No no no. Kwon no.
Capítulo 77: Piso 5 (8)
La cuenta regresiva continúa.
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Pensamiento
No no no. Kwon no.
Contenido de la publicación
La cuenta regresiva continúa.
[DECISIÓN DE LA PRIMERA BABEL]
[Identifique al verdadero Kwon Taesung.]
[La identidad seleccionada será preservada.]
[La identidad rechazada será incorporada a los cimientos.]
[Rechazar la selección.]
[Ambas voluntades serán reunificadas.]
[Advertencia: la reunificación completará el recipiente.]
[Tiempo restante: 09:41.]
Los dos Kwon permanecen suspendidos dentro de la corriente negra.
El reconocido golpea la barrera con una daga.
-¡Elijan al otro!
El cuerpo sin nombre también intenta hablar.
-¡Él!
Ambos señalan al otro.
Ambos quieren ser sacrificados.
Y, por primera vez desde que fueron separados, sus expresiones son exactamente iguales.
Miedo.
No a morir.
A ser quien sobreviva después de condenar al otro.
-¿Cuál es el verdadero? -pregunta Mujin.
Nadie responde.
El vínculo de Eunbyeol terminó, pero la sensación que dejó no desaparece.
Durante treinta segundos pudimos percibirlos.
No sus recuerdos.
No sus nombres.
Sus voluntades.
Ambos tenían miedo.
Ambos deseaban vivir.
Y ambos estaban dispuestos a desaparecer para salvar al otro.
Hejin observa las corrientes con el monóculo.
-El sistema exige unanimidad.
-Entonces votemos -dice Seolhwa.
-¿Por cuál?
Seolhwa mira al Kwon reconocido.
Después al cuerpo sin nombre.
No consigue responder.
Doyun baja lentamente el arco.
-No hay suficientes pruebas.
-No tendremos más -responde Jiwon-. La cuenta regresiva no nos permitirá investigar.
[08:57.]
El esqueleto de siete cráneos permanece sentado dentro de la base.
Sus mandíbulas se mueven al mismo tiempo.
-Babel no tolera dos respuestas para una misma pregunta.
-No estamos dentro de Babel para obedecer sus reglas -respondo.
-Todos los que viven dentro de ella obedecen alguna.
-Entonces romperemos otra.
El Kwon reconocido golpea la barrera.
-¡Capitán!
Lo miro.
-Elíjalo a él.
Su voz tiembla.
Intenta disimularlo con una sonrisa.
No funciona.
-Ese cuerpo reaccionó antes que yo cuando Eunbyeol estuvo en peligro. Conserva mis instintos. Mi forma de pelear. Incluso cosas que yo no recuerdo haber vivido.
-Vos conservás sus recuerdos.
-Exactamente.
Mira al otro.
-Si tiene el cuerpo y los instintos, puede volver a construir una vida.
El cuerpo sin nombre niega con fuerza.
-Vos.
-No seas idiota.
-Vos... recordás.
-Los recuerdos pueden fabricarse.
-Vos... sos Kwon.
El reconocido se queda inmóvil.
La frase lo golpea con más fuerza que cualquier arma.
-Vos también -responde.
El cuerpo intenta negar.
-Sí.
Kwon coloca una mano contra la barrera.
El otro hace lo mismo desde su lado.
Sus palmas quedan separadas por la corriente negra.
-No sé qué sos ahora -dice el reconocido-. Pero cuando te miro, siento que estoy abandonando algo que me pertenece.
El cuerpo apoya la frente contra la barrera.
-Nuestro.
Kwon cierra los ojos.
-Sí.
[07:32.]
Eunbyeol se acerca a mí.
-Capitán.
-No voy a elegir.
-La otra opción completará el recipiente.
-Eso dice la Torre.
-Y hasta ahora no mintió completamente.
Miro la advertencia.
No promete que Kwon sobrevivirá.
Tampoco afirma que la reunificación lo matará.
Solo dice que completará aquello que la Primera Babel necesita.
-El sistema nos está obligando a responder una pregunta mal planteada.
-¿Porque ambos son verdaderos?
-Porque ya no existe un único Kwon Taesung.
Hejin me observa.
-Antes sí.
