El oleaje de tus ojos, el iris predilecto dentro de ellos: ¡el negro absoluto, tan hermoso es!
La pesquisa de tu nombre seguiré; tu silueta, a simple vista, la recuerdo, mas nunca te miré fijamente.
Usaré la pictografía para describir tu figura, y pintaré tus sombras sobre las paredes.
Solo te observé una vez, piedra preciosa.
Solo una bastó para hacer crecer mi inspiración.
Petrificaré tus dos estrellas; mientras sigan brillando, seguiré redactando, y me consumaré al apreciarlas.
Una constelación, un grupo de dos. ¡Que resplandecen! ¡Que marean! ¡Oh, gran diamante, tallado por todas sus caras!
Figura de película, conquistas miradas, curvas lascivas.
Aparición sobrenatural: ¡fuera de este mundo! Pues aquí no perteneces.
Si el trazo se atreve a seguirte, no culpes al dibujo: es tu sombra la que invita a tocarla.
— Jorge Guzmán