Me prometí a mi mismo que no iba a escribirte. Me juré que no iba a volver a dedicarte una de mis letras, por lo menos no conscientemente. Me convencí a mi mismo de que ya te olvidé, de que no hay nada de ti dentro de mí. Pero es mentira. Esporádicamente, mi corazón late tu nombre, y mi mente recuerda tu presencia. Especialmente tras desilusiones amorosas, inconscientemente te busco en otras mujeres, pero nunca te encuentro. Y sé que tampoco te encontraré a ti dentro de ti, quizás te idealizo demasiado o quizás haz cambiado. Te conocí con 15 y la semana próxima cumplirás 18. Ha pasado mucho tiempo y yo también crecí. Me duele no poder ver como te conviertes en mujer pero me alegra saber que tienes a alguien que si pueda verlo, espero que sus ojos sean lo suficientemente aptos.
Me entristece haberme olvidado del nombre de tu gato y de la forma que sonaba tu voz, y como se transformaba aquella al pronunciar mi nombre. Pero hay muchas cosas que aún no olvido y no quisiera olvidar nunca. Recuerdo cada rincón de tu casa, recuerdo la comodidad de tu cama, recuerdo las comidas, las series, las canciones. Recuerdo las tardes después del colegio y las noches a solas. Pero sobre todo, recuerdo cada ángulo de tu sonrisa, recuerdo el fulgor de tus ojos al mirarme, recuerdo tu timidez, recuerdo tu amor espontáneo e incondicional, infantil e inocente. Recuerdo saber todo de tu vida, sobre tus amigos, amigas, familia; pero ahora debo conformarme con ver algunas fotografías en tus redes sociales. Pero aún no olvido cada uno de tus lunares, lunares. Prometí que iba a ser mejor, más hombre. Un hombre que te merezca. Porque sos la musa que me inspira, sos mi máxima a seguir, sos mi Nastenka, sos mi eterno retorno, porque volvería a ti una y mil veces más hasta la eternidad.
Mi parte más humilde se pregunta si algún recuerdo efímero pasa siquiera por tu cabeza. Mi parte más ególatra desea haber causado algún tipo de impacto en ti, y que hay en tu corazón algún vestigio de lo que alguna vez fuimos, si consideras que algo fuimos. Mi parte más humilde hurga en la posibilidad de esperanza de qué hubiera pasado si hubiera hecho las cosas diferentes. Mi parte mas yoica socava la idea de qué hubiera pasado si hubieras decidido diferente, si me hubieras elegido a mi. Mi parte mas humilde quiere que seas feliz, que sean felices, y que sobre todo no encuentres en él nada de lo que odiabas de mí. Mi parte mas narcisista quiere que no encuentres en él nada de lo que amabas de mi.
Esta es la parte que me toca. La parte que merezco por haberte hecho tanto mal. Seguir torturándome por algo que pasó ya hace años.
Ojalá con esto poder desarmar el flojo y pequeño nudo que te ata a mí todavía y poder dejarte seguir revoloteando como mariposa, mariposa de coloridas alas que alguna vez se posó en mí.
Feliz cumpleaños lunares, te desea Thiago
11/05/2026