Hoy te vi, y te vi enojado,
porque hablaba con mis amigos,
porque estaba rodeada de hombres,
como si aún fuéramos algo prohibido.
Pero dime, ¿por qué reclamas
si se supone que tú y yo nunca fuimos nada?
Tú dices que estás feliz con ella,
entonces, ¿por qué te duele mi mirada?
¿Por qué te molesta que sea feliz
si yo no pregunto por tu relación?
Se supone que somos pasado,
pero aún apareces en mi imaginacion.
No es justo que solo tú puedas
seguir adelante sin mirar atrás,
mientras yo me quedo preguntando
qué hice mal para perderte una vez más.
No soy tuya, no me reclames,
no me señales por volver a sonreír.
Si tú elegiste otros brazos,
no puedes impedirme vivir.
No soy tuya, aunque me mires
como si aún quedara algo entre los dos.
Tú tienes derecho a ser feliz,
pero ese derecho también lo tengo yo.
Dime, ¿se te haría justo
si fuera al revés la situación?
Si yo estuviera feliz con alguien
y tú vivieras en la confusión.
No creo que te gustara verme
avanzar sin mirar hacia atrás,
mientras tú buscas mi presencia
en cada lugar donde me puedas encontrar.
A veces quiero preguntarte
por qué me buscas con la mirada,
por qué te pones entre la gente
en un sitio donde yo pueda encontrarte.
Pero me guardo las preguntas,
porque ya no tienen dónde entrar;
hay respuestas que llegan tarde
y heridas que no quiero despertar.
No soy tuya, no me reclames,
no me señales por volver a sonreír.
Si tú elegiste otros brazos,
no puedes impedirme vivir.
No soy tuya, aunque me mires
como si aún quedara algo entre los dos.
Tú tienes derecho a ser feliz,
pero ese derecho también lo tengo yo.
Ya me cansé de pensar
qué fue lo que hice mal,
de cargar con culpas ajenas
por algo que no pudo durar.
Hoy quiero empezar a quererme,
a valorar quién soy de verdad;
no necesito tu permiso
para volver a respirar.
Y si alguna vez me quisiste,
aprende de lo que pasó.
Haz las cosas bien esta vez,
aunque no sea conmigo, por favor.
Que nuestra historia te deje una lección,
no otra excusa para volver;
yo no quiero ser tu duda,
ni la sombra de tu ayer.
No soy tuya, ya no me reclames,
mi corazón aprendió a decidir.
Si tú encontraste tu camino,
yo también voy a encontrar el mío al fin.
No soy tuya, pero te deseo
que algún día ames con sinceridad.
Y si me miras entre la multitud,
recuerda: también merezco libertad.
Tal vez aún duela despedirnos,
tal vez no fue fácil olvidar,
pero ya no voy a detenerme
por alguien que no supo quedarse a luchar.
Hoy cierro la puerta sin rencor,
con la certeza de que sobreviví.
Tú fuiste parte de mi historia,
pero mi futuro comienza en mí.