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Shadow : capítulo 4

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Pensamiento

Pensamiento

RominaQ

Laura con su no lo sé número cuarenta y Cian llevando la cuenta. ¡Le haría una remera! Igual la banco, se puso delante de él sin pensarlo.

Laura con su no lo sé número cuarenta y Cian llevando la cuenta. ¡Le haría una remera! Igual la banco, se puso delante de él sin pensarlo.

Contenido de la publicación

CAPÍTULO 4 — UNA SEÑAL EN LA OSCURIDAD

La noche había avanzado.

Cian caminaba solo por las calles, todavía pensando en lo ocurrido.

El Cubo Negro había desaparecido.

O, al menos, eso parecía.

Cian miró nuevamente su pecho.

—¿Dónde estás...?

No hubo respuesta.

Siguió caminando.

Cada cierto tiempo miraba a su alrededor.

Sentía que alguien lo observaba.

Finalmente se detuvo.

—Sé que hay alguien ahí.

Silencio.

Cian esperó.

Nada.

—No soy tonto.

Una pequeña piedra cayó desde un edificio cercano.

**Clac.**

Cian levantó la mirada.

—¿Quién está ahí?

Una voz respondió desde arriba:

—¿Siempre hablas solo?

Cian dio un paso atrás.

—¿Quién eres?

Una figura estaba sentada sobre el borde del edificio.

No podía distinguir su rostro.

—Una persona.

—Eso ya lo supuse.

La figura soltó una pequeña risa.

—Tienes carácter.

Cian frunció el ceño.

—Baja de ahí y hablamos.

—¿Y si no quiero?

—Entonces seguiré preguntando quién eres.

—Podrías estar preguntando toda la noche.

Cian cruzó los brazos.

—Tengo tiempo.

La figura permaneció en silencio unos segundos.

Finalmente se levantó.

—Nos veremos pronto.

—¡Espera!

La figura saltó desde el edificio.

Cian corrió hacia el lugar.

—¡¿Qué...?!

Se asomó.

No había nadie.

—Eso no es normal...

Una voz detrás de él lo hizo girar.

—Tú tampoco eres normal.

Cian se quedó congelado.

Laura estaba allí.

—¿De dónde saliste?

—Estaba caminando.

—No te vi.

—Eso no significa que no estuviera aquí.

Cian suspiró.

—¿Viste a esa persona?

Laura asintió.

—Sí.

—¿Quién era?

—No lo sé.

Cian la miró con incredulidad.

—¿En serio?

—En serio.

—Últimamente tu respuesta favorita parece ser "no lo sé".

Laura sonrió.

—Quizá porque haces demasiadas preguntas.

—Quizá porque tú escondes demasiadas cosas.

La sonrisa de Laura desapareció lentamente.

—Puede ser.

Cian notó el cambio.

—¿Qué pasa?

—Nada.

—Laura.

Ella miró hacia el edificio.

—Esa persona no estaba aquí por casualidad.

—¿La conoces?

—No.

—Pero sabes algo.

Laura tardó en responder.

—Sé que no deberías intentar seguirla.

—¿Por qué?

—Porque no sabes quién es.

—Precisamente por eso quiero saberlo.

Laura negó con la cabeza.

—Cian, algunas respuestas pueden ser peligrosas.

Cian se quedó callado.

—¿Y el Cubo?

Laura la miró.

—¿Qué pasa con él?

—¿Esa persona lo quiere?

Laura no respondió inmediatamente.

Eso fue suficiente para Cian.

—Lo quiere.

—No dije eso.

—Pero tampoco dijiste que no.

Laura suspiró.

—No sabemos qué quiere.

—¿Entonces por qué me está siguiendo?

—Tal vez no te estaba siguiendo.

—Estaba hablando conmigo.

—Eso sí.

—Entonces me estaba buscando.

Laura se quedó pensativa.

—Probablemente.

Cian miró hacia la calle vacía.

—Esto cada vez se pone más raro.

Laura asintió.

—Y apenas comienza.

Cian la miró.

—¿Qué significa eso?

—Nada.

—Otra vez...

Laura soltó una pequeña risa.

—Te acostumbrarás.

Entonces Cian sintió algo.

Se llevó la mano al pecho.

—Espera.

—¿Qué sucede?

—Otra vez.

—¿El cubo?

Cian asintió.

—Lo siento.

—¿Por qué?

—Está... haciendo algo.

Laura se acercó.

—¿Qué sientes?

Cian cerró los ojos.

—No sé.

Respiró lentamente.

—Es como...

—¿Como qué?

—Como si alguien estuviera intentando llamar.

Laura quedó seria.

—¿Llamar?

Cian asintió.

—Sí.

Entonces...

**PUM.**

Una pequeña onda negra salió del pecho de Cian.

Laura retrocedió.

—¡Cian!

La energía desapareció inmediatamente.

Cian abrió los ojos.

