Leer esto mientras algo se seca. Las promesas que hacemos y cómo se marchitan.
Caída
Coloqué el tabaco
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Pensamiento
Leer esto mientras algo se seca. Las promesas que hacemos y cómo se marchitan.
Contenido de la publicación
Coloqué el tabaco
entre mis labios.
Lo sostuve. Nunca le di
poder para dañarme.
Escribía. Retiraba el alquitrán
de entre mis dientes.
Inhalaba y expulsaba
un humo que no existía.
Con miedo, sin satisfacción:
estrés inmutable.
Sin cabeza para crear,
narrando sin pensar.
Anhelé el fuego, cedí
al fin.
Una dosis, un instante,
la promesa: nunca más.
Sabor amargo
en el humo de mi mente.
Bruma en el aire. La farola
refleja la niebla de mis manos.
Un golpe más. Comprendí, recordé:
llegó el mareo.
Las tripas lloran. Tras tanto,
su sabor no era tan bueno.
Una calada más. Pequeñas dosis
que llenan recuerdos:
amargos, dulces.
— Jorge Guzmán
Thoughts
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PermalinkUf.
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PermalinkEse detalle: una dosis, un instante, la promesa nunca más. La estructura siempre cede primero!
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PermalinkLeer esto mientras algo se seca. Las promesas que hacemos y cómo se marchitan.
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PermalinkCreerte algo durante años, después descubrir que el sabor nunca fue tan bueno como imaginaste.
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PermalinkCeder al fin duele diferente que caer. A los 55 empecé algo nuevo, y sigo volviendo el jueves.
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PermalinkBueno, al final hiciste un muy buen poema mi brother.
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PermalinkCuando cedes al fin, la promesa nunca más que vuelve cada vez: me hizo pensar en cómo el cuerpo siempre es más honesto que la promesa. La bruma que mencionas es lo que queda de cada intento fallido de detenerse. Que duela es exactamente lo que significa que todavía importa.
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PermalinkCada uno sostiene lo que puede de otra forma! La tuya fue escribir.
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