar de que lo encontramos “lamentablemente” muerto” comento irritada otra más de pelo negro apoyada en la raíz de un árbol.
“Si fuera tan fácil matarlo ya lo habríamos echo y no estaríamos aquí con 5 de nuestros compañeros muertos” dijo el perro mirando para arriba asegurándose de que el chico rubio no volviera a sorprenderlos desde las alturas.
“Además, si lo matamos, el líder se desquitará con nosotros, aunque hubiese sido un “accidente” no pienso dejar que me vuelvan a mandar a ese lugar en específico…” lloro en voz baja el pequeño, si volvían con las manos vacías o con el bastardo que perseguían muerto, el líder no dudaría en darles el peor de las torturas hasta la muerte.
“Tks- maldito mocoso ni se porque insiste tanto el gran líder en que vuelva ¿acaso no entiende que nos traiciono? No solo se llevó información valiosa de la armada, sino que también la dejo sin pensarlo, la traición se paga con muerte…” levantándose de la raíz, empezó a ver a sus alrededores con los brazos cruzados.
Observaron sus alrededores, también por detrás de los árboles y debajo de los que estaban huecos, detestaban que este fuera tan bueno y sigiloso para esconderse, uno de ellos miro la sangre pintada en los árboles y les advirtió a los demás, no podían saber si era una trampa o de verdad él se había apoyado en el árbol e inevitablemente se marcó la corteza, la mente de ese chiquillo era difícil de entender. El más alto sintió gotas tibias que caían desde arriba entre las ramas secas.
“¡Apunten hacia arriba!” grito sacando su arma de fuego con rapidez.
“Así que era una trampa…” mirando hacia arriba “muy astuto, pero nosotros lo somos más, no caeremos en tus trucos” le advirtió, ahora si estaba irritado.
“Oye Marceline.exe… ¿Dónde está Fin.exe?” pregunto al notar la ausencia de su compañero de gorro de oso.
“Estaba aquí…” se dio la vuelta.
Guiaron sus ojos hasta encontrar el origen de las gotas carmín que caían de las ramas, encontrándose con una figura escondida entre las sombras que hacia lo posible para mantenerse en apoyo en el árbol.
“Allí está el pequeño bastardo” apunto su arma con intenciones claras de llegarle en los pies y así lograr que estuviese más quieto.
Pero el rubio lo esquivo y salto hacia otras ramas, los otros dos lo siguieron mientras disparaban continuamente, de pronto el perseguido cayo del árbol, aparentemente se había resbalado o le había llegado una de las balas. Corrieron rápido como cazadores furtivos en busca de su premio, por fin terminaría esta caza inacabable, al llegar sus sonrisas de victoria fueron disipadas, una vista poco agradable fue lo único que encontraron.
“Ohh, mierda fin…” dijo disgustada, su compañero se encontraba colgado del árbol con una cuerda en el cuello, su muerte evidentemente no fue ahorcamiento, si no de un gran corte en su abdomen que por poco es lo suficientemente profunda como para que sus intestinos estuvieran esparcidos por la tierra.
“Ahora solo quedamos dos” miro a su compañero y este le devolvió la mirada, los dos sabían que talvez seria su ultimo día.
“¿Y los refuerzos que pedimos?” recordó serio.
“Ya llegaron a la dimensión, pero aun así tardaran en llegar a este punto” recordó desganada “además, dudo que el siga teniendo fuerzas como para seguir en pie”
Y no estaba para nada equivocada, el rubio se encontraba sentado apoyando su espalda y cabeza en un árbol, ya agotado y fatigado, desangrándose y más que agitado. ¿Por qué tenía que siempre ser perseguido? ¿No podían dejarlo vivir tranquilamente? El solo quería ser libre… y cuando por fin lo logro, el solo quería ir a donde quisiese sin ser perseguido, odiado y despreciado ¿Qué había hecho mal? No era su culpa en absoluto, solo seguía órdenes.
Respiro profundamente y exhalo ¿Esta sería la última vez que olería el aire fresco? Observo su alrededor sin mover la cabeza, toco su herida en el abdomen para luego mirar su mano con sangre como si nunca la hubiese visto en su vida, tan solo quiere vivir feliz ¿Era mucho pedir? Pensó, su vista se nublaba y lograba escuchar pisadas cada vez más cerca, si tuviera energías en ese instante talvez no estaría en esa situación, miro con melancolía por última vez el cielo oscuro que casi ni se podía apreciar, para así por fin sucumbir al cansancio.
Unos últimos disparos se escucharon en ese bosque para así sucumbir al silencio absoluto…
Y el único testigo de todo aquello presente que quedo era el hermoso brillo lunar, su melancolía que abrazaba los presente con su tiniebla densa y fría.
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“Mmm…” se removió una silueta pequeña, un ser mitad perro y mitad humano, estaba recostado en un lugar blando y cálido, se sentía tan relajado ¿Hace cuánto que no descansaba así? Era como si hubiese recobrado todas sus energías a pesar de que su estómago gruñía en demanda de comida, no tenía ningún pesar ¿Estaba muerto acaso? Si es así, eso explicaría porque se siente como si durmiera en las nubes… un segundo… ¿Muerto? Pensó de nuevo analizando bien sus palabras mentales.
Se reincorporo sentándose rápidamente y abriendo sus ojos de golpe, agitado por aquel susto que no duro mucho, cuando sintió una fuerte punzada en su abdomen y brazo, cierto, estaba herido ¿Pero ¿cómo había llegado allí?
