Un año más para vivir”
Paso las horas del día pensando qué voy a hacer,
con 27 años a punto de nacer.
Ahora dime cómo hago para poder sobrevivir,
los minutos se hacen años, no veo cómo seguir...
sin mí, y la niña que soñaba,
le crecieron alas a los 15… y se fue.
Con 18 primaveras, casi sin florecer,
y los 20 reintentando... renacer.
Y casi unos años, con 28 cicatrices
tatuadas en mi ser.
Pero sigo teniendo 26...
Hasta las 00:06.
Dicen que hay que festejar, que cumplo un año más,
pero yo solo quiero cama, Netflix y quizás llorar.
Me regalan multitudes, yo pedía soledad,
doce personas y dos perros... ¡feliz tempestad!
Una torta, dos velitas, y mil cosas que pensar,
como el árbol en señas que no voy a aprobar.
Y aunque el mundo siga andando,
yo me quiero detener,
porque a veces el reloj
me recuerda quién no fui… también.
Y aunque me duela el alma de tanto crecer,
aunque a veces no entienda qué vine a hacer,
sigo cantándole al caos, bailando entre ruinas,
con 27 inviernos y una niña que camina.
No soy lo que esperaban, ni yo me supe esperar,
pero aquí estoy, soplando velas con ganas de explotar.
Y si el mundo no me aplaude, que al menos no me apague,
porque aún respiro... aunque todo me arrastre.
¡Soplando al cielo, aunque todo sea un desastre!
Aunque a veces quiera las horas retroceder,
y esconderme del mundo con miedo a creer,
hay un suspiro que insiste, que no se quiere ir,
una voz bajita que me empuja a seguir.
Porque no todo se cura, pero se aprende a vivir,
y aunque tiemble… todavía estoy aquí.
Soplando mis sueños,
un año más para vivir.