El tiempo se detiene esperando a que tu vuelvas
Siento que el tiempo se me va de las manos. Atravieso cada día como si fuera una estrella fugaz paseando por la estratosfera, pues gracias a las distracciones cotidianas logró que tus recuerdos se mantengan estáticos en las paredes de mi psique. Pero cuando el sol se despide con aquellos tonos arrulladores y sale la luna todo se torna parsimonioso. Es como si el tiempo supiera que durante esas horas debe dejar de avanzar y la oscuridad empapa cada rincón de mi habitación haciendo aún más patente el hecho de que ya no estás ahí. Lo que deberían ser momentos de descanso se han convertido en viajes a lo más profundo de mi espíritu el cual se pregunta el porqué. ¿Por qué me dijiste que no? ¿Es acaso cierto que no te sientes preparado para ser vulnerable?
No es hasta altas horas de la madrugada que al fin mis párpados comienzan a sentirse más pesados, como si mi propio cuerpo comenzará a apoderarse de mi mente rogándole que se encomiende al mundo de los sueños. Pero ni siquiera en ese plano soy capaz de sacarte. Lo que antes solía ser un abismo de utopías e historias fantásticas hoy son solo memorias nostálgicas del tiempo que pase a tu lado.
Lo peor de todo es que en vez de estar molesta u odiarte, solo te quiero mas. ¿Cómo te podría odiar si todo lo que me dijiste era aparentemente válido? Si percibí verdad en cada uno de los fonemas que emitieron tus cuerdas vocales en aquel audio que enviaste como respuesta al mar de emociones que representaba mi escrito. aquella respuesta donde me explicaste que no querías estar conmigo. Porque sí, al final tu respuesta fue esa. A Pesar de que usaste la palabra “puedo”, la realidad es que nadie tiene el poder de prohibirte el amor; porque el amor, como el viento, jamás aprendió a obedecer. Fuiste tú quien decidió abandonar el barco antes de que el horizonte terminara de dibujarse. Saltaste al mar mientras yo seguía colocando ladrillo sobre ladrillo, convencida de que, con un poco más de tiempo, aquella construcción terminaría pareciéndose a un sueño. No imaginé que, al volver la vista atrás, encontraría únicamente andamios vacíos y el eco de una promesa que solo existía en mi imaginación.
Me quede sola entre los escombros de un futuro que nunca alcanzó a nacer. Y quizá esa sea la tragedia más silenciosa de todas: llorar la muerte de algo que jamás tuvo la oportunidad de existir.
No puedo decir que me hayas herido. Las heridas pertenecen a quienes reciben un golpe, y tú nunca levantaste la mano contra mi corazón. Pero sí apagaste la luz con la que había empezado a iluminarse. Hay ilusiones que no hacen ruido cuando se rompen, simplemente se convierten en polvo y se mezclan con el aire, hasta que un día descubres que llevas semanas respirando y no puedes soportar la pesadez de ese ambiente.
Ahora habitas en mí de la manera más cruel, sin estar. Te escondes en las canciones, en las calles y en los pequeños instantes donde la vida baja la guardia. No puedo arrancarte de mi memoria porque no eres un recuerdo, eres una forma de mirar al mundo. Y eso es lo que más duele. Saber que el tiempo sigue avanzando mientras una parte de mí continúa esperando, como un puerto que todavía enciende su faro para un barco que decidió no volver. Y al final, lo que mas temía terminó pasando, yo que no quería perder el tiempo, hoy me encuentro despilfarrandolo solo en ti de la manera más absurda y barbara posible, ya que ni siquiera estas para gozar de el.