Hoy es un día hermoso.
El cielo, con sus nubes,
tapa un poco el sol.
Una brisa dulce
sigue mi camino.
Estos días son los ideales.
El sol nos entrega su calor,
justo lo necesario
para disfrutar.
Es un hermoso día.
Terminé mi caminata.
La dulzura del día
todavía sigue en mí.
—Me tomaré un descanso en casa.
Sentado en el patio
de mi casa,
miro una imagen afuera:
una pareja
disfrutando el día.
Y como siempre,
ahí está.
La marejada de mi mente
otra vez.
—Alguien te amó de verdad.
—No eres capaz
de compartir nada de este día.
Los malos momentos me invaden.
Preguntas sin fin.
Y doy respuestas
solo para hacerlas callar.
Pero no paran.
Otra vez esto.
¿En serio fue real todo?
¡Qué hermosos recuerdos!
¿Fue verdad?
Dime.
Mi mente sigue ahí,
pidiéndome explicaciones.
Pero este es un hermoso día.
El sol sigue brillando.
La brisa sigue pasando.
Y yo...
soy quien lo arruina.