Ese mar donde te hundes porque nunca aprendiste a nadar da la impresión de estar escrito desde muy cerca, sin distancia de por medio. Que los capítulos vayan numerados, del I al III, me hace pensar en alguien que le pone orden en la página a algo que por dentro no lo tiene, y apuesto a que la serie va a seguir encontrando cosas que nombrar.
Capítulo III - Diagnóstico
Pensamiento
Ese mar donde te hundes porque nunca aprendiste a nadar da la impresión de estar escrito desde muy cerca, sin distancia de por medio. Que los capítulos vayan numerados, del I al III, me hace pensar en alguien que le pone orden en la página a algo que por
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Tal vez una de las razones por las que tengo tanto miedo se deba a la ansiedad. Generalizada, como lo especificó la psiquiatra. Normalmente sería una emoción normal, experimentada por cualquiera, pero cuando es desproporcionada, insistente y hasta paralizante, hablamos del trastorno.
Me es imposible no pensar en absolutamente todo lo que puede salir mal, lo que está saliendo mal y lo que salió mal. Es un mar de escenarios e ideas en el que naufrago, hundiéndome en él, sin la posibilidad de nadar, nunca aprendí.
Es asfixiante, en esos momentos parece que todo el aire del mundo decidió acabarse de repente, pero pareciera que soy la única que lo necesita.
Una situación pequeña e insignificante puede repetirse tan insistentemente en mi cabeza, y derivar en cientos de conclusiones negativas, que me termina llevando a cuestionar todo de mí, incluyendo mi valor como persona.
Algunas veces me resulta exageradamente complicado atravesarlo o procesarlo de manera sana, varias veces he recurrido a métodos a los que no debería recurrir.
Volviendo a la línea de las cosas que me asustan, algo que no mencioné, es el terror que me genera la idea de volver a recurrir a ellos, sentir nuevamente que todo es demasiado, que la vida es demasiado; sentir que son lo único que me mantienen existiendo, porque en esos momentos la vida deja de sentirse como vida; ver nuevamente las caras de decepción y lástima de las personas a mi alrededor, sin estar segura de cuál de las dos me destroza más.
Me genera pánico lo mucho que pienso en ello cuando estoy alterada, parece que mi cuerpo lo necesitara, que dependiera de ello para funcionar. A veces se siente como lo único que conoce.
Es agotador, como si cada parte de mí buscara algo diferente y se desatara un combate. Es como si viviera en un estado constante de pelea y conflicto.
Thoughts
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PermalinkUf, lo del mar.
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PermalinkPosta que lo del aire que se acaba de golpe, y que encima parece que solo te falta a vos, lo leí dos veces. Esa segunda mitad es la que pesa.
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PermalinkEse mar donde te hundes porque nunca aprendiste a nadar da la impresión de estar escrito desde muy cerca, sin distancia de por medio. Que los capítulos vayan numerados, del I al III, me hace pensar en alguien que le pone orden en la página a algo que por dentro no lo tiene, y apuesto a que la serie va a seguir encontrando cosas que nombrar.
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PermalinkLo de las caras de decepción y de lástima, sin saber cuál de las dos te destroza más, me ha dejado un rato quieta delante de la pantalla. Y lo del aire que se acaba de golpe y parece que solo tú lo necesitas, mira, eso se entiende del todo leyéndolo. ¿Hay capítulo IV en camino?
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