¡Qué cruel fue la vida conmigo!
Tanto tratar de ser buena gente...
¿Y para qué?
Esa camilla se ve más cómoda de lo que es en realidad.
Quisiera haber muerto de otra manera.
Manejé borracho muchas veces de joven. Muy borracho. Hasta manejé sobre la vereda en una noche muy muy descontrolada.
Después de un festejo me subí al techo del auto de un amigo, que al subir a la autopista se olvidó que yo estaba arriba. Ahí me di cuenta para que servían las uñas.
La primera vez que manejé una moto, me metí en una avenida muy congestionada y corría entre los autos, esa tarde casi muero, pero no, tenía que ser así, que irónico.
Me faltó hacer paracaidismo, eso hubiese sido bueno. Venir en caída libre, cargado de adrenalina y enterarse en el último momento que el paracaídas no funciona.
¡Como me gustaba la altura!
De todas las formas de obtener adrenalina extra esa era una de las preferidas. Y además me pagaban por subirme.
Hubiese sido inolvidable.
"El flaco que se cayó de la torre". Así me hubiesen recordado, pero de esta forma...
Y además de haber muerto de la forma mas estúpida, no pasa nada. Ninguna luz que seguir, nadie que me esté esperando para llevarme, ni fantasma puedo ser.
Me hubiese gustado estar parado mirándome en la camilla y no viéndome reflejado en los azulejos.
Siento que me estoy enfriando, que todo pasa cada vez mas lento, muy poco interesante.
¿Debería haber creído en algo para ver esa luz?
¿Pero en que, en la Pacha Mama, Osiris, Buda?
Yo pienso...
¿Que tiene mas valor, ser bueno porque de lo contrario tendrás un castigo, o serlo por convicción propia?
Viéndolo así, yo debería tener más mérito que un creyente. A mi nadie me prometió nada y no le hice mal a nadie, al menos no a propósito.
Si por lo menos me hubiese tomado esa botella de sidra.
Esa vez que me atropelló esa camioneta. Una fracción de segundo antes y me aplastaba, pero solo me raspé los codos.
Cuando me tiraron en la pileta los compañeros, yo no sabía nadar y veía como me hundía. Hubiese sido inolvidable para todos. Pero el que quedó como inolvidable fue el que me sacó. Quedó como el héroe el guacho y fue él el que me tiró.
Muchas veces saqué los corchos de las botellas con los dientes.
Tendría que haberme anotado en ese curso de pilotos de avión que deje pasar.
Así hubiese sido buena forma de morir.
Pero atragantarse con un corcho...
Sólo a mí me pasa.