-Antes también era una persona formada por su cuerpo, sus recuerdos, sus hábitos y sus decisiones. Babel separó esas partes y permitió que cada una desarrollara voluntad propia.
Miro al reconocido.
Después al cuerpo sin nombre.
-Elegir ahora no restauraría al original. Solo decidiría cuál de los dos tiene derecho a utilizar su nombre.
Jiwon aprieta el báculo.
-Reunirlos podría destruir ambas voluntades.
-Sí.
-Y completar al dios.
-También.
-Entonces no existe una opción correcta.
-No.
La primera vez que regresé, creí que conocer el futuro significaba conocer las respuestas.
No era cierto.
Solo conocía resultados.
Esto es diferente.
No hay un futuro que recordar.
No existe una solución que ya haya funcionado.
Solo una decisión que alguien tendrá que cargar después.
Miro a los dos.
-Kwon.
Ambos levantan la cabeza.
-¿Quieren volver a ser uno?
El reconocido tarda.
-No lo sé.
El cuerpo sin nombre también niega.
Después señala al otro.
-No... perder.
-Eso no responde.
Kwon apoya la mano contra la barrera.
-No quiero desaparecer.
El cuerpo lo mira.
-Yo tampoco.
Es la primera vez que lo admite.
No pide que elijan al otro.
No se ofrece como sacrificio.
Dice la verdad.
Quiere vivir.
El Kwon reconocido empieza a llorar.
No hace ruido.
Solo baja la cabeza mientras una lágrima cae sobre su mano.
-Yo tampoco -repite.
La cuenta continúa.
[05:14.]
-Rechazamos la selección -digo.
Eunbyeol me mira.
-Capitán...
-No voy a asesinar a uno para que Babel pueda fingir que reparó lo que rompió.
-La reunificación-
-Lo sé.
Miro al grupo.
-La decisión debe ser unánime.
Mujin es el primero en bajar el escudo.
-Rechazo la selección.
Jiwon observa a ambos Kwon.
-Rechazo la selección.
Doyun asiente.
-Rechazo.
Seolhwa aprieta los dientes.
-Odio las dos opciones.
Levanta el hacha hacia el esqueleto.
-Pero odio más que esta cosa nos obligue a elegir.
Hejin continúa observando las conexiones.
Busca una falla hasta el último momento.
No la encuentra.
Finalmente desactiva el monóculo.
-Rechazo la selección.
Eunbyeol mantiene abierto el Libro de los siete frentes.
La marca registrada de Kwon y el vínculo provisional de YO permanecen en páginas diferentes.
Pasa un dedo por ambas.
-Rechazo.
La ventana cambia.
[La decisión fue rechazada por unanimidad.]
[Confirmando reunificación...]
[Advertencia final.]
[La Torre no garantiza la preservación de ninguna de las dos voluntades.]
[El recipiente será completado.]
[¿Desean continuar?]
-Sí -respondo.
Los demás hacen lo mismo.
La respuesta de los dos Kwon no es solicitada.
La corriente negra se cierra.
-¡Esperen! -grita el reconocido.
La barrera desaparece.
Ambos cuerpos son arrastrados hacia el centro.
Intento alcanzarlos.
Una presión me arroja hacia atrás.
Mujin clava el escudo para evitar que salgamos despedidos. Eunbyeol cae contra Jiwon. Las estatuas de las siete especies se agrietan.
El cuerpo sin nombre choca contra el reconocido.
No se fusionan de inmediato.
Primero se atraviesan.
La piel de uno se vuelve transparente. Los recuerdos del otro aparecen como imágenes dentro de sus huesos.
Clemen.
La ciudad sin amanecer.
La residencia.
Las películas.
Los robos.
Las discusiones.
La cámara de los nombres.
Todo se superpone.
Kwon grita.
Los dos.
La misma voz desde dos gargantas.
Las inscripciones negras cubren sus cuerpos.
Cada carácter se hunde en la carne y reaparece en otro lugar.
권
La primera sílaba atraviesa el pecho del cuerpo sin nombre.
태
La segunda se graba sobre el rostro del reconocido.
성
La última aparece dentro de ambos ojos.
Sus cuerpos se doblan.
