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The Man Who Knew Too Much — El verdadero terror es saber que algo terrible está por ocurrir

rodrigosegade1000
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The Man Who Knew Too Much es una película que representa perfectamente una de las grandes obsesiones de Alfred Hitchcock: Convertir a personas completamente comunes en protagonistas de situaciones…

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La canción que Jo le canta a Hank en Marrakech vuelve en la embajada, y lo que me conmueve es que el niño contesta silbando. Esa canción ya era de los dos antes de que hiciera falta para nada. Me hace pensar en que en muchas casas hay una canción así, que

La canción que Jo le canta a Hank en Marrakech vuelve en la embajada, y lo que me conmueve es que el niño contesta silbando. Esa canción ya era de los dos antes de que hiciera falta para nada. Me hace pensar en que en muchas casas hay una canción así, que nadie eligió para algo importante y que un día resulta ser la contraseña. Sospecho que casi todo el que lea esto tiene una.

Contenido de la publicación

The Man Who Knew Too Much es una película que representa perfectamente una de las grandes obsesiones de Alfred Hitchcock: Convertir a personas completamente comunes en protagonistas de situaciones extraordinarias de las que no pueden escapar.

Un matrimonio estadounidense está disfrutando de unas vacaciones en Marruecos cuando termina involucrándose accidentalmente en una conspiración internacional. Pero lo que inicialmente parece una aventura de espionaje se transforma en algo muchísimo más personal cuando secuestran a su hijo y descubren que cualquier intento de acudir a las autoridades podría ponerlo en peligro.

Y ahí Hitchcock encuentra el verdadero conflicto de la película. No estamos siguiendo a un agente secreto preparado para enfrentarse a organizaciones criminales, sino a dos padres que necesitan descubrir cómo actuar cuando prácticamente cualquier decisión puede terminar provocando aquello que más temen.

Lo interesante es que Hitchcock ya había dirigido una película con este mismo título en 1934. Pero su versión de 1956, protagonizada por James Stewart y Doris Day, traslada buena parte de la acción a Marruecos y Londres y utiliza la relación matrimonial como un elemento central de la historia.

Y creo que eso le da a esta versión una dimensión especialmente interesante.

¿Qué haríamos si supiéramos que alguien está por morir, pero salvarlo pudiera costarnos la vida de nuestro hijo?

Me gusta muchísimo cómo Hitchcock construye la primera parte de la película. Marruecos aparece como un lugar extraordinariamente atractivo para los protagonistas, pero también como un entorno donde desconocen buena parte de las costumbres y tienen dificultades para comprender las intenciones de las personas que conocen.

James Stewart funciona perfectamente como Ben McKenna porque tiene esa capacidad de interpretar a un hombre aparentemente razonable que, poco a poco, empieza a descubrir que su inteligencia y su confianza no alcanzan para resolver el problema que tiene delante.

Cuando el matrimonio presencia un asesinato y recibe información sobre un atentado que tendrá lugar en Londres, parece que la película va a convertirse en una investigación convencional. Sin embargo, el secuestro de su hijo modifica completamente las reglas.

Ya no alcanza con descubrir quiénes son los criminales.

Ahora necesitan tomar decisiones sabiendo que cualquier movimiento equivocado podría tener consecuencias irreparables.

Y ahí aparece una de las ideas que más me interesan del cine de Hitchcock: el suspenso no depende solamente de ignorar qué va a ocurrir, sino de saber perfectamente qué podría ocurrir y no tener ninguna manera de impedirlo.

La película construye buena parte de su tensión alrededor de esa impotencia. Los protagonistas poseen información valiosa, pero no pueden utilizarla libremente. Necesitan encontrar una manera de intervenir mientras los responsables de la conspiración parecen controlar prácticamente todas las posibilidades.

¿Por qué Hitchcock consigue que una orquesta sea más aterradora que una persecución?

La secuencia del Royal Albert Hall me parece una de las grandes demostraciones del talento de Hitchcock. El director construye un atentado donde la música, el montaje y nuestra comprensión de aquello que está por suceder resultan fundamentales.

Sabemos que el disparo debe coincidir con un momento específico de la interpretación musical. Conocemos la presencia del asesino, comprendemos el peligro y observamos cómo los personajes intentan intervenir antes de que sea demasiado tarde.

Pero Hitchcock decide prolongar la secuencia y permitir que la música marque el avance de la amenaza.

Y eso me parece extraordinario.

Porque cada instrumento, cada pausa y cada movimiento del director de orquesta nos acercan un poco más a un acontecimiento que sabemos que puede terminar de manera terrible. La música deja de funcionar como un acompañamiento emocional de las imágenes y empieza a formar parte del propio mecanismo del suspenso.