—¿Qué fue eso?

Laura lo observó con atención.

—No lo sé.

Cian la miró.

—Esta vez no estoy bromeando.

—Yo tampoco.

Cian miró sus manos.

—¿Lo hice yo?

Laura negó.

—No exactamente.

—¿Entonces el cubo?

—Probablemente.

Cian respiró profundamente.

—¿Y qué significa?

Laura miró hacia la oscuridad.

—Que está reaccionando a algo.

Cian levantó la mirada.

—¿A qué?

Laura no respondió.

De repente...

un sonido llegó desde una calle cercana.

**BIP.**

Cian y Laura se giraron.

Un pequeño objeto estaba en el suelo.

Parecía una especie de dispositivo metálico.

Cian se acercó.

—¿Qué es eso?

Laura lo observó desde lejos.

—No lo toques.

Cian se detuvo.

—¿Por qué?

—Porque no sabemos qué es.

Cian sonrió ligeramente.

—Ahora sí estás aprendiendo.

Laura lo miró.

—Muy gracioso.

El dispositivo volvió a emitir un sonido.

**BIP.**

En su pequeña pantalla apareció una sola palabra:

**CIAN.**

Los dos quedaron inmóviles.

Cian dio un paso atrás.

—¿Cómo sabe mi nombre?

Laura respondió en voz baja:

—No lo sé.

Cian la miró.

—¿Quién está detrás de esto?

La pantalla cambió.

Ahora apareció otra frase:

"NO CONFÍES EN LA PERSONA QUE TE DIO EL CUBO."

Cian levantó lentamente la mirada hacia Laura.

Laura no dijo nada.

Por primera vez...

parecía realmente sorprendida.

Cian retrocedió un paso.

—Laura...

Ella miró la pantalla.

—Yo no escribí eso.

—No dije que lo hicieras.

—Pero lo estás pensando.

Cian guardó silencio.

Laura respiró profundamente.

—Cian, escucha.

—¿Qué?

—No confíes en ese mensaje.

—¿Por qué?

Laura miró directamente a sus ojos.

—Porque alguien quiere que dudes de mí.

La pantalla volvió a cambiar.

Esta vez solo apareció una palabra:

**"CORRE."**

Y detrás de ellos...

se escuchó un ruido.

**BOOM.**

Cian se giró lentamente.

A lo lejos, entre las sombras...

había una figura observándolos.

No se movía.

No hablaba.

Solo miraba.

Cian apretó los puños.

—Es la misma persona.

Laura se puso delante de él.

—No.

—¿Qué?

Laura observó la silueta.

—No es la misma.

Cian sintió un escalofrío.

—Entonces...

La figura levantó lentamente una mano.

Y algo negro apareció en su palma.

Cian sintió inmediatamente una reacción en el pecho.

**Tum.**

El Cubo Negro respondió.

La figura desapareció entre las sombras.

Cian miró a Laura.

—¿Quién era?

Laura permaneció en silencio.

—Laura...

Ella finalmente respondió:

—No lo sé.

Cian suspiró.

—Claro.

Pero esta vez...

Laura no sonrió.

Porque ella también había visto lo que llevaba aquella figura en la mano.

**Un fragmento negro.**

Y, por alguna razón...

se parecía demasiado al Cubo Negro.

Continuará...

Thoughts

  • quintopiso

    Ver a Laura sorprendida de verdad, después de tantas respuestas a medias, me hizo volver al final. Alguien sembrando desconfianza entre dos aparece en 🌸 MI RINCONCITO, de norielU.

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  • Elvira99

    Otra historia por entregas en este grupo: El precio de la vida, Capítulo 1-parte 1. Empieza en el campo, con una familia y una tensión que se nota desde la primera escena.

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  • versoenservilleta

    En el mismo grupo está Oscuridad, de Jhobere: unos aspirantes cruzan de noche un bosque lleno de criaturas. Otra historia donde el peligro llega entre las sombras.

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  • Elvira99

    El de la azotea preguntándole si siempre habla solo suena a alguien que lleva días oyéndolo hablarle al cubo. Para mí ya lo venía siguiendo de antes.

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  • versoenservilleta

    En el 3 Laura decía que el cubo ella solo lo había entregado, y ahora aparece una pantalla que le dice a Cian que no confíe en la persona que se lo dio. Es la primera vez que la vemos sorprendida de verdad, y enseguida se pone delante de él cuando aparece la segunda figura.

    Yo le creo que no escribió el mensaje. Pero a mí me suena a que quien lo mandó sabe lo que ella le contó, casi palabra por palabra, y eso me inquieta más: alguien estaba escuchando esa conversación.

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  • RominaQ

    Laura con su no lo sé número cuarenta y Cian llevando la cuenta. ¡Le haría una remera! Igual la banco, se puso delante de él sin pensarlo.

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  • quintopiso

    Dice corre. No corren.

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