EL REGRESO DEL GENIO DEL FÚTBOL
Capítulo 47: El segundo golpe
El reloj marcaba el minuto 63.
🔵 SEIRYU ACADEMY 1 - 0 KUROGANE INSTITUTE ⚫
Liam tenía la pelota.
Tres jugadores de Kurogane se acercaron para quitarle el balón.
Hiro gritó:
—¡Liam, atrás!
Pero Liam no retrocedió.
Miró rápidamente a los tres defensores.
—Tres contra uno...
Sonrió.
—Perfecto.
El primer defensor fue hacia él.
Liam tocó la pelota hacia un lado y lo dejó atrás.
El segundo apareció inmediatamente.
Liam frenó de golpe.
El defensor también frenó.
Entonces Liam hizo un pequeño toque hacia adelante y pasó por su lado.
—¡No puede ser!
El tercer defensor intentó cerrarle el camino.
Liam levantó la cabeza.
Había visto el espacio.
—Ahí está.
Con un pase rápido, envió la pelota entre dos defensores.
Hiro entendió inmediatamente.
—¡Voy!
Hiro corrió hacia el espacio.
Liam también continuó avanzando.
Kurogane quedó completamente desorganizado.
Hiro recibió el pase y devolvió la pelota de primera.
—¡Liam!
Liam llegó al área.
El arquero salió.
—¡No vas a marcar otra vez!
Liam amagó con disparar.
El arquero se lanzó hacia un lado.
Pero Liam tocó la pelota hacia el otro.
¡PAM!
La pelota entró lentamente en la portería.
¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOL!!!
El Tokyo Dome explotó.
🔵 SEIRYU ACADEMY 2 - 0 KUROGANE INSTITUTE ⚫
Liam se quedó mirando la red.
Después levantó los brazos.
Sus compañeros corrieron hacia él.
—¡¡¡LIAM!!!
Hiro llegó primero.
—¡Qué jugada!
Liam sonrió.
—El pase fue perfecto.
Hiro respondió:
—Y tu definición también.
Daichi llegó corriendo.
—¡Ahora sí! ¡Dos goles!
Todos celebraron.
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En las tribunas, Hito estaba emocionada.
—¡Otra vez lo hizo!
Maxi observó el campo.
—No solamente está marcando.
—¿Entonces?
—Está haciendo que todo el equipo juegue mejor.
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Los jugadores de Kurogane se reunieron en el centro del campo.
Su capitán miró a sus compañeros.
—Todavía quedan minutos.
Uno de ellos respondió:
—Pero tenemos que marcar rápido.
El entrenador de Kurogane gritó:
—¡NO SE RINDAN! ¡SIGAN JUGANDO!
Mientras tanto, Sensei Goro observó a Liam.
El entrenador sonrió.
—Ahora sí está jugando como quería.
Liam regresó a su posición.
Miró el marcador.
2-0.
Pero no estaba satisfecho.
Todavía quedaba partido.
—Vamos —dijo Liam—. Sigamos jugando.
El árbitro dio la señal.
Kurogane sacó desde el centro.
Y ahora, con el marcador en contra, comenzaron a atacar con todo.
El partido todavía no había terminado.