Se encontraba en una habitación vieja, con ventanas selladas con tablones de madera haciendo de barricada para evitar intrusos, los muebles no estaban en mejor condición, pero al menos cumplían su función, el mismo se encontraba sobre una cama, wow… no recordaba cuando fue la última vez que descanso en una, paso la mano por esta lentamente disfrutando de la suavidad.
En el fondo de la habitación estaba una persona sentada en un pequeño sillón que no se lograba ver por la oscuridad, había estado vigilando cada movimiento del rubio desde mucho antes de que recobrara la noción, tenía que asegurarse de que no intentara escapar o atentar contra ellos.
“¿Acaso nunca has visto una cama?” Pregunto con gracia, ya habían pasado unos minutos desde que el mitad perro estaba jugando con la suavidad de la cama, al escucharlo este dio un pequeño brinco del susto, rápidamente intento ponerse a la defensiva, pero algo lo detuvo, se examinó la mano derecha dándose cuenta de que estaba esposado en la cama, eso lo puso más nervioso, y para la gran sorpresa del que lo observaba, el rubio puso una postura más tranquila.
“Es de mala educación no presentarse primero ¿Lo sabes?” Respondió con tono divertido y precavido ¿A que estaba jugando?
“Me interesa bien poco ¿Por qué te perseguían los Exes?” Pregunto en seco.
“¿Por qué crees tú? Si los exes persiguen a alguien obviamente será para matarlo, ahora ¿Me puedes quitar las esposas? Son una molestia”
“No” Cuando lo encontró en lo desconocido no era mas que una persona moribunda, que miraba el poco cielo que había con una expresión que el reconocía a la perfección libertad, pero ahora solo parecía un idiota.
“Bien, entonces ¿Cómo llegue aquí?”
“Te encontramos tirado en un bosque, para empezar, ¿Quién es tan estúpido para ir a esa dimensión?” Regaño en tono de obviedad, pero la mirada confusa del contrario solo le dio el impulso de pisarlo.
“La dimensión de “Mas allá del jardín” ¿Acaso eres estúpido? Normalmente ese bosque es muerte segura, y aún más si está infectada de Exes”
“Ahh…” ¿Así que esa era la dimensión a la que entro? Normalmente, sí encontraba un portal abierto saltaría mil veces si fuera necesario antes que quedarse en un lugar donde ya saben que él está allí. “¿En qué dimensión estoy ahora?”
“Winnie the Pooh” Miro por la ventana medio tapada “los Exes de esos personajes eran fáciles de matar y el lugar que habitan es perfecto para la cosecha, así no nos preocupamos de morir por el hambre” Dijo con simpleza para volver su mirada al rubio
Por un momento se detuvo a analizar bien las palabras del contrario ¿Preocupamos? Está hablando en plural.
“¿Hay más personas aquí?” Pregunto curioso, eso significaba que hay más supervivientes, que alivio encontrar personas que no han sido asesinados, pensó.
“¿Cómo sé que puedo dejarte libre?” cambio el tema de inmediato, si quería informarle de todo a un desconocido estaría loco, primero necesita saber si no es de esos supervivientes que roban a los demás y los dejan de carnada a los Exes para escapar solos.
“Al menos preséntate, soy Mike, un gusto” Sonrió de lado.
El otro no dijo nada, simplemente guardo silencio, luego de un breve momento de silencio donde se escuchó el crujir del sillón seguidamente unas pisadas pesadas que se dirigían lentamente hacia él.
“Me llamo Trollino”
Respondió serio, Mike no lo podía creer, por un momento su aire escapo de sus pulmones junto a su alma, se paralizo aterrado, la persona que estaba frente el… no, no podía ser, sintió unas ganas de correr lo más lejos posible, preferiría volver al bosque, si no fuera porque estaba esposado ya se habría arrodillado en el suelo, tenía miedo y demasiado, pero un suspiro de decepción lo saco de ese aterrador trance.
“Tks- siempre ocurre lo mismo” pensó en voz baja al ver el estado de pánico que mostró Mike “No, no soy el” se cruzó de brazos.
El rubio apenas si podía respirar, pero aun no podía formular ninguna palabra o sonido, eso sí molesto aún más a Trollino.
“¡Que no soy el! Soy muy diferente” Suspiro “tengo la misma apariencia, sí, pero te puedo asegurar que yo soy distinto, mírame los ojos”
Mike como si fuera una orden levanto la mirada para ver esos ojos y allí darse cuenta, eran de un color azul, no… celeste, igual que el cielo que tanto apreciaba, el mismo que solo fue capaz de ver en libros desgastados y viejos, no eran como los feos ojos de los Exes, no daba miedo al mirarlos, no mostraba ansias de matar y destripar, ni mucho menos mostraban venganza, estos eran piadosos y amables, incluso serenos, de alguna u otra manera en su mente se le vino la palabra “diamante”, parpadeo continuamente para despegarse de aquellos, visualizando mejor la cara del tal Trollino, tenía una expresión de tristeza que se disfrazaba en seriedad, Mike se sintió como un idiota. Además, este vestía diferente, llevaba puesta una musculosa negra a cuerpo con cuello alto, un chaleco abierto naranja/amarillo, shorts azules y una tela roja atada a su cintura que hacía de cinturón, también usaba unas mangas/ guantes negros largos asta cubrir todo su antebrazo.
