No he vivido en castillos ni torres,
y al príncipe aún no lo encontré.
Los dragones no me quieren cerca,
los villanos me huyen a mí.
Espero a la bruja malvada
para que me hechice con un sueño eterno,
y que me rescates de ese sueño sin fin.
Un besito tal vez me haga falta,
por esperar una eternidad por ti.
Yo no huyo del amor,
huyo de las fantasías en mi cabeza.
Soy una tonta por imaginar demasiado,
sin tener claro quién soy de verdad.
No pienso en mi futuro
porque no sé cómo será;
aún trato de averiguarlo,
y todos me exigen pensar.
No quiero trabajar,
pero quiero una casa con jardín lleno de mariposas,
poder perderme en los libros
y no pensar en nada más.
Me gusta lo sencillo:
un café en las mañanas,
ver la luna desde mi ventana
y una oración al acostarme.
Para muchos es fácil
lo que estoy pidiendo,
pero en estos tiempos
hay escasez de lo sencillo y lo tranquilo.
Mis esperanzas se vuelven añicos
cada vez que sobrepienso todo esto.
Por eso me ven perdida
en mis pensamientos.