☀️ Querido Sol: Carta Unida 🇦🇷
2 de abril de 1982
Victoria Abril Luque Ijia
Querido Sol:
Querido Sol, te escribo desde la trinchera para pedirte que ilumines la luz del mundo en medio de tanta guerra. Sobre todo te pido: que llegue la paz sobre el mundo, en este mundo de plástico, de muertes varias, de sangre, de vidrio y de granadas. Te pido paz y te pido amor sobre todo el mundo. Que sea libre y soberano; guíame para ser libre y poder despedirme de un hermano que, como yo, tenía una familia que lo esperaba.
Espero que puedas traer de la tierra claridad, paz y serenidad al corazón. Sobre todo te pido: Patria mía, pues vos sos el Sol que ilumina todo, aunque el tiempo esté gris, bajo la neblina del "topo militar". Y que los que gobiernan desde arriba puedan abrir los ojos; que no manchen la pelota cuando nosotros seamos libres y soberanos; que nuestras voces estén altas en el cielo y liberen todo lo que alguna vez fue cegado.
Solamente a Dios le pido una cosa: que mi familia sea digna y libre, y que no sea cegada por el poder de quienes no pudieron escuchar al pueblo.
A vos te escribo, querido Sol, y pongo en tus rayos mi única condición: que llegue esta carta a donde tenga que llegar. Y me pongo a tirar botellas al mar para que, con mi pueblo soberano, pueda escuchar mi cantar desde la trinchera y encontrar el alivio de una noche lejos de los seres queridos, al son de un corazón que está en oscura espera.
Ah, y quiero sobre todas las cosas que ilumines a las familias de mis hermanos, y que se despiden con gloria; que no se duerman en los laureles nunca más.
Esta carta no la escribe un soldado, sino varios amigos que, como yo, solo querían volver a casa.
Saludos, querido Sol.
Ojalá en la trinchera puedas encontrar el alivio de una noche nublada, y en vela, al son de un corazón que todavía está en oscura espera con la esperanza de un mundo sin oscuridad cruel en nuestros corazones.
Y, sobre todas las cosas, iluminá a las familias de mis hermanos que sí pudieron llegar al hogar: gracias por tanto, queridos hermanos.
Y para los que no llegaron, porque no entraron a esta lucha inhumana:
Ustedes también son héroes de una causa injusta, que vivieron en silencio.
Y que en los nombres de nuestros soldados no sean olvidados y que no sean silenciados nunca más.
Que nuestras voces estén altas en el cielo, libres de maldad, crueldad, plomo y cristal; y que no manchen la pelota ni mucho menos a la Patria cuando seamos libres y soberanos; y que nuestra escarapela nacional no sea manchada, sino llevada con orgullo espiritual en nuestro país y también como gratitud.
Para nuestros queridos soldados,
y por los que fueron segados y silenciados
por la neblina "gris topo militar",
en una noche de grafitos,
en el cruel acto de maldad,
grabados en la memoria del 76:
van a vivir coronados de gloria
por y para siempre en nuestros corazones.
Y que nuestro Sol del 25 de mayo se siga asomando en nuestras almas.
Y que el 9 de julio y nuestra bandera iluminen nuestros históricos corazones, una vez más...
Ante todo quiero dar gracias a nuestros queridos combatientes: gracias por tanto, perdón por tan poco.
Donde quiera que estén, siempre van a estar presentes en nuestro espíritu.
Te doy gracias por todo, Sol, querido amigo, y Luna, querida amiga, por estar en las buenas y en las malas. Muchas gracias.
Y ante ti, Sol querido amigo y Luna querida amiga, me pongo a cantar a compás de bandolina.
Para que aquellas y aquellos que todavía no han sido hallados, vuelvan a cantarle al Sol, mis queridos amigos y amigas.
Los estamos esperando para pronto regreso, y para que esta carta pueda volar al Sol del firmamento blanco y celeste.
“Hasta que el sol vuelva a cantar.”
“¡Viva Latinoamérica unida en libertad!”