“P-perdón creí que…”
“Lose, no es la primera vez que me pasa”
Siempre que alguien lo conocía, lo primero que hacían era huir del miedo o intentar matarlo al creer que esa persona, como detestaba eso.
“Se un buen perrito y quédate allí, yo ya vuelvo” camino hacia la puerta sin hacer caso a los reclamos de Mike sobre que no era un perro y sin más se marchó cerrando la puerta.
“Menudo imbécil” susurro desde la cama ¿Y ahora qué? Se quedaría todo el rato sentado…ohh, eso jamás.
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“Y ¿Qué tal te fue?” Le pregunto acostado en un sofá viejo y desgastado una persona de complexión corpulenta y de estatura media, de tés clara, cabello de un color azul celeste brillante con reflejos más oscuros, corto pero abundante y voluminoso, vestía con una camisa roja de mangas cortas con cuello alto levantado, la camisa tiene dos franjas verdes horizontales decoradas con motivos florales de cuatro pétalos, unos pantalones azules violáceos, desgastados con roturas visibles en ambas piernas, usaba unos guantes sin dedos de color rojos con detalles blancos, llevaba unas gafas oscuras estilizadas, tenía unos tatuajes en ambos antebrazos, habían bandas negras de estilo geométricas, tenía algunas estrellas negras integradas en el diseño, los tatuajes parecían envolver los antebrazos como si fueran brazaletes, tenía algunas cicatrices a lo largo de su tórax y brazos.
“Se llama Mike o eso es lo que dijo, despertó hace poco pero no sé si deberíamos soltarlo aun” soltó mientras se sentaba en el otro sillón un poco más pequeño e igual de desgastado que el otro.
“¿Qué tal? ¿No se puso a la defensiva al despertar?” pregunto integrándose a la conversación un chico bajo que llevaba puesto un hoodie oversized en color azul, junto a una gran S, con blanco en toda la parte del centro incluyendo la espalda, con detalles deportivos en las mangas de color negro, también llevaba unos guantes sin dedos de color negros, un pantalón oscuro ancho y zapatillas negras simples. Su cabello corto y rizado y algo voluminoso de color castaño oscuro. Las mangas del poleron las traía arremangadas dejando ver en el brazo izquierdo tenía un protector en el ante brazo.
“Ho Sparta, mmm… se puso algo alterado cuando le hable, pero de un momento a otro me hablo como si fuéramos amigos, aunque mantuvo la discreción” respondió pensativo.
“¡Cuales fueron sus diagnósticos de salud?” pregunto un chico joven de complexión delgada y estatura media, de tes clara, cabello color violeta oscuro con reflejos azulados, abundante y ondulado, se quitó su casco dejando ver su rostro, unos ojos grandes de color azul turquesa claros, con gafas redondas con cristales de un tenue lila, llevaba una bata blanca cual científico, una camisa negra de cuello alto y una corbata de un violeta vino, unos pantalones oscuros “es que no pude ir a revisarlo yo ya que estuve en el laboratorio jejeje” comento algo apenado.
“Mayo, llevas metido en el laboratorio días ¿Qué has estado haciendo? Te ves fatal” Sparta lo miro con preocupación.
“No mucho, solo unos nuevos experimentos” comento botando los guantes de látex.
Todos lo miraron algo preocupados y molestos, esa tostadora parlante siempre descuidaba su estado físico por desvelarse en sus investigaciones, finalmente Trollino suspiro y respondió su anterior duda.
“Tiene una gran herida en el pecho, un rasguño, una herida de bala en el deltoides posterior derecho, torcedura de tobillo leve, sus pies estaban algo hinchados, supongo por estar corriendo por mucho tiempo, por sus notorias ojeras apuesto que lleva días sin un buen descanso, hay signos de desnutrición avanzado, varias cicatrices por su cuerpo y heridas pequeñas que no curaron correctamente por lo cual hay varios focos de infección” pensó detalladamente ese diagnóstico que le dio Rius cuando empezaron a curar al chico, a pesar que noto como Rius oculto ciertas descripciones más, no quiso seguir preguntando.
“No jodas, no creí que fuera tan grave cuando lo trajeron” comento Timba que seguidamente se sentó en el sillón “Trollino eres un descerebrado ¿Así planteas que hay que mantenerlo encadenado? ¡Maldito loco!” Exclamo molesto y decepcionado por su amigo.
Luego de eso los demás empezaron a reclamarle lo mismo, algunos ni siquiera sabían que estaban que estaba encadenado, le gritaron que era un antipático y un insensible, un vil animal, de que el chico estaba débil e indefenso, que era un bruto, pero este por el contrario se defendió entre insultos, de que era mejor mantener a los desconocidos con un límite y más si estaba bajo su “guardia”. Se debatían en una discusión bastante estúpida que no parecía tener un fin, hasta que una voz del segundo piso bastante burlesca detuvo su linda platica.
“Eres un insensible Trollino, dejando a un pobre chico encadenado, alguien que está al borde del colapso, eres un desalmado” Dramatizo Mike aquellas palabras, aguantándose la risa que emergía de su pecho, se encontraba recargado en el barandal de madera del segundo piso, cerca de las escaleras, con su mano derecha sosteniendo su cabeza reclinada levemente con intriga a los demás, mientras sostenía una sonrisa ladina.
