Estas ganas de arrebatar almas,
las sombras me forjaron una guadaña,
no discrimino entre ancianos y guaguas,
lloren en idiomas distintos, la perfecta esencia.
Las cadenas me arrastran a trabajar,
no postule pero siempre voy a navegar,
por tierra o por las caderas de la estigia,
las pausan se ponen cada vez mas serias.
Dos caras en una mirada,
durmiendo sin poder despertar,
así son mis pasajeros en esta travesía,
me alimento de energía ajena.
No hay nada mas fino que mi filo,
con el corte del corte urbano y callejero,
transito en metros o pies por los senderos,
arrastro las colillas y llevándolos con su ultimo cigarro.
Renuncie a mi nombre y a ser solo un hombre,
hoy me gana la sed y el hambre,
instinto casi extinto de buscar los fluidos tintos,
extractos sin tratos buscando lo exacto sin miedo al tacto.
Personas duermen en la calle para siempre,
otros duermen enfermos sobre sabanas color blanco,
otros duermen como un puzzle por un accidente,
asesinatos innatos y otros no natos en la corriente.
Mis huellas no solo dejan sangre,
se de mi poder y del tal vez podre,
ser pintado en el papel del perecer,
marchitado a los ricos y a los pobres.