¡Pero mira qué belleza! Una imagen completamente etérea se posa ante mis ojos. La sencillez tuya, mujer, y la humildad que irradias a la vez, son muestra de tu valor, muestra de cómo es tu interior.
La forma de tratar, la de hablar y hasta de caminar destila madurez. Eres arte puro, deleite visual, alguien que roba suspiros de manera no intencional.
De aquí hacia allá, por aquí y por acá, corres con prisa en tu día a día. Mujer extraordinaria, aquella que con varias responsabilidades carga: no pierdas la noción y la razón tratando de pensar en el mañana; piensa en el ahora junto con la que estás ahora.
Guardando decepciones y quejas en tu interior para sacar sonrisas a los de tu alrededor es muestra de tu nobleza y comprensión. Das seguridad, ¿pero quién te la da a ti? ¿Quién es tu hombro en el dolor? ¿Quién guarda tu alma con desesperación?
Solo se dirá: "¡Qué mujer tan etérea!". Si solo supieran el dolor que carga tan bella doncella.