“T-tu… ¿cómo?” Pregunto desconcertado en un susurro para sí mismo Trollino, estaba seguro de que lo había encadenado en la cama.
“¿Estoy aquí?” completo la pregunta para luego con la mano izquierda mostrar las esposas abiertas, seguidamente las tiro hacia el primer piso, frente a los pies del pelinegro quien las miro despectivamente.
“Si vas a encadenar a alguien hazlo bien” mostrando ahora las llaves de las esposas.
Mierda, pensó mientras recordaba que había dejado las llaves en el velador del cuarto, por andar fijándose en otras cosas. Se golpeó mentalmente ante aquella estupidez, seguramente el rubio debe darle mucha gracia, que vergüenza se dijo a si mismo Trollino.
“Bueno, así que si habían más personas…” examinando a cada uno, sus caras le eran conocidas ¿Pero de dónde?
Mike alargo más su sonrisa y sus ojos solo miraban a Trollino, le causaba interés ese sujeto, no lo podía negar.
“¿Y qué te hace creer que no me puedo defender?” Movió lentamente su cola en un vaivén “o, cierto que estoy herido” se recordó a si mismo sin interés alguno, seguido de eso soltó una pequeña risa suaves.
“¿De qué te ríes?”
“Eres tan adorable” soltó entre pequeñas risas que intentaba contener.
Trollino por la vergüenza y el enfado acumulado se le formo un leve rubor “ya estoy lo suficiente descansado como para ya largarme de aquí, pero agradezco su ayuda”
“No puedes, salir de aquí en tu estado es tentar a la muerte, y partir solo es igual de malo” soltó Mayo integrándose a la conversación.
“Bueno, eso no es un problema para mi”
“De todos modos no dejaremos que te vayas ¿Estás loco?” Soltó timba desde el sillón.
“¡Hola chicos! Ya volvimos, el calor esta terrible allí afuera” Hablo un chico de complexión delgada y tez clara, cabellos medio largo de color blanco, la parte frontal y algunos mechones alrededor del rostro son de un color rojo intenso, su pelo estaba recogido en una coleta baja detrás de la cabeza, tenía unos ojos negros tirando a un rojo/rosa apagado. Tenía una chaqueta corta amarilla con detalles oscuros en los bordes, una remera de cuello alto y en color negro, llevaba una gran cantidad de vendajes alrededor de la cintura asta las caderas y un pantalón cargo verde pardo. Bandas que envuelve gran parte de su antebrazo derecho. Contiene una gran cicatriz rojiza que comienza en su frente y cruza su ojo izquierdo, también tenía alguna más en su mejilla derecha, en la mano izquierda tiene cicatrices rojizas que eran iguales a la de la cara, estas eran cicatrices como de quemaduras. Llevaba una mochila que lucía bastante cargada y difícil de llevar, estaba a nada de desbordarse de cosas, se la quito de los hombros para dejarla en el suelo.
Un chico algo más mayor apareció por el umbral de la puerta para pararse a la par del albino. Un joven de estatura un poco más alta a lo normal, una complexión atlética y bastante fuerte, de pelo castaño rojizo con reflejos más oscuros, abundante, largo y de rulos, al cabello lo llevaba recogido en una coleta baja, tenía un pequeño mechón trenzado a un costado de su rostro y con un flequillo voluminoso que cubre parcialmente su frente, con ojos verdes esmeralda, en la cabeza llevaba un casco estilo espartano con cresta roja, una capa roja sostenida por broches con el logo de los espartanos, una armadura ajustada a su torso, sus hombros quedan al descubierto, como una armadura incompleta, una falda roja plisada y un cinturón de cuero para enganchar su espada, cual típica vestimenta espartana o romana. Usaba unos brazaletes en sus muñecas y bíceps, coreas de color negros cruzadas en sus gemelos y con sandalias estilo griego, llevaba una espada enfundada en su cinturón. Al igual que su compañero también llevaba una gran mochila.
Apenas entraron la tensión en el aire se hiso presente de golpe, los invitados que llegaron recientemente miraron al desconocido chico que se encontraba apoyado en el barandal, este les devolvió la mira aun sonriendo y con su cola moviendo de un lado a otro como en modo de asecho inofensivo.
Desconcertados miraron a los demás presentes, ni ellos podrían explicarles la rara situación. El mitad perro solo les dio una ojeada con un leve interés, nada casual, pensó. De un momento a otro sus ojos se clavaron en el cuerpo del albino, pera correctamente recto, esta vez su cola parecía asechar a su presa, su mirada no se despegaba ni bajaba la intensidad.
“O, ya has despertado ¿Cómo te sientes?” pregunto casi muerto por la tensión.
“Rius, como te lo explicamos…” Mayo paso su mano por su nuca intentando pensar cómo explicar la situación.
Sin embargo, Mike no respondió, se quedó allí parado mirándolo fríamente, casi como si intentara despedazarlo con la mirada. Rius ya estaba bastante incomodo por ello, en el fondo el sabia el significado de esa mira, pero no estaba en el ambiente ni momento adecuado para hablar con el rubio, estaban los demás, así que solo fingía no entender nada. A Trollino por otra parte le causo curiosidad la reacción de Mike, parecía literalmente un animal asechando a su presa, que bajara la guardia para saltar sobre ella, sus gestos tan impasibles, su cola firme y erizada que se movía tan lentamente que podía pensar que estaba en cámara lenta.
