Tengo tantas confusiones... Sigo con miedo a expresarme y creo que este ha sido uno de los retos más grandes que me he puesto. A veces es tan fácil decir lo que nos conviene según las situaciones, las personas y las circunstancias, cuando en el fondo lo que queremos es ser honestos por un momento con nosotros mismos.
La arrolladora marea de emociones que he sentido últimamente sigue haciéndome preguntar si debería continuar haciendo esto: seguir escribiendo, seguir sintiendo con la misma intensidad con la que las palabras cruzan por mi cabeza. Sentir que estoy en mi línea más delgada de fragilidad y querer mostrarla a través de esto es algo que, con toda certeza, me asusta.
Sin embargo, por una vez en mi vida, quiero arriesgarme. He pasado tanto tiempo reprimiendo lo que soy por miedo, y en eso se ha basado toda mi vida... Pero yo ya no quiero eso nunca más. Quiero ser feliz sin miedo a sonreír, quiero amar y ser amada sin miedo a la intensidad, quiero llorar sin miedo a mi propia sensibilidad, quiero vivir sin miedo a la vida misma; quiero, simplemente, ser yo.