Las decepciones son mi motor de vida, desde pequeña cada decepción me ha hecho crecer más fuerte y en ocasiones, más rápido. El dolor es inevitable, cojo ese dolor como motivación para enfocarme en mis cosas, crear, superarme, es mi súper poder.
Estar en esta posición a la defensiva cansa más de lo que quisiera aceptar, a los ojos de afuera me convierto en el caso de éxito que quisieran ser, lo que no saben es que por dentro estoy rota como un pedazo de papel que dejas en un pantalón y luego lo hechas a lavar.
Mi primera decepción la viví con las persona que de niña te enseñan que, en teoría no la hará ( y no hablo de una pareja o amistad). Pero esa es otra historia, como les decía siempre veo cada error de otros para alejarme y volverme a concentrar en mí. Confío que esta vez será igual, al final yo soy mi lugar seguro.
Puede que me gusta sostener el control de las cosas, efectivamente no quiero que mi paz dependa de alguien que nunca me dio claridad. No soy fan de las tibiesas
Y ustedes?