“Es de mala educación no presentarse ¿No lo crees?”
Y allí como si fueran palabras claves, Mike salió de su pequeño trance con algo se sorpresa, mantuvo su mirada seria, aun así. Trollino pensó en aquellas palabras, eran las mismas que dijo Mike cuando le dirigió la palabra hace unos instantes atrás.
“Mike” soltó secamente por fin.
“¿Mm?”
“Me llamo Mike”
“Soy Rius, encantado” Sonrió gentilmente “¿te encuentras mejor? Cuando te examine te veías fatal, me parece un milagro que estés de pie” termino de hablar mientras cerraba la puerta de la entrada.
“Si, gracias… pero yo ya me largo de aquí, tengo… “cosas” que hacer” opto por tomar un carácter más calmado y relajado, caminando hacia las escaleras.
“No puedes, estas herido, es mejor que te quedes… además, estar solo allí afuera es muerte segura”
Para la sorpresa de todos, fue como si nada hubiera pasado, como si fueran compañeros de toda la vida.
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Todos estaban sentados alrededor de la mesa mirando al chico nuevo, claramente tenían dudas y preguntas por hacer, pero no respuestas claras y eso les molestaban.
Rius y Mike tenían un debate sobre el porque uno tenia que quedarse y otro que se tenía que ir ¿Cómo llegaron al comedor? Pues simple, durante la extrañamente y “casual” conversación, a Mike le rugió horriblemente el estomago mas de una vez, nuevamente para sorpresa de todos, este ignoraba totalmente la necesidad de comer para seguir discutiendo, como si ni siquiera el mismo se diera cuenta. Sparta con corazón de abuela claramente no permitiría que nadie pasara hambre, y menos en su refugio temporal, así que mando a todos al comedor para que ayudaran a poner la mesa (inclusive Mike) y como era el turno de Trollino de cocinar, el se encontraba en la cocina entre refunfuños de flojera.
“Tú no estás entendiendo, los exes probaron mi sangre y la van a rastrear hasta aquí” insistía Mike, si él se aliviaba profundamente de que aun quedes supervivientes, pero si él se quedaba correrían mucho riesgo, aún más si se enterasen los Exes que el Trollino original estaba aquí.
“En realidad los Exes no soportan los climas calurosos, así que no vendrían hasta aquí, y en segunda, hemos creado la forma de que los Exes no nos rastreen” Sonrió orgulloso por el trabajo de Mayo, quien era el responsable de esas locas investigaciones que resolvieron sus pequeños problemas.
“Eso es imposible” soltó sin creérselo, estaba en shock, casi parecía una broma.
“Estuve investigando durante 3 años alguna solución, aunque tuve mucho errores y fallos, por fin lo conseguí, a pesar de no ser científico, me dedico a las investigaciones e inventos”
“¿Co- como fue posible eso?” tenía sus hipótesis, pero esperaba que la mayoría de ellas fueran mentira.
“Ohh…. Sobre eso” paso su mano por la nuca con lentitud “tuve que atrapar algunos Exes para ver cómo funcionaba su sistema gustativo y olfativo, ya que ellos son muchos más desarrollados que los humanos e incluso que los híbridos o animales. Fue algo muy agobiante, pero valió la pena, puedes rastrear hasta 15 kilómetros a las personas de las cuales prueban su sangre, pero descubrí que si la sangre es alterada seria como dañar el “radar” de los Exes” apoyo su cabeza en la palma de su mano que se mantenía apoyado en la mesa “es fascinante como es la estructura genética de los Exes, quede extrañamente maravillado y aterrado a la vez, que llegue a preguntarme ¿Si las fallas son iguales? Talvez tienen peor desarrollo y por eso las tachan así”
Pensó profundamente ya sabiendo del tema, los presentes escuchaban atentos, hasta Trollino que dejo de cocinar para poder escuchar mejor.
“Lamentablemente es algo realmente difícil de encontrar esos tipos, la fábrica t Trillino.exe se encargaron de eliminar total rastro de alguna posibilidad de que quedara alguna, ya que para ellos era una especie débil e inútil” empezó a jugar con sus dedos.
Y no era del todo mentira, claro que existieron los Exes que venían con fallas, pues su “formula X” no fue un rotundo éxito al inicio, tuvieron que pasar al menos 4 o 5 años desde que empezaron las invasiones a las dimensiones, donde empezaron a salir Exes 100% bien formados, así que mandaron a mataron a matar a todos los Exes defectuosos ya que eran obsoletos, eran más débiles, no tenían garras, sus ojos no siempre eran pupilas rojas, sus habilidades físicas o atléticas no eran tan buenas, eran menos intimidantes y algunos más pequeños, tenían rasgos psicológicos lo cual los hacia mas débiles. Ante los Exes ellos eran seres miserables que no valían la pena, como los humanos.
Mike trago duro, mientras mira a Mayo fríamente intentando disimular sus ganas de despedazarlo. Pero cuando Mayo levanto su mirada, rápidamente cambio su mirada.
