No seguir en la misma dirección que los demás requiere de una complejidad muy alta y un arduo trabajo. No reaccionar ante una sociedad que te persuade a reaccionar. No ceder ante la voz que al oído te suspira y susurra que caigas. Confrontar las olas con una tabla defectuosa agujereada. Navegar los mares con un bote herido semi hundido. Cada persona que entra en nuestras vidas nos deja una enseñanza, ¿Pero es que todos son aptos para la maestranza? Con los otros discrepo, confronto, discuto. Pero de alguna manera los necesito. Los necesito para confrontarme luego a mí y reflexionar. ¿Quién es el que se equivoca?
Por lo menos me atrevo a dudar en este mundo donde las "certezas" no se cuestionan.