Piedras.
Puras piedras.
Su mano se abre.
Las piedras suenan y crujen al caer.
Cubierto en polvo y sangre se encuentra él.
A sus pies, muerto un ser.
Su perro, su amigo fiel.
La mitad del cuerpo sumergido en piedras y escombros.
Cayeron sobre el animal cuando se derrumbó todo.
El hombre observa el cadáver.
Expresión inescrutable.
Inmutable.
Sus ojos no se despegan de su acompañante.
Sabueso torpe y viejo, pero sin dejar de serlo.
Está muerto.
Por fin, levanta su mirada y la deja deambular.
Sobrevivientes en la distancia caminan sin mirar a atrás.
"Para adelante es para allá"
El lema en su mente resuena.
Pero para allá atrás.
Piensa.
Se sienta entre los restos de su hogar.
No quiere ir.
¿Como podría ir?
Todo lo que conoce está aquí.
No hay gritos, hace tiempo se detuvieron.
Sus oídos siguen chillando, así que tampoco tiene forma de saberlo.
El olor a pérdida y polvo se esparce por el aire.
El hombre vuelve su mirada al cielo.
Esta amaneciendo.
Aún con todo lo que ha pasado, como si el mundo se burlase de su miseria.
¿Después de la sentencia qué es lo que le queda?
Sus manos tocan el suelo por inercia.
Piedras.
Puras piedras