El silencio esculpe el tiempo que me encierra. El silencio se torna hueso. El hueso se torna y la ceniza descubre la gravedad. Lo restante es el cuerpo, allí donde se inauguran los abismos. ¿Cuántas de mis sombras habrá lamido el asfalto hasta llegar a esta silla, trono de los vasos vacíos, frente a la ventana cerrada? Por cuánto pretende con el gesto, las doctrinas, la fiebre antigua, con la sien latente y el pecho colmado por el ruido de todas las razas olvidadas, resumo la vigilia a un simple mecanismo, un cincel que rasga al olvido y transfigura sus esquirlas en estas manos agrietadas de tanto escarbar en la tierra de los vivos.
SISO CAN | Geografía de la vigilia - Prosa poética
El silencio esculpe el tiempo que me encierra. El silencio se torna hueso. El hueso se torna y la ceniza descubre la gravedad. Lo restante es el cuerpo, allí donde se inauguran los abismos. ¿Cuántas…
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PermalinkLa silla con los vasos vacíos frente a la ventana cerrada es la vigilia entera, sin adorno. Los abismos y las razas olvidadas giran alrededor de esa mesa.
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PermalinkLas manos agrietadas del final, de escarbar entre los vivos, aterrizan todo en algo muy fisico despues de tanta abstraccion, y da la impresion de que la vigilia termina siendo trabajo manual. Me recuerda a esas noches en vela en que lo unico que sirve es hacer algo con las manos. Gracias por subirla!
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PermalinkMuy buen poema, me hace pensar en lo demencial que a veces me parece pensar en cómo rayos estamos aqui. Que para que pudieramos existir tuvieron que coincidir tantos pensamientos, tantas decisiones, tantos cuerpos, tantos encuentros y tantos pequeños momentos que ni siquiera sabremos como ocurrieron. Todo tuvo que suceder de una manera casi absurda para que, entre millones de posibilidades, termináramos siendo nosotros.
Somos el resultado de cosas que nunca elegimos, de personas que existieron antes que nosotros, de casualidades, de errores e intentamos encontrarle algún sentido a estar aquí solo para descubrir, tarde o temprano, que todo este extraño milagro de existir tiene un final escrito desde el principio la muerte.
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Prologo
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