“Siempre me pregunté si la verdadera razón del porque Trollino.exe los mando a eliminar fue por algo más…” nadie quería interrumpir lo que decía, la mayoría de presentes sabían que en algunos casos Mayo empezaba a divagar demasiado en su mente, que ni se daba cuenta que hablaba en voz alta. “digo, si eran débiles, pero podrían haberlos ocupado para otra cosa, como ayudantes, o alguna especialidad de la cual se debía tener sumo cuidado, cosas que los Exes no podían lograr, después de todo debió de haber invertido demasiado tiempo y recursos en la creación de ellos, pero… simplente de la noche a la mañana mando a realizar una matanza masiva sobre fallas...” se detuvo unos segundos para luego seguir “se encargó especialmente de eliminar a todos…”
“Cual… ¿Cuál es el problema de eso?” cuestiono Mike en voz baja, la ya sabía claramente cuál era la razón del porque esa matanza, en sus mas adentros suplicaba que aquella información no estuviera en manos humanas.
“¿Y si ellos de alguna manera en sus cuerpos tuvieran la respuesta a la debilidad de los Exes?”
Hubo un gran silencio, nadie lo había pensado así, tenia todo el sentido si Mayo lo planteaba de esa manera, Mike abrió los ojos con sorpresa, para luego mantener la mirada fija en aquel “científico” que solo hablaba sin medir sus palabras.
“Después de todo, incluso la monstruosidad más colosal arrastra en silencio una grieta por donde termina perdiendo su poder”
“La cena ya esta lista” soltó Trollino poniendo los platos en la mesa.
“valla, no creí que cocinaras” miro Mike burlescamente, para intentar distraerse de la declaración de Mayo.
“Puedo hacer muchas cosas, no solo se cocinar” declaro avergonzado.
“¿A sí? ¿Qué tipo de cosas?” Pregunto mientras tomaba agua del vaso, y miraba atentamente como el azabache colocaba un plato de sopa con carne frente a él.
“Cosas que no se mencionan frente a niños” Sonrió con burla al ver como el rubio se ahogaba con vergüenza.
“Menudo imbécil” dijo Timba molesto, ya que Sparte los miraba sin comprender a que se referían “si se van a poner así, que sea lejos he, no quiero que mi niño vea ese tipo de cosas” agarro la cuchara para comenzar a comer.
Nadie dijo nada, para así centrarse en sus comidas. Mike miro pesadamente a Trollino por ese ultimo comentario, el contrario simplemente lo ignoro para aun mantener su sonrisa, luego cambio su mirada al plato frente a el con una mirada dudosa. No negaría que olía delicioso, su estomago suplicaba y exigía que comiera, pero aun no podía olvidar que eran desconocidos y que debía ser precavido ¿Y si en la sopa había droga? ¿Y si sabían quién era y por eso lo convertirían el experimento de Mayo? Tan solo pensar eso le hiso dar un escalofrió por toda su espalda.
“No tiene nada” dijo pesadamente Trollino al ver la mirada de desprecio que lanzaba Mike a su comida.
El mitad perro no le devolvió la palabra, ni la mirada, solo se fijaba únicamente en el plato, los demás comían plácidamente disfrutando de cada bocado, mirando de vez en cuando con “disimulo” no lo culpaban si el desconfiara de ellos, después de todo no sabían en qué tipo de situaciones pudo haber estado como para desconfiar tanto y a la vez parecer como si nada ocurriera.
Trollino suspiro profundamente para posteriormente pararse y caminar asta estar a la par de Mike, quien por fin despego su vista del plato para verlo. El azabache agarro la cuchara con un buen poco de comida y posteriormente la introdujo en su boca disfrutando su sabor, el rubio lo miro detalladamente cada expresión de Trollino, si algo no estaba bien en la sopa su cara lo delataría, grande fue la sorpresa de él cuando habían pasado unos minutos y nada ocurría.
“Te lo dije” sonrió satisfecho cuando el rubio miro la sopa de nuevo, pero esta vez con curiosidad.
Mike sin duda tenia muchas preguntas y el hambre que había estado ignorando hace mucho ya no le ayudaba a pensar, así que, sin dudar dos veces, de una vez agarro la cuchara para empezar a comer.
Los demás ya esperaban una reacción así, por lo que Trollino fue a buscar otro plato con sopa mientras el rubio devoraba el primero.
“¿Estaba buena?” Sonrió burlesco el azabache.
“Jo-de-te” respondió sin dejar de comer.
“¿Y de dónde vienes?” pregunto intrigado Sparta.
“Ugh” trago primero toda la comida que tenia en la boca “ya ni lo recuerdo, de tantas que he entrado y salido, termine olvidando el nombre de mi dimensión”
“¿Cómo es que olvidas el nombre de tu origen?” comento Trollino desconcertado.
“Bueno, simplemente entro y salgo, no me interesa el nombre de la dimensión, solo busco la manera de sobrevivir” devolvió con obviedad.
Trollino se respondió mentalmente la razón por la que el chico había entrado a la dimensión “Mas allá del jardín”, sin ni siquiera entender lo grave que era, este simplemente vivía por vivir, no pensaba en nada mas,
“¿Tienes familia o alguien cercano? o ¿simplemente divagas solo por allí?”
“Si, pero están muerto”
Mike se detuvo en su acción de comer por unos segundos manteniendo una mirada perdida en su cuchara, si, conocía bastante bien el nombre de su dimensión, su “Familia” no estaba muerta, de echo lo estaban buscando desde que el escapo, el se juro jamás volver, jamás tener que revivir esa vida, por ello se hizo el muerto, tal vez no murió de verdad, pero todo lo que representaba su antigua vida si, para que finalmente renaciera en sur nuevo, uno que olvido su dimensión, uno que perdió a su familia, alguien que es libre, ahora era ese niño alegre convertido en un hombre, un ser nuevo, ya que ni humano ni esos moustros podía ser considerado.
