Sobre lo de las escenas rápidas: yo me perdí en el salto de los audífonos en clase al gato del viernes, sin campana entremedio. Lo del sábado con la papaya lo seguí al tiro, ahí no sobra nada.
prueba del cap 1
Pensamiento
Sobre lo de las escenas rápidas: yo me perdí en el salto de los audífonos en clase al gato del viernes, sin campana entremedio. Lo del sábado con la papaya lo seguí al tiro, ahí no sobra nada.
Contenido de la publicación
hmmmm bueno, no esperen mucho okey? esta es la versión 5.4 (así es, la voy enumerando) comparado con las primeras versiones donde el personaje principal se notaba mas apagado y sin alma, aparte que sus interacciones eran malísimas, por cierto gracias a las personas que dieron su apoyo en mi primera publicación, se los agradezco con todo mi corazón, bueno, a continuación, la muestra del capitulo 1 ( aun tendrá cambios dependiendo de las criticas constructivas, aparte que siento que las escenas cambian un poco rápido, me dan consejos para mejorar eso? o no se que opinan ).
cap 1
«Altair, Altair, ¡ALTAIR, LEVÁNTATE!», escuché mientras seguía en un sueño profundo.
[¡ALTAIR, LEVÁNTATE YA! TIENES QUE IR A TU ESCUELA, ¿RECUERDAS, PEDAZO DE IRRESPONSABLE?]
[¡DIOS MÍO! Ah, tía, solo eres tú. ¡ESPERA, ¿QUÉ HACES EN MI CASA?!]
[Eso no importa, hijito. Levántate y ve a comer el almuerzo. Si terminas en 5 minutos, te bañas, te cambias y te vas a la escuela.]
[Tía, la aprecio mucho, pero no tienes que estar pendiente de mí todo el rato, ¿sí?]
[Apúrate, apúrate. No digas tonterías.]
Después de que mi tía irrumpiera sorpresivamente en mi casa, recordé palabras que me decían mis padres: «No te descuides en la escuela, hijo. Haz tus deberes y luego ve. Recuerda que siempre tienes que ser el número uno en las clases». Después de morir en ese trágico accidente, quedé solo, trabajando y estudiando para ganarme la vida. Al menos, no es tan difícil, todo gracias a esta casa que mis padres me dejaron. Pero igual los extraño, supongo, ¿no?
[Jóvenes, hoy trabajaremos cálculos matemáticos y expondremos el tema en grupo para que no se estresen tanto, muchachitos.]
Gracias, profesor, todos gritaban. Pero ¿y yo? Por más que quisiera, por más que me esforzara, no podía ayudar. No sé, ¿tal vez debería irme a comer unas papas a la cafetería? Al menos así tal vez me sentiría con muchos más ánimos.
Regresando al salón, simplemente el profe era tan descuidado que se fue a conversar de tonterías sin sentido con otros profesores igual de despistados. Entonces, yo me puse mis audífonos y me relajé.
Después de un rato, escucho un «¡Altair! ¡Altair, maldita sea, escúchame!». Ahhh, qué molestos. Si tan solo el grupo que me tocó supiera lo tanto que he querido salirme de esta escuela. ¿Acaso fue por culpa de ellos? No, no, no. Más bien, ¿yo acaso no solo puedo trabajar en el trabajo que tengo? Pero aun así sabía que había unas pocas personas a las que les caía bien. No sé si esa es la razón por la que no me he salido aún. Un chico de mi edad, ¿en esta situación? Lo más probable es que ya se haya tirado al río de la capital, intentando acabar con todo. ¿Supongo que no todo es malo, verdad? Tal vez yo tenga una oportunidad en este lugar. ¿Tal vez no soy tan débil? ¿Y si yo exagero todo? La verdad es que no lo sé. Supongo que tengo una mente fuerte, aunque en lo físico no destaque mