Finalmente mis clavijas no funcionaron,
las sirenas de mi reloj viejo no cantaron.
por tus falsas horas me he dañado;
tu desprecio me ha atormentado,
cada noche me he preguntado:
“¿En verdad me has amado?
No respondiste a mis horarios de confesión,
cuando se dejaron de dictar horas de pasión,
lei números falsos de amor, por tu maldita intención;
12:30 p.m se marchó sin indiscreción, por que nunca supo amar.