Lamentablemente aun tenia que romper cadenas que le impedían soltar esa vida, él no podía cambiar la sangre que manchaba sus manos, aquellas vidas inocentes que fue obligado a arrebatar, vidas inocentes torturadas en sus manos, que lo ultimo que conocieron antes de marcharse fue la agonía y la fría mirada de él que los acompañaría asta la tumba. Puede que el solo estuviera siguiendo órdenes, pero él jamás se consideraría inocente, su sangre maldita le hacia regocijarse hasta la medula, cada que arrebataba cada vida, no era hasta que ya no quedaba rastro de alma cuando empezaba la culpa y el arrepentimiento, él no podía cambiar que nació así, fue entrenado así, su cuerpo y mente no podían rechazar su naturaleza caótica, desde sus tantas promesas, una de ellas fue jamás dejarse llevar por esos instintos.
“Sabes, ya que te quedaras aquí, deberías tener un recorrido por el lugar” desvió la conversación Rius “yo puedo darte uno si gustas”
“Otra vez con eso, no me pienso quedar” dijo fastidiado.
“Que pena que esa decisión no es tuya, no hay portales abiertos, solo nosotros tenemos las herramientas para que salgas” respondió con burla a lo que el rubio lo miro con desprecio.
“¿Desde cuándo unos extraños tienen que decidir por mi vida?” soltó resignado.
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“Y por aquí está la granja”
Después del almuerzo Rius lo había estado trayendo de aquí para allá, mostrándole cada esquina de la casa, ahora se limitaba a ver el campo de cultivos, trigo, papas, zanahorias y remolacha, al parecer no era una simple casa, si no que la casa era un maldito árbol al cual le habían hecho unos arreglos y modificaciones.
Mike ya un poco harto de todo detuvo su caminar, la mirada de interrogatorio de Rius no demoro en aparecer, el rubio no quería seguirle ya al tonto jueguito que este estaba creando, obviamente este se había ofrecido a mostrarle el lugar para poder quedar a solas, no era imbécil.
“¿Y bien? ¿no crees que ya fue mucho recorrido?” Pregunto con sarcasmo Mike.
“No esperaba menos de ti, no por nada eres el segundo al mando… o bueno, eras” Respondió con cinismo, el rubio ya lo sabía, no seguiría con rodeos.
“¿Por qué no les dijiste? Esta más que claro que ellos darían lo que fuera por mi cabeza” se cruzó de brazos “¿Al menos ellos tienen idea de lo que eres?” pregunto con burla.
“No, no se los he dicho ¿Estás loco? Quiero seguir viviendo, si ellos se hubieran enterado seria el experimento de Mayo…” admitió serio.
“Ja, no lo dudo, ese chico me perturba, pero sabes bien quien soy, sabes muy bien que los Exes me buscan ¿Por qué simplemente dejaste que me trajeran y me quedara?” declaro inquieto, con el simple hecho de estar cerca de ellos corrían el riesgo de ser cruelmente torturados.
Rius simplemente soltó una pequeña risa dejando más desconcertado al rubio “Yo no fui quien quiso traerte, sé muy bien las consecuencias” ahora si Mike estaba perdido, entonces ¿Qué hacia el allí?
“Trollino fue el que no quiso dejarte allí medio moribundo, de echo él fue el que te encontró y acabo con los Exes que te seguían, si no fuera por él, tu estarías muerto… o devuelta a tu dimensión”
“Que…”
“O si, le debes la vida, pero no lo mal interprete, cuando te revise no sabía quién eras, te las arreglaste para cambiar tu apariencia, muy engañoso, pero tu marca no la puedes ocultar ni mucho menos tu ojo, no dije nada, simplemente porque no tenía ganas” Respondio con desinterés elevando los hombros “pero… si te atreves a hacer un movimiento en falso, ten por seguro que are que no solo seas el conejillo de india de Mayo” amenazo “si no que hare que vuelvas a ese podrido lugar” lo miro seriamente a los ojos, demostrando que no eran simples palabras vacías.
“Puedes estar tranquilo, esto es la máxima libertad que he podido aprovechar desde que escape… no pienso arruinarla” le devolvió la mirada mostrando su honestidad.
“Más te vale cumplirlo, Sparta ya te quiere como un hermano” soltó fastidiado.
“Pff, jajaja no llevo ni un día con ustedes como para que se encariñe” dijo con gracia, menuda sorpresa, pensó.
“De echo llevas 3 días aquí, dormido”
“¡¿Tres días?! Como es posible que estuviera tanto tiempo afuera” empezó a cuestionarse exaltado, jamás había dormido tanto, si no hubiera sido por ellos realmente estaría muerto ¿Cómo era posible? Bajo demasiado la guardia, y aun que hubiera sido salvado, nada aseguraría que sus salvadores no fueran hostiles, de verdad les debía demasiado.
“No deberías sorprenderte tanto, en el estado que estabas me sorprende a mí que no estuvieras muerto, bueno, supongo que una ventaja que no seas un humano es eso” dijo con ironía, recibiendo como respuesta una mirada cargada de molestia.
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“¿De qué tanto estarán hablando?” se pregunto a si mismo Trollino.
