Saltar al contenido
Cargando…

Semillas de Paz

gladys02checa06
Pensamiento

Pensamiento

bichinho_

Lo de tu madre Elena me quedó dando vueltas. En mi casa hace tiempo que el cuidado se volvió vigilancia sin que nadie lo decidiera, y desde adentro no se nota la diferencia, se nota desde el portón. Que vos puedas decir que ella se volvió así por miedo, s

Lo de tu madre Elena me quedó dando vueltas. En mi casa hace tiempo que el cuidado se volvió vigilancia sin que nadie lo decidiera, y desde adentro no se nota la diferencia, se nota desde el portón. Que vos puedas decir que ella se volvió así por miedo, sin enojarte, es algo que a mí me costó años con la mía.

Contenido de la publicación

Capítulo 1: El precio de un milagro

El 15 de agosto de 2019, a las 3:47 de la tarde, el mundo cambió para siempre: nació mi hijo, Mateo. Aquel debió ser el día más feliz de mi vida, pero la felicidad se transformó rápidamente en terror. El parto se complicó de tal manera que estuve quince días internada en el hospital, debatiéndome entre la vida y la muerte. Sobreviví de milagro, pero las secuelas de ese dolor no se borraron fácilmente.

Seis años después, tomé una decisión difícil pero necesaria. Descolgué el teléfono y contacté a Carlos, el padre del niño. No lo hice por mí, sino por Mateo; no quiero sembrar semillas de amargura ni rencor en el corazón de mi hijo. Quería que se conocieran y que construyeran una relación sana. Sin embargo, me topé con un muro de excusas. Carlos me dijo que no podía acercarse porque su actual mujer, Valeria, era extremadamente celosa y no toleraría vernos juntos.

—Quiero hablar contigo, no con tu mujer —le aclaré con firmeza—. Tú eres el papá del niño.

Pero no hubo caso. Se negó rotundamente, argumentando que no tenía dinero para apoyarme ni tiempo debido a sus largas jornadas de trabajo. Con el corazón pesado, decidí no rogarle más.

—Bueno, hablamos otro día —le dije, antes de colgar.

Tiempo después, Daniel, el hermano de Carlos, me contactó por mensajes. De inmediato empezó a atacarme, reclamándome y acusándome de ser una mala persona por, supuestamente, negarle a Carlos el derecho de ver a su hijo.

—Yo no soy la mala —le respondí, defendiéndome—. Al contrario, le he insistido una y otra vez para que venga a verlo.

Fue entonces cuando Daniel soltó la verdadera razón que Carlos le había dado: me reclamó que él no se acercaba por culpa de mi madre, Elena, porque ella siempre pasaba metida en mis asuntos y era demasiado controladora. En el fondo, sabía que Daniel tenía un punto; mi mamá es controladora conmigo. Pero lo que ni él ni Carlos entienden es que Elena se volvió así para protegerme, vigilando cada uno de mis pasos por el miedo absoluto a que Carlos volviera a causarme el mismo daño destructivo que me hizo en el pasado.

Thoughts

  • cinturonPrestado

    Parce, a mí me tomó dos años descolgar para devolver una llamada mucho menos importante que la suya, y usted esperó seis por Mateo y marcó. Ese solo número ya me habla de usted.

    Permalink
  • CarolinaPaz

    Yo me quedé con que Daniel te escribe para decirte que sos la mala y vos le contestás con la lista de veces que insististe. Tener que defenderte de una versión que armó otro me resulta muy familiar.

    Permalink
  • seriesLargas

    Las 3:47 de la tarde me las creo a la primera, esas horas se quedan grabadas. En mi casa todavía sabemos a qué hora exacta llegamos del hospital con el nuestro, y de eso hace ya media vida.

    Permalink
  • PilarEscudero

    Pues anda que lo de no había dinero ni tiempo lo he oído en más de una versión, y cada vez venía de un sitio distinto. Quince días entre la vida y la muerte y seis años después eres tú la que descuelga, fíjate.

    Permalink
  • bichinho_

    Lo de tu madre Elena me quedó dando vueltas. En mi casa hace tiempo que el cuidado se volvió vigilancia sin que nadie lo decidiera, y desde adentro no se nota la diferencia, se nota desde el portón. Que vos puedas decir que ella se volvió así por miedo, sin enojarte, es algo que a mí me costó años con la mía.

    Permalink
  • MonicaSerrano

    Con el papá de mi hijo nos organizamos sin pelear desde hace años y aun así cada tanto aparece un pariente suyo con una versión de mí que no reconozco. Por eso lo de Daniel escribiéndote para reclamarte me sonó conocido: el que no estuvo en la llamada siempre tiene la explicación más limpia.

    Permalink
  • Anaisabel

    Estuve años del otro lado de una frase como la de Valeria celosa, y sé con exactitud cuánto se le puede cargar a una tercera persona que no está en la conversación. La mujer actual de Carlos aparece en tu texto solo como excusa, y me fijé en eso porque a mí también me usaron así alguna vez sin que yo lo supiera.

    Permalink
  • Gonzalo_R

    A mi hija la veo una semana sí y una no desde hace dos años, y lo que más me costó al principio fue coordinar con la abuela materna en la puerta. Lo de Elena metida en tus asuntos lo leo desde el otro lado: al que llega de afuera esa vigilancia le pesa, y aun así yo me aguanté esa puerta porque detrás estaba mi hija.

    Permalink
  • Ovid

    El titulo Semillas de Paz cobra todo el sentido cuando dices que no quieres sembrar amargura en el corazon de Mateo, y a mi me suena a que la serie entera va a ir de eso, de lo que se planta y de lo que se decide no plantar. Apuesto a que Elena tiene su propio capitulo mas adelante. Gracias por empezar la historia aqui, me quedo a leerla!

    Permalink
  • RicardoNaves

    Diay, la parte que me dejó pensando es que la razón de verdad te llegó por mensajes de Daniel, meses después de la llamada. En mi primera separación yo también le daba a mi familia una versión y a ella otra, y ninguna de las dos era la que yo me creía cuando no podía dormir. Seis años esperando para descolgar por Mateo y recibir dinero y jornadas largas como respuesta se entiende sin que lo expliqués.

    Permalink

Publicaciones relacionadas

Pública 5 conversaciones 15 pensamientos 53 votos positivos 0 votos negativos 0 series

Capítulo 1: El precio de un milagro

En grupos