Hitchcock prácticamente no necesita diálogos para construir esa tensión. La mirada de los personajes, la ubicación de la cámara y la progresión musical consiguen que comprendamos exactamente aquello que está en juego.

Y ahí vuelve a demostrar algo que siempre me fascina de su cine: puede convertir una situación relativamente sencilla en una experiencia extraordinaria mediante la organización de la información.

No necesita que ocurran demasiadas cosas. Necesita que nosotros sepamos algo que sus personajes todavía no consiguen resolver.

¿Cuánto poder tiene una persona cuando la única herramienta que le queda es su propia voz?

También quiero destacar especialmente a Doris Day, porque creo que su interpretación es fundamental para que el conflicto familiar tenga verdadero peso emocional. Su personaje, Jo, comienza siendo una mujer que acompaña a su marido durante unas vacaciones, pero progresivamente descubrimos que también posee recursos propios para enfrentarse a una situación completamente inesperada.

Me interesa especialmente cómo Hitchcock utiliza su pasado como cantante. Lo que inicialmente parece una característica relativamente secundaria termina convirtiéndose en una herramienta fundamental para el desarrollo de la historia.

Y ahí aparece Que Sera, Sera, una canción que podría parecer completamente ajena a una película de suspenso, pero que termina adquiriendo una importancia emocional enorme.

Porque la música funciona de dos maneras diferentes. Durante la secuencia del concierto representa una amenaza que avanza inevitablemente hacia un momento determinado. Más adelante, la voz de Jo se convierte en una posibilidad de recuperar aquello que los protagonistas están buscando desesperadamente.

Me encanta esa contradicción. Hitchcock consigue que el sonido represente simultáneamente el peligro y la esperanza, dependiendo del lugar que ocupa dentro de la historia.

Además, la relación entre Ben y Jo introduce pequeñas tensiones sobre la autoridad dentro del matrimonio. Ben está acostumbrado a tomar decisiones y muchas veces parece convencido de que su manera de enfrentar los problemas es necesariamente la correcta. Pero cuando la situación empieza a descontrolarse, descubre que necesita confiar en las capacidades de su esposa y aceptar que no puede resolver absolutamente todo por sí mismo.

¿Qué sucede cuando una aventura extraordinaria empieza a parecerse demasiado a una pesadilla?

The Man Who Knew Too Much tiene algunos problemas de ritmo y determinadas situaciones que dependen demasiado de las coincidencias. No es la película de Hitchcock que más me emociona ni creo que todos sus personajes secundarios estén desarrollados con la misma precisión.

Pero tiene algo que me resulta extraordinariamente disfrutable: esa capacidad para convertir situaciones completamente cotidianas en escenarios donde puede aparecer el peligro en cualquier momento.

Un viaje familiar, una conversación con un desconocido, una presentación musical o una reunión social pueden transformarse en espacios donde los protagonistas tienen que interpretar constantemente aquello que está ocurriendo a su alrededor.

Y creo que ahí está la verdadera gracia del título.

Ben sabe demasiado, pero ese conocimiento no le proporciona ninguna ventaja inmediata. Al contrario, lo convierte en alguien que comprende perfectamente la gravedad del peligro sin disponer de los medios necesarios para evitarlo.

Porque quizás una de las experiencias más aterradoras sea precisamente ésa: conocer algo que podría destruir nuestra vida y descubrir que saberlo no significa que tengamos el poder de cambiarlo.

Thoughts

  • jp_morales78

    La escena donde Ben la seda antes de contarle lo del niño me cae peor cada vez que la veo. Ahí está el matrimonio entero en un minuto, y la película tarda el resto en corregirlo.

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  • margenDelLibro

    La canción que Jo le canta a Hank en Marrakech vuelve en la embajada, y lo que me conmueve es que el niño contesta silbando. Esa canción ya era de los dos antes de que hiciera falta para nada. Me hace pensar en que en muchas casas hay una canción así, que nadie eligió para algo importante y que un día resulta ser la contraseña. Sospecho que casi todo el que lea esto tiene una.

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  • pensarLento

    El título le da el saber a Ben, pero cuando reviso quién sabe qué en cada tramo, casi todo lo decisivo lo averigua Jo: que Ambrose Chapel es una capilla y no un señor, dónde va a ser el disparo, cuándo gritar. Ben tiene datos; ella los vuelve algo que se puede usar. Yo leería la película como la de un hombre que descubre que la que sabía era su esposa. Me haría cambiar de idea una escena donde lo que sabe Ben decida algo por sí solo, y no la recuerdo.

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