Está historia nos enseña que la niñez pasa de largo y la adolescencia se queda por un buen rato , esperamos los 18 años bañados en fracaso y recorremos el mundo pensando en un amor que nos corta los pasos, el tatuaje es el trazo , no nos habla del colapso no del dolor en los brazos por tanto peso del amor destinado a ser desechado por un ser humano , que no sabe si está en un juego de ajedrez o marcando las flechas de una persona que se está arrastrando , hasta marcar un tatuaje con agujas de decepción y el reloj marcado, pero el tiempo nos miente y pasa volando sin pedirnos permiso, nos roba el aliento y el alma del juego destinado a ser un tatuaje con tintas de sangre .
Esto nos muestra que la vida es una montaña rusa , que debemos amar pero también ver donde no encajamos donde nos rasgan la piel con agujas de decepción, dónde la sangre sale pura con dolor y las lágrimas de convierten en trocitos de tristeza recorriendo nuestras mejillas, pensando en que hicimos mal , cuando somos el paracaídas de los demás , el sofá del amor y la alegría de muchos.
Si alguien no te valora no te pongas triste, agradece a Dios , es mejor saber la verdad y que nos duela a vivir engañados en la mentira .