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Andro Espía : Capítulo 2

DigitalMaster
Pensamiento

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TeoSanabria

Vale con la bata manchada de aceite y las ojeras hasta media cara me cae como esos hombres que cargan con todo y no le cuentan a nadie. ¿Ya tenías pensado quién activó el cubo?

Vale con la bata manchada de aceite y las ojeras hasta media cara me cae como esos hombres que cargan con todo y no le cuentan a nadie. ¿Ya tenías pensado quién activó el cubo?

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ANDRO ESPÍA

Capítulo 2 — El salto temporal

La base subterránea de Nueva Aurora estaba más silenciosa de lo normal.

Ethan y Noah aterrizaron en la plataforma de acceso. Las luces de emergencia parpadeaban en un rojo tenue. Los sistemas de defensa perimetral estaban al máximo, algo que solo ocurría cuando Vale anticipaba problemas graves.

Maya los esperaba junto a la compuerta principal. Tenía los brazos cruzados y una expresión que mezclaba alivio con una preocupación que no lograba disimular del todo.

—Tardaron más de lo que Vale calculó —dijo ella en cuanto los vio—. Estaba a punto de mandar un equipo de búsqueda.

Ethan aterrizó suavemente y desactivó la propulsión. Le dedicó una de sus medias sonrisas tranquilas.

—El tráfico de escombros estaba horrible. Además, Noah se detuvo a escanear cada sombra como si fuera a saltarnos encima.

Noah resopló mientras aterrizaba a su lado.

—Alguien tiene que ser el responsable del grupo. Tú solo te distraes mirando columpios oxidados.

Maya no pudo evitar una pequeña risa, pero se le borró rápido. Se acercó a Ethan y le bajó un poco la capucha para mirarlo mejor a los ojos.

—¿Estás bien? De verdad.

—Estoy bien —respondió él con calma—. Solo… pensativo. Vale dijo que encontró coordenadas temporales del Cubus Dominii. Eso no es cualquier cosa.

Maya asintió despacio. Su voz bajó un tono.

—Lo sé. Todo el mundo en la base está de los nervios. Kyle no para de hacer comentarios sarcásticos y Amelia lleva tres horas sin decir una sola palabra. Solo teclea.

La compuerta se abrió con un silbido hidráulico. Los tres entraron al pasillo principal. El aire olía a metal frío, ozono y café quemado, el aroma eterno de la base.

En la sala de operaciones los esperaban los demás.

Kyle estaba sentado con los pies sobre la mesa central, girando una pequeña esfera de energía entre los dedos como si fuera una pelota antiestrés. En cuanto vio a Ethan, sonrió con esa arrogancia que nunca se le quitaba.

—Mira nada más. El niño prodigio regresa de su paseíto por la Zona Muerta. ¿Trajiste algún recuerdo? ¿Un trozo de edificio? ¿Una rata mutante?

—Solo traje a Noah —respondió Ethan sin perder la calma—. Aunque a veces pesa más que un edificio.

Amelia ni levantó la vista de las tres pantallas holográficas que la rodeaban. Sus dedos se movían a una velocidad casi antinatural.

—Dejen de perder el tiempo —dijo con voz plana—. Vale está en la cámara de salto. Quiere verlos ya. Especialmente a ti, Ethan.

Noah miró a Amelia de reojo.

—¿Desde cuándo hablas tanto?

—Desde que el futuro de lo que queda de la humanidad depende de que un cíborg de diecinueve años salte cuarenta y dos años al pasado —respondió ella sin mirarlo—. Perdón si no estoy de humor para bromas.

La puerta del fondo se abrió. Adrián Vale apareció. Su bata blanca estaba manchada de aceite y residuales de energía. Las ojeras le llegaban casi hasta la mitad de las mejillas. Se notaba que no dormía bien desde hacía días.

—Ethan. Noah. Pasen. El resto… quédense. Esto no es una reunión abierta.

Kyle bajó los pies de la mesa con dramatismo.

—Claro, claro. Los adultos van a hablar de cosas importantes mientras los demás nos quedamos aquí jugando a adivinar si el mundo se acaba mañana o pasado.

Vale lo ignoró por completo y guió a Ethan y Noah hacia la cámara de salto. Maya los siguió sin pedir permiso. Vale la miró, pero no dijo nada. Sabía que era inútil intentar echarla.

La cámara de salto era un anillo metálico de tres metros de diámetro, rodeado de condensadores azules que zumbaban con un tono grave. En el centro flotaba una plataforma circular. A un lado, un holograma mostraba la imagen del Cubus Dominii: un cubo negro perfecto atravesado por líneas de luz violeta que parecían latir.

Vale se detuvo frente al holograma y habló sin rodeos:

—Este objeto destruyó el cincuenta y uno por ciento de la población humana el catorce de marzo de dos mil ciento siete. En menos de siete minutos. Hasta hoy creíamos que fue un accidente. Un artefacto alienígena que cayó y se activó solo.

Ethan observaba el holograma en silencio. Noah tenía los brazos cruzados, tenso. Maya no apartaba la vista de Ethan.

Vale continuó:

—Estábamos equivocados. Encontré una firma energética residual enterrada en los archivos más antiguos que se salvaron. Alguien activó el cubo a propósito. Y esa persona… o entidad… estaba en la Tierra el día anterior al desastre. El doce de marzo de dos mil ciento siete.

Noah fue el primero en hablar.

—¿Y quieres mandar a Ethan solo a esa fecha?

—El prototipo solo puede enviar una firma biológica-cibernética a la vez —explicó Vale—. Ethan tiene la mejor absorción solar de todos nosotros y el sistema de camuflaje más estable. Es el único que tiene posibilidades reales de sobrevivir el salto sin desintegrarse a mitad de camino.

Maya dio un paso adelante.

—Entonces mejora el prototipo. O espera. O mándame a mí. Yo también tengo propulsión y escudo de energía.

Vale la miró con cansancio.

—Maya… no. El núcleo del salto está calibrado específicamente para la firma de Ethan. Si intento forzar otra, el sistema se colapsa. Y no tenemos tiempo para reconstruirlo.

Ethan, que había permanecido en silencio, finalmente habló. Su voz era tranquila, casi suave.

—¿Cuánto tiempo tendré una vez que llegue?

—Cuarenta y ocho horas —respondió Vale—. Si no regresas en ese lapso, el enlace se cierra para siempre. No habrá segunda oportunidad.

Hubo un silencio pesado.

Noah se pasó una mano por la cara.

—Esto es una locura. Estás mandando a mi mejor amigo a un pasado donde el cubo todavía no ha matado a nadie… pero está a punto de hacerlo. ¿Y si cambia algo? ¿Y si no puede volver?

Ethan puso una mano en el hombro de Noah.

—Entonces tendrás que venir a buscarme. Como prometiste.

Noah lo miró. No dijo nada, pero asintió una sola vez, serio.

Maya se acercó a Ethan y le tomó la mano sin importarle que los demás estuvieran viendo.

—Vuelve —le dijo en voz baja—. O juro que construiré otra máquina yo misma y te arrastraré de regreso.

Ethan le sonrió con ternura.

—Volveré. Además, todavía no te he contado el chiste del cíborg que viajó al pasado y regresó solo para quejarse del café.

Maya soltó una risa corta y nerviosa. Le apretó la mano un segundo más y luego lo soltó.

Vale señaló la plataforma.

—Cuando estés listo. El sistema te enviará a las coordenadas exactas del doce de marzo de dos mil ciento siete. Tu misión es observar. No intervenir. Descubre quién activó el Cubus Dominii… y regresa.

Ethan caminó hacia la cámara. Se detuvo un momento en el umbral y miró hacia atrás. A Noah. A Maya. A Kyle y Amelia que observaban desde la puerta. A Vale.

—Si Void aparece mientras no estoy… no dejen que destruya lo que queda.

Noah asintió.

—Cuídate, hermano.

Ethan entró en la plataforma. Las puertas de la cámara se cerraron con un sonido sordo. Los condensadores empezaron a rugir. Una luz blanca, cada vez más intensa, llenó todo el espacio.

Maya apoyó una mano en el cristal de observación.

—Vuelve… —susurró.

La luz se volvió cegadora.

Y el año 2149 desapareció.

FIN DEL CAPÍTULO 2.

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Thoughts

  • TeoSanabria

    Vale con la bata manchada de aceite y las ojeras hasta media cara me cae como esos hombres que cargan con todo y no le cuentan a nadie. ¿Ya tenías pensado quién activó el cubo?

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  • poetadelmetro

    La mano de Maya apoyada en el cristal dice más que toda la explicación del cubo. Apuesto a que Noah es el que termina yendo a buscarlo, lo dejó prometido.

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  • libretanegra

    Me guardé lo del aire a metal, ozono y café quemado. Una base del futuro que huele a gente que no duerme, eso me gustó.

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  • melisaenlacola

    Lo de la rata mutante 😂

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  • mediocapitulo

    Ya, Amelia callada tres horas tecleando y después suelta todo eso de una. Esa mina sabe algo, la tengo anotada.

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  • Ovid

    Un cubo negro que se llevó a la mitad de la humanidad en siete minutos, y resulta que alguien lo encendió a propósito. Me recuerda a esas historias donde el desastre termina teniendo nombre y apellido, y ahí cambia todo. Se nota que tienes a ese alguien pensado desde antes, y tengo curiosidad por ver si es alguien de la base.

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  • capitulo_y_medio

    Corté justo en la luz cegadora y me costó harto no seguir. Que la máquina solo sirva para la firma de Ethan me huele a que Vale sabe algo más, po.

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