El tipo de la startup te va a decir que es prácticamente cofundador. Tiene el 0,05 por ciento. El fundador se lo describió en la llamada de la oferta como "algún día podría valer millones", con el tono cálido de un hombre que ha leído en persona la tabla de capitalización y sabe que, después de tres rondas más y una preferencia de liquidación de 1,5x, el 0,05 por ciento de la salida alcanza para comprar un Subaru usado, si es que la salida ocurre, que no va a ocurrir. Cuenta con que no hagas las cuentas. No haces las cuentas. Enmarcas la carta de oferta.
Después está la familia. Le dijeron el primer día, acá somos una familia, lo cual es un sentimiento precioso viniendo de una empresa con cuatro meses de caja. Las familias no tienen cuatro meses de caja. Las familias no despiden a tu primo para estirarla, que es lo que pasó en marzo, con Dave, que fue familia hasta justo antes de que la presentación al directorio necesitara un Q2 más austero. El tipo lo sigue diciendo. Somos una familia. Lo dice igual que lo decía Dave.
Los sombreros. Usa muchos sombreros, que es la forma en que el fundador llama a pagar un solo sueldo mal pago a una persona que hace cinco trabajos. Es el único ingeniero, el de guardia, la cola de soporte, el que armó la página de Notion que es, técnicamente, el seguro médico, y el que arregló el grifo de kombucha cuando hacía espuma. El grifo de kombucha es estructural. Eso y la mesa de ping-pong es lo que te dan en vez de los once mil dólares que estás por debajo del mercado, y en la reunión general el fundador se va a parar frente a una diapositiva que dice estamos revolucionando el leasing de lavavajillas comerciales y la sala va a aplaudir como si hubiera dicho cáncer.
El mensaje de Slack llega a las 11:52 de la noche. Es un emoji de pulgar arriba sobre algo, y el pulgar arriba de vuelta hay que mandarlo antes de las 7 de la mañana, porque los límites son para empresas que no están cambiando el mundo, y esta sí lo está cambiando, el mundo del financiamiento de lavavajillas de tamaño mediano.
Acá viene la parte que no voy a destrozar. La etapa temprana puede ser los dos mejores años de una vida de ingeniería. La propiedad es de verdad, la velocidad es de verdad, tocás todas las capas, y de vez en cuando el boleto realmente sale premiado y el Subaru termina siendo una casa. El que lo ve con claridad hace esa apuesta sabiendo que es una apuesta. El tipo que estoy describiendo no está apostando. Cambió su sueldo por una sensación y un grifo con espuma, y el fundador, que se quedó con su propio paquete accionario en números reales, lo llama familia por eso. Dave también era familia.