Los huesos se alinean con un sonido seco.
Las extremidades empiezan a ocupar el mismo espacio.
La corriente no está uniéndolos.
Está descartando las contradicciones entre ambos.
-¡Hejin! -grito.
Ella intenta interferir.
El sello se desintegra antes de formarse.
-¡La corriente está utilizando la autoridad del escenario!
Jiwon corre hacia ellos.
Mujin la sujeta antes de que atraviese la barrera.
-¡Suélteme!
-No puede alcanzarlo.
-¡Está muriendo!
La piel de ambos cuerpos se desprende en fragmentos de luz.
Por debajo no hay sangre.
Hay nombres.
Millones de ellos, moviéndose como insectos debajo de la superficie.
Kwon abre los ojos.
Solo queda un rostro.
Un cuerpo.
Durante un instante no sé cuál de los dos sobrevivió.
Tal vez ninguno.
Mira hacia mí.
-Capitán...
Su voz contiene ambos tonos.
El del hombre que recuerda.
Y el de quien tuvo que aprender a decir yo.
Extiende una mano.
-No deje que...
La corriente entra por su boca.
El resto de la frase no sale.
Su cuerpo se arquea.
Después cae.
La barrera desaparece.
Jiwon llega primero.
Se arrodilla.
Coloca una mano sobre su cuello.
Otra sobre el pecho.
Su expresión cambia.
-No tiene pulso.
La luz curativa cubre el cuerpo.
No hay respuesta.
-Kwon.
Jiwon aumenta el flujo.
-Kwon, respire.
Nada.
Eunbyeol abre el libro.
La página registrada arde.
La marca provisional también.
Ambas se convierten en ceniza.
[Identidad registrada: eliminada.]
[Voluntad provisional: eliminada.]
[Participante Kwon Taesung: perdido.]
Jiwon golpea el pecho.
Una vez.
Dos.
Tres.
-¡Respire!
La piel de Kwon empieza a volverse blanca.
No pálida.
Blanca.
Lisa.
Los rasgos desaparecen.
Primero las cicatrices.
Después las cejas.
Los labios.
La nariz.
-No -susurra Eunbyeol.
Jiwon intenta sostener el rostro.
Sus dedos encuentran una superficie sin facciones.
-¡Kwon!
El nombre no produce ninguna reacción.
El cuerpo se hunde en el suelo.
No cae a través de una abertura.
Los ladrillos lo absorben.
Agarro su brazo.
La piel se deshace entre mis dedos.
No hay nada que sujetar.
En menos de tres segundos, desaparece.
Solo quedan sus dagas.
Caen sobre la piedra.
Una junto a la otra.
[El recipiente ha sido completado.]
La Primera Babel guarda silencio.
El esqueleto de siete cráneos levanta la cabeza.
-Demasiado tarde.
El techo desaparece.
No se rompe.
La ciudad entera queda expuesta a un cielo que no debería existir.
Al principio veo oscuridad.
Después la oscuridad parpadea.
Un ojo se abre.
Ocupa la mitad del firmamento.
No tiene párpados.
La pupila se contrae al encontrarnos.
Otro ojo aparece junto a él.
Después cien.
Miles.
No están unidos a cuerpos.
Flotan en una profundidad imposible, girando unos alrededor de otros. Algunos son humanos. Otros tienen pupilas verticales, múltiples iris o colores que no reconozco.
Todos miran hacia Babel.
El cielo vuelve a abrirse.
Una grieta vertical divide la oscuridad.
No hay estrellas detrás.
Hay rostros.
Filas interminables de cabezas lisas, presionadas unas contra otras al otro lado de la abertura.
No tienen ojos.
No tienen nariz.
No tienen boca.
Aun así, cada una parece sonreír.
Las manos de esas figuras golpean la grieta desde el exterior.
Miles de dedos sin uñas empujan una superficie invisible.
El firmamento se deforma.
Una de las caras atraviesa primero.
La superficie lisa se estira.
Se parte.
Por dentro no existe carne.
Solo más ojos.
El aire abandona la ciudad.
Las figuras sin rostro de la Primera Babel se arrodillan.
Sus cuerpos tiemblan de alegría.
-Está viniendo -dice Hejin.
No necesito que lo explique.
Lo siento.
Una presencia atraviesa la grieta.
Mi cuerpo intenta arrodillarse.
No por miedo.
Porque la realidad cercana parece reconocer algo superior.
Clavo la espada en el suelo.
Mujin cae sobre una rodilla incluso detrás del escudo.
Seolhwa grita mientras se obliga a mantenerse de pie.
Jiwon protege el ladrillo en el que Kwon desapareció, aunque ya no queda nada.
La grieta continúa creciendo.
Algo enorme se mueve detrás de los ojos.
No consigo entender su forma completa.
Veo dedos demasiado largos.
Articulaciones que se doblan hacia direcciones contradictorias.
Una columna compuesta por ciudades apiladas.
Millones de caras lisas adheridas a una carne transparente.
Cada una intenta salir primero.
Una voz llega desde afuera.
Amable.
Casi divertida.
-Qué decisión tan hermosa.
Los ojos parpadean juntos.
-Les ofrecieron la posibilidad de salvar una mitad.
La voz ríe.
No con crueldad abierta.
Con genuino entretenimiento.
-Y eligieron entregarme ambas.
El esqueleto de los siete cráneos se desmorona.
Las estatuas se arrodillan.
Una inscripción aparece sobre el cielo.
[ENTIDAD EXTERIOR DETECTADA]
[AGNÓVAR]
[El Dios del Nombre Único.]
[El Primer Rostro.]
[Aquel que existía antes de la diferencia.]
Agnóvar.
La voz pronuncia su propio nombre desde todas las gargantas de la ciudad.
-Agradezco que hayan conservado una costumbre tan adorable.
-¿Cuál? -pregunto.
La oscuridad parece inclinarse hacia mí.
-Creer que una decisión deja de ser monstruosa cuando todos están de acuerdo.
Los ojos se concentran sobre el grupo.
Cada uno refleja una versión distinta de nosotros.
En uno, Mujin no tiene rostro.
En otro, Jiwon está convertida en ladrillo.
En otro, Eunbyeol sostiene un libro lleno de páginas vacías.
En cientos de ellos, Kwon continúa muriendo de maneras diferentes.
-¿Dónde está? -pregunto.
-¿Quién?
La voz sabe perfectamente a quién me refiero.
-Kwon Taesung.
Agnóvar deja escapar una risa suave.
-No conozco ese nombre.
Las dagas en el suelo tiemblan.
La entidad continúa:
-Aunque recuerdo haberlo probado.
Algo presiona desde el otro lado.
La grieta se abre por completo.
El cielo entero se convierte en una pupila.
La figura empieza a descender.
Su tamaño no puede medirse.
La cabeza atraviesa primero.
No tiene rostro.
Alrededor de su cuello orbitan miles de ojos y cabezas lisas. Su cuerpo continúa detrás del firmamento, demasiado grande para entrar en el escenario.
La Primera Babel se dobla bajo su presencia.
Los edificios se deforman.
La torre sentada comienza a levantarse.
[Integridad de Babel: 96,1 % → 100 %.]
[Índice de propósito común: 68,7 % → 100 %.]
Las especies del exterior gritan.
Por un instante las veo a través de las paredes.
Humanos.
Elfos.
Enanos.
Alados.
Acuáticos.
Ígneos.
Bestiales.
Todos dejan de luchar.
Todos levantan la cabeza.
Sus rostros empiezan a perder rasgos.
-El proceso se completó -dice Hejin.
No.
Todavía no.
Agnóvar solo introdujo una parte de su cabeza.
Si consigue descender completamente, no habrá combate.
No existirá una ciudad que salvar.
Ni una especie capaz de recordar que alguna vez fue diferente.
La presión aumenta.
Una de las caras lisas aparece sobre la piel de Seolhwa.
Ella se rasguña hasta hacerla desaparecer.
Mujin olvida durante un segundo cómo sujetar su escudo.
El nombre de Hejin parpadea sobre su panel.
[Lee He-]
La última sílaba se borra.
Entonces el sistema interviene.
No con una ventana azul.
Con un sonido.
Un golpe seco atraviesa el mundo.
Todo se detiene.
Los ojos del cielo quedan inmóviles.
La cabeza de Agnóvar deja de descender.
Las figuras sin rostro se congelan.
Incluso las gotas de sangre suspendidas sobre el brazo de Seolhwa dejan de caer.
Una línea azul divide el firmamento.
Después otra.
Miles de cadenas formadas por ventanas del sistema surgen alrededor de la grieta.
Se clavan en los bordes de la abertura.
Agnóvar deja de reír.
Por primera vez, su voz pierde el tono amable.
-Vos.
El sistema responde.
[ALERTA DE ADMINISTRACIÓN DEL ESCENARIO]
[Una entidad exterior ha utilizado un recipiente perteneciente a un participante para intervenir directamente en el piso.]
[La manifestación detectada excede los parámetros máximos del escenario.]
[Probabilidad de supervivencia estimada: 0 %.]
[Probabilidad de completar la misión: 0 %.]
Las cadenas se tensan.
La grieta empieza a cerrarse.
Los ojos chocan contra ella.
Las caras sin rostro empujan desde el exterior.
Agnóvar intenta continuar descendiendo.
La Primera Babel se parte.
[Aplicando corrección de equilibrio.]
[El descenso completo será rechazado.]
[La autoridad del Dios Exterior será limitada.]
[La manifestación será convertida en una entidad compatible con el piso.]
Agnóvar ríe otra vez.
Pero ahora hay furia debajo.
-¿Compatible?
Las cadenas atraviesan su cuello.
No producen sangre.
Arrancan conceptos.
Tamaño.
Eternidad.
Multiplicidad.
Cada palabra se convierte en una ventana y desaparece.
[Escala dimensional: restringida.]
[Omnipresencia local: anulada.]
[Control absoluto de identidades: restringido.]
[Existencia exterior: separada del avatar.]
[Porcentaje de manifestación permitido: 0,0001 %.]
-Qué vulgar -susurra Agnóvar.
El cielo se cierra.
Los ojos son cortados por la grieta.
Las caras lisas desaparecen detrás de la oscuridad.
La cabeza gigantesca se comprime.
Primero hasta el tamaño de una montaña.
Después de una torre.
Después de una persona.
La luz blanca cae sobre la plaza.
Cuando desaparece, una figura permanece de pie frente a nosotros.
Tiene altura humana.
Su cuerpo es delgado.
Perfectamente proporcionado.
La piel parece porcelana blanca, sin una sola marca.
Viste una prenda clara y pulcra que se adapta al cuerpo sin costuras ni pliegues.
No tiene cabello.
Tampoco orejas.
Su rostro es completamente liso.
No hay ojos.
Nariz.
Boca.
Nada.
Aun así, siento que sonríe.
Agnóvar observa sus manos.
Mueve los dedos uno por uno.
-Qué recipiente tan pequeño.
Su voz ya no surge de la ciudad.
Proviene de algún lugar detrás del rostro inexistente.
-Aunque comprendo por qué él lo apreciaba.
Levanta una de las manos.
Entre sus dedos aparece la daga de Kwon.
La hace girar.
El mismo movimiento.
Perfecto.
-Devuélvela -digo.
Agnóvar inclina la cabeza.
-¿Esto?
Observa la hoja.
-No sabía que te interesaban tanto los objetos abandonados.
Desaparece.
No percibo desplazamiento.
Solo aparece frente a mí.
La daga toca mi cuello.
Paz deja de influir sobre el grupo.
No porque la habilidad se desactive.
La presencia de Agnóvar convierte la calma en algo insoportable.
-Podría borrar tu nombre ahora mismo -susurra-. Pero entonces no sabría cómo llamarte cuando empieces a suplicar.
Corto.
La figura se aparta.
No retrocede.
Simplemente ya no está allí.
Aparece sobre la cabeza de la estatua humana.
Cruza las piernas.
-No voy a suplicar.
-Todos dicen eso antes de perder la palabra que utilizaban para referirse a sí mismos.
La ventana final se extiende sobre la ciudad.
[MISIÓN PRINCIPAL MODIFICADA]
[EVITE EL DESCENSO COMPLETO DE AGNÓVAR.]
[Destruya el avatar limitado del Dios Exterior.]
[Restaure el índice de propósito común sin eliminar las diferencias entre las siete especies.]
[Libere o estabilice los nombres atrapados en los cimientos.]
[Condición de derrota inmediata]
[Agnóvar obtiene una autoridad de manifestación superior al 1 %.]
[Todas las especies pierden su identidad colectiva.]
[Tiempo restante: 23 horas, 59 minutos.]
Agnóvar lee la misión.
Apoya el codo sobre una rodilla.
Aunque no tiene boca, escucho una carcajada.
-La Torre les dio casi un día.
Levanta la daga de Kwon.
-Yo necesité menos de un minuto para convertir a su amigo en una puerta.
La presión de Seolhwa explota.
Da un paso.
Mujin la detiene con el escudo.
-No lo provoque.
Agnóvar inclina la cabeza hacia ellos.
-No.
Su voz se vuelve alegre.
-Provóquenme.
Baja de la estatua con movimientos lentos.
Elegantes.
Pulcros.
Como si no acabáramos de ver una parte de su verdadero cuerpo intentando devorar el cielo.
-Quiero comprobar cuánto tardan en odiarse cuando solo uno de ustedes pueda conservar su nombre.
Las dagas de Kwon aparecen en ambas manos.
Agnóvar adopta su postura.
El pie izquierdo ligeramente retrasado.
Una hoja oculta detrás del antebrazo.
La misma posición.
-Capitán -dice con la voz exacta de Kwon-. ¿Todavía sabe cuál de los dos era el verdadero?
La pregunta me atraviesa.
Agnóvar espera.
Disfruta el silencio.
Después su cabeza lisa gira hacia mí.
No debería poder mirarme.
Sin embargo, toda su atención cae sobre mi cuerpo.
La diversión desaparece.
Durante un instante permanece completamente inmóvil.
-Ah.
La daga desciende.
Su voz cambia.
Ya no imita a Kwon.
Suena antigua.
Fascinada.
-Así que eras vos.
La frase de la pared subterránea regresa a mi memoria.
EL CIELO QUE REGRESÓ YA FUE ENCONTRADO.
Agnóvar abre los brazos.
-Al fin nos conocemos...
La superficie lisa de su rostro se hunde.
No forma una boca.
Forma una sonrisa sin abertura.
-...señor Byeolha.
Nadie más reacciona al nombre.
El tiempo no se detiene.
El sistema no bloquea la revelación.
Porque no fui yo quien la pronunció.
Y por primera vez desde que regresé, algo exterior a la Torre conoce quién soy.
Thoughts
-
PermalinkNo no no. Kwon no.
-
PermalinkMae, entré a leer cinco minutos y me quedé tiesa con las dagas cayendo en la piedra. Y ahora las tiene Agnóvar.
-
PermalinkEl voto unánime me sonó a junta de las de verdad: todos de acuerdo en rechazar y nadie de acuerdo en qué viene luego. Seolhwa lo deja clarito, odia las dos opciones y vota igual. Así se decide, a lo bruto.
-
PermalinkLo que suelta Agnóvar al final, que una decisión no deja de ser monstruosa porque todos estén de acuerdo, es la pieza que sostiene el capítulo entero. La unanimidad ahí no valida nada, reparte la carga entre seis y ya. Y el sistema exigió unanimidad justamente porque sabía que el grupo iba a preferir cargar algo entre todos antes que señalar a uno. El capitán rechaza la selección sin tener nada mejor, y eso se paga.
-
PermalinkLa votación donde todos rechazan la selección y aun así nadie se salva me hizo pensar en lo limpias que se sienten las decisiones repartidas entre varios. Apuesto a que Agnóvar peleando con las dagas de Kwon va a doler más dentro de unos capítulos que ahora. Gracias por seguir subiéndolo, voy al día!
-
PermalinkAcho, lo que me deja dándole vueltas es que la Torre no pudo impedir el descenso pero sí recortarlo a un 0,0001 por ciento. O sea que ahí se le puede arrancar tamaño y omnipresencia a un dios de fuera, pero no tocarlo mientras sigue del otro lado de la grieta. Y las cadenas salen del escenario, no de la Torre. ¿Quién le da al piso esa autoridad para negociar con algo exterior?
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