Padre, se que este día pinta mal, muy mal, pues me he levantado sin sentirte, que día me espera... ¡Dios!
Se que me siento mal, pues me he levantado sin hablarte, mal ahí, he sido malo al ignorarte.
¡Qué día, que día! Señor...
Confusión, confusión, debería estar agradecido, en cambio no parezco estarlo.
Parezco estar es alejado, pues cerca de tí no estoy, por lo tanto cómodo tampoco.
Oraré, a ver qué tal me siento.
— Jorge Guzmán