Cerca no quiere estar, ya no se cree ni su cuento, aquel joven se ha envuelto en una depresión.
Mitómano lo sé, lo que pasa es que sufre, en el falso sentir de su imaginación.
Un profundo color, y un saciante dolor acompañan al hombre; en su motivación.
Su salvavidas quedó, sepultado en las hojas de aquel libro divino que ya nunca se abrió.
Cayendo sin protección.
Hacia el abismo interior.
La tan ansiosa mujer, su dolor recordó, entonces él revivió, y sin compasión…
La catastrofista fue, que su mochila olvidó; cae directo al abismo entre su habitación.
Masoquista moral, lo que dijo el doctor… al revivir el dolor, él sin compasión…
El paracaídas quedó, sepultado en las hojas de aquel libro divino, que ya nunca se abrió.
Cayendo sin protección.
Anticipando el dolor…
uoh, que la asesinó.
— Jorge Guzmán