Luego de realizar sus deberes se había dirigido a la granja, tenia que ver si el polvo de hueso estaba listo para apurar el proceso de los cultivos, pronto vendría el invierno, tenían que tener una reserva de alimento, la nieve no permitía que los cultivos crecieran y debían aguantar para alimentar siete estómagos, o mejor dicho ocho con la llegada de Mike, cada vez se volvían mas escasos el conseguir huesos para crear fertilizante, pero detuvo su inspección al notar a lo lejos como Mike se detenía a mitad del camino, mirando seriamente a Rius, mas este parecía entender el porqué.
El no era un metiche, pero simplemente traía consigo una curiosidad que le hacia picar las manos, aquellas miradas y frases con un sentido que ellos entendían, de algún modo se sentía como si esos dos se conocieran, pero no de una manera amistosa. Llevaba alrededor de 15 min. esperando a que terminaran su charlita que parecía tornarse cada vez mas seria, sus gestos lo decían todo, claramente esa conversación confirmaba que se conocían, pero ¿Por qué Rius no dijo nada? De hecho, ahora que lo pensaba, cuando trajo a Mike y dejo que Rius lo examinara, este había omitido ciertas cosas, finalmente terminaron de hablar y ya se iban a la casa. ¿Qué fue todo eso?
Definitivamente algo le intrigaba de aquel chico, el vio toda esa vez, como era perseguido y como tres Exes corrían tras él, por un momento decidió hacer el leso he ignorar el tema, no le convenía para nada que los Exes se dieran cuenta de la presencia de el y finalmente de sus compañeros, cuando estaba a punto de irse este vio como elimino a un Exe, de una manera que no se vería todos los días, cuando Fin.exe se encontraba distraído este saco una cuerda de su inventario y se la enrollo en el cuello jalándola contra un árbol para quedar colgado, el Exe desesperado por oxigeno intento cortar la cuerda y cuando este bajo la guardia, el rubio aprovecho de que levanto sus manos hacia la cuerda para hacerle un tajo en el abdomen, y seguidamente esconderse. Obviamente sabia lo que hacías, no era un novato intentando sobrevivir, lastima que estuviera sin energías para seguir peleando, quería ver un poco más del espectáculo que podría ofrecer en pelea el rubio. El pensaba dejarlo a su suerte, sin embargo, se detuvo.
El rubio se había sentado en el suelo, apoyado en un árbol, estaba agitado y parecía tener una lucha interna con sus pensamientos, parecía derrotado, inspeccionaba el cielo oscuro como si fuese la ultima vez que lo aria, sus ojos reflejaban una tristeza profunda, una desesperanza creciente y seguido de eso aceptación, definitivamente se estaba rindiendo, pobre diablo pensó Trollino, otra alma echa trizas por las manos de los Exes, cuando la ultima mirada que soltó el rubio algo dentro de el se estrujo, esa mirada que anhelaba a gritos una sola cosa, un deseo, aquello que solo desear alguien que jamás lo experimento, alguien solo a vivido bajo la sombra de alguien, bajo las cadenas de algo, la carga de vivir una carga no deseada, esa mirada que alguna vez vio en la persona que mas adoraba en el mundo, y para cuando quiso ayudarla, esa persona le dio fin a su miseria, no, no lo permitiría, de manera inconsciente se abalanzo contra los dos Exes que tentaban con acabar con el rubio y se encargo de eliminarlo, cuando estos estaban tirados en el suelo se dio cuenta de lo que había hecho. Las pisadas ajenas fue lo único que necesito escuchar para agarrar al rubio y marcharse.
Esa mirada lo decía todo Libertad.
Pero no fue todo… cuando lo examino con detalle se quedo mirando fijamente algo… un botón, la capa que llevaba puesta tenía un botón peculiar, aquel logo que todos en ese maldito universo lleno de portales conocían y temían.
La marca .EXE
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Thoughts
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Permalink¡Ay, no, justo se corta ahí! ¿Tienes más textos sobre Mike y Trollino?
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PermalinkAquí todos riñen a Trollino por las esposas y yo estoy con él. Un desconocido medio muerto que sale de un bosque lleno de Exes se queda esposado hasta saber quién es, y mira, el rubio llevaba la marca.
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PermalinkCon quien me quedo es con Trollino, que es el que menos habla. Lo pintan de bruto con las esposas y la broma en la cena, y al final resulta que se tiró contra dos Exes por una mirada que ya había visto en alguien que quería y no pudo salvar. Me da que esa persona tiene que ver con el Trollino.exe original, y que por eso le pesa tanto que la gente huya al verle la cara.
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PermalinkMayo pensando en voz alta en la mesa, sin darse cuenta de quién tiene enfrente, me hizo pensar en esas cenas donde alguien suelta demasiado y nadie se atreve a frenarlo. Apuesto a que la idea de la grieta del monstruo más grande vuelve más adelante, y en boca de Mike. Gracias por subirlo :)
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PermalinkMike tiene dos versiones de la misma excusa y el capítulo las pone a pelear: en el bosque se repite que no era su culpa porque solo seguía órdenes, y en la cena reconoce que jamás se consideraría inocente.
La segunda me parece la más honesta, y por eso le creo cuando le promete a Rius que no va a arruinar esto. Alguien que todavía se escuda en las órdenes vuelve a obedecer al primero que grite. El que carga la culpa entera tiene una razón para portarse distinto.
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