Sin quererme quisiste dañarme,
tu inconsciente me ataco buscando herirme,
el dolor en mi plantaste entre los pulmones,
obligándome a respirar tu ausencia intentaste asfixiarme.
Se quedan cortos los intentos,
no hay suficiente arena en mis desiertos,
coraza que sucumbe ante el viento,
en el vacío vuelvo a encontrar mis latidos.
La distancia ni el tiempo
pueden hacerme tanto daño,
no puedo emigrar como tu sonrisa cada año,
ni una estación pude sintonizar en tu radio.
Tus promesas están cada vez mas frías,
cae el velo de la noche sobre tu piel,
lo único que me mantiene caliente
es mi sangre hirviendo por todo mi ser.
Me siento cada vez mas muerto,
el único que sigue luchando es mi cuerpo,
no quiere caer y acabar con todo esto,
resiliencia maldiciendo mis derrotas y lamentos.
Ahora solo se como temer
cuando el llanto no me deja ver,
incertidumbre cosiéndose
bajo mi piel con alambres calientes.
No pudiste de ti salvarme,
huye de mi antes que te busque,
la venganza se arma con sed de tu sangre,
con olvido tus fotos y cartas quemare.