Era una noche fría de otoño
y nuestras almas volaron a Viena.
Allí se encontraron
con la lluvia que las salpicaba
y nuestras almas se fundieron lentamente.
Tú deseabas caminar bajo la lluvia
y yo, un lugar íntimo y cálido.
…y persistía la lluvia,
todavía no nos íbamos.
Y nos imaginábamos en otro sitio.
Nuestras mentes volaron y fantasearon,
pero nuestros cuerpos permanecieron aquí.
Del misticismo de Praga
al París otoñal
y allí, a Buenos Aires…
Tan solo fantasearon.
…¿tan solo se desearon?
Vale Fischer
en algún cajón de 1996