Quizás algunos estuvieron como yo que, por momentos atravesé un sinfín de tormentas que arrasaron con todo a su paso, un torbellino de sueños rotos, que me destrozaron por dentro, un sinfín de lágrimas por las noches en mi habitación.
Ocultando este dolor que me somete el cuerpo y corazón, derrumbes dentro de mí, el sentir de un corazón roto a mil pedazos, que fui reestableciendo.
Sola renací de mis cenizas, más fuerte que ayer, cada obstáculo y cada vez que me decían que no podía, en vez de destruirme en mil pedazos, me hizo más fuerte y me dio esa valentía convertida en un reto para enfrentarme a los torbellinos y tormentas internas, las cuales estoy dispuestas a lidiar como una guerrera, que resurgió de sus cenizas.
Así fue como despertó el fuego que habita dentro de mi ser, con cada dolor y cada adversidad, hoy me miró al espejo y se que puedo hacer mucho más de lo que pensé, entendí que los límites solo están en la mente, y sin ellos puedo muy lejos de lo que pensé: Ahora dime tú estas dispuesto a resurgir en las adversidades o quedarte sin hacer nada, ya que uno mismo marca la diferencia “porque eres único, irrepetible, uno entre un millón.”
Durante tanto tiempo fui una flor marchita, y hoy resurgí como una flor de loto, preciosa cual fulgor.” y hoy resurgí como una flor de loto, preciosa cual fulgor, así entendí que lo que te no te mata te hace más fuerte.