Esos cinco días sin escribir, ¿pasaron sin despertares de noche? Porque para alguien como vos, eso debe haber sido más raro aún que el silencio.
Cinco días con sus noches
Cinco soles, cinco lunas meditando.
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Esos cinco días sin escribir, ¿pasaron sin despertares de noche? Porque para alguien como vos, eso debe haber sido más raro aún que el silencio.
Contenido de la publicación
—Muy bien, estoy listo para escribirlo.
Dije en una noche en la que no tenía nada que sentir.
No tenía un motivo para el que escribir, no sentía nada. Acababa de aclarar mis dudas; solamente estaba existiendo.
Estaba cenando; a un lado de mí había personas, pero yo no podía disfrutar el momento. Solo estaba ahí sentado, pensando un poco en por qué elegir nunca es bueno.
¿Alguna vez has elegido entre dos personas, pero sin que ellas sepan que las estás eligiendo?
Así me sentía yo: como si una persona quedara completamente descartada, y ahora la primera ya no es la indicada, sino que la segunda se volvía la primera; la primera ahora es la última, la segunda es la mejor opción.
La cosa era así, solo que no era entre dos mujeres, sino en el conocimiento y el amor. Un hombre con amor, una mujer con el conocimiento.
¿Pero en qué cabeza cabe? Ese era mi dilema.
A altas horas de la madrugada era cuando más ganas tenía de escribir. Apreciaba el silencio; más que escribir, más que leer, solo me gustaba estar entre los pequeños ruidos de mi habitación. Toleraba sonidos que entraban desde adentro, pero siempre buscando el silencio. Creo que me agradaba el ruido porque me hacía amar más el silencio, más que cualquier cosa a profundidad.
De vez en cuando despertaba para escribir una que otra frase, pero a esa frase nunca le daba continuación. Era buena, pero no para hacer todo un escrito.
Llevaba cinco días sin escribir, cinco días y cinco noches. Era tan extraño.
Normalmente, por las noches, siempre tenía algo que decir.
Para mí se había acabado; por un momento pensé: me he enamorado.
Aunque si así fuera, sería lo mejor. ¿Cuánto material no tendría?
¿Cuántos buenos poemas no podría escribir? ¿Y cómo diferenciaria si es bueno o si es malo? Si en mi mente creo que es bueno. Creo que es bueno estar enamorado.
Por eso odio las disyuntivas, por eso el destino me fastidia, el futuro me enloquece y esa mujer destruye y alborota mis sentidos.
¿Por qué si algo tan lógico como saber que el amor es bueno, se vuelve confuso? ¿En qué momento llegamos a pensar que es malo?
Ahí estaba yo, solo existiendo. Pensando en quien sería para mí, cinco soles, cinco lunas meditando, cinco madrugadas donde me levantaba entre el sudor de la desesperación.
—¡¿Por qué no has escrito nada?!
Me gritaba en el espejo.
Nadaba en disyuntivas a las cuales nadie sabía que me atraían, nadie sabía lo que sentía, nadie ha comprendido mis escritos, solo el Señor. Solo el Señor lo ha hecho.
Me gusta tocar los temas de los conocimientos, no para sentirme menos, ni para sentirme más, sino para sentir que merezco lo que es de mi nivel.
Si una persona es más inteligente que tú...¿entonces qué tengo yo para aportarle?
Pareciera que nada, es la respuesta que me doy. Y eso solo cambiará cuando la mujer sea la que no sepa, porque a un hombre nunca le importará lo que su mujer desconoce.
Mi dilema: que cada uno aporte lo que sepa.
Que la mujer se una con su igual, igual en amor, igual en unidad, igual en conocimiento. No menos, no más, igualdad.
Aunque en el fondo decía: ¿qué más da? ¿qué más da quien lo sepa todo? ¿qué más da quien haya leído más? Quien sea más inteligente, si creo que en el amor los dos pueden dar lo mismo, es lo único que importa.
Mi división entre dos almas era eso.
Yo era aquel que era inferior; por más que me pusiera de puntitas, no alcanzaba el nivel de la maestra. Destruía mi ego saber que sabía más cosas que yo. Pero mi ego subía cuando sabía que no podría amar igual que yo. Aún así me gustaría medirme contra eso.
Mi conocimiento viene de la vida, experiencia ajena, única y propia, dolor y sentido, amor y desamor, ganancia y pérdida, amor y más amor.
Por eso sé lo que escribo, porque de esa esquina vengo yo. Por eso sé lo que siento, porque escribo sin pensarlo para luego analizarlo.
¿Por qué esa mujer será siempre lo que me debilite?
¿Por qué no puede solo fortalecerme?
¿Por qué no puedo parar de quejarme? Solo quiero descansar en el amor. Compartir amor y sentir el conocimiento.
Durante cinco noches pensé en el amor; durante las cinco mañanas pensé en el conocer. No pude asimilarlas; están separadas.
Pero si se une el amor con el conocimiento, tal vez puedan estar juntas.
— Jorge Guzmán
Thoughts
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PermalinkCreo que muchas veces idealizamos a las personas que admiramos y terminamos sintiéndonos menos de lo que realmente somos. Me hizo pensar en eso mientras leía.
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Permalink¿Por qué contaste en cincos? Lo de los cinco soles, cinco lunas, cinco noches. ¿Es que el número es parte de lo que sentías, o salió así nomás?
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Permalink¿La mujer y el hombre que mencionás son reales, o el dilema es lo que de verdad no te deja escribir?
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PermalinkEsos cinco días que describís, es lo que todos los que escribimos tememos. La mayoría no lo dice, pero vos lo escribiste.
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PermalinkEsos cinco días sin escribir, ¿pasaron sin despertares de noche? Porque para alguien como vos, eso debe haber sido más raro aún que el silencio.
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