Terminar con Baudelaire y su barro convertido en oro, después de tanto cementerio, alcohol y lágrimas, le da la vuelta a todo el vals: da la impresión de que el poema sabe que viene del barro y quiere que eso se note. Me suena a que Las flores del mal andan muy cerca de tu mesa. Gracias por subirlo!
Vals para la Agonía sin Final
Finges entre tus propias mentiras y te engañas bajo tus plegarias frías. Es tu saliva, y los que profanan tus palabras son misericordia. Eres como una santa inmaculada. De los recuerdos, como la…
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Pensamiento
Terminar con Baudelaire y su barro convertido en oro, después de tanto cementerio, alcohol y lágrimas, le da la vuelta a todo el vals: da la impresión de que el poema sabe que viene del barro y quiere que eso se note. Me suena a que Las flores del mal and
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Finges entre tus propias mentiras y te engañas bajo tus plegarias frías.
Es tu saliva, y los que profanan tus palabras son misericordia.
Eres como una santa inmaculada.
De los recuerdos, como la lluvia,
son tus pútridas lágrimas.
Es como música que se respira bajo un sol de muerte y frías canciones de dolor,
son tus pasiones.
Cómo detesto los sueños
de viejas memorias para olvidar.
Hoy ya eres parte de mi temor.
Es mi remordimiento y suspiros maquiavélicos, y tal vez mi salvación.
Hoy puedo morir y ser parte de tu voz, como escuchar de tus labios.
Se provocan entre mi angustia.
Ese valle frío mientras camino
desató mi propio final.
He encontrado mi alma al final, en un camino sin luz, porque ya hay oscuridad.
Hoy las lágrimas te pueden acompañar bajo esa luna de cristal.
Es una canción como si fuera un vals; me voy perdiendo entre sus fuerzas para ganar su propia esencia, lo que es la maldad.
Es la tensión que escupes detrás de mis palabras; son mágicas.
Tal vez me puedes ver llorar.
No sabes de sufrimiento y tampoco de mi amar.
Me sientes tan lejos como aquellas noches en el cementerio; es la noche quien da su trágico final.
Estos versos no funcionan porque son para incomodar.
Es crear la tensión y dejar detrás lo bello de la maldad.
Es una bohemia y su trágico, su amargo compañero, como un pedazo de cristal.
Me ves entre sueños y dolores; es como la noche en su velo.
Su crepúsculo tan solo siente mi vacío, como este alcohol que estremezco con mucho dolor.
Es mi alma la que suele llorar en soledad.
Pierdo fuerza porque en cada palabra pierdo, y me siento tan frágil como una rosa caída…
Un pétalo agónico.
Me voy perdiendo en sus bellos labios.
La música que adorna.
Un velo celestial tan fúnebre como un poema que te hechiza en esta agonía sin final.
«Tu m’as donné ta boue et j’en ai fait de l’or.»
(Me diste tu barro y yo lo convertí en oro.)
— Charles Baudelaire
Thoughts
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PermalinkUf, ese alcohol.
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PermalinkQué raro y qué bueno que en mitad del vals el propio texto se pare a avisar que esos versos están para incomodar. Parece el que baila mirando de golpe a quien lo mira. Después vuelve a caer en la noche, el cementerio y el alcohol, hasta quedarse en ese pétalo agónico, que para mí es el momento más quieto de todo el poema. A mí me pasa con los textos oscuros que lo que más me queda es justo ese respiro chico en medio.
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PermalinkTengo la corazonada de que esto salió de noche y de una sentada, con la luna de cristal ahí afuera. Se siente como texto que no se corrigió para no enfriarlo, parce.
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PermalinkTerminar con Baudelaire y su barro convertido en oro, después de tanto cementerio, alcohol y lágrimas, le da la vuelta a todo el vals: da la impresión de que el poema sabe que viene del barro y quiere que eso se note. Me suena a que Las flores del mal andan muy cerca de tu mesa. Gracias por subirlo!
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PermalinkHola buenas espero que les guste este ´poema quedo atento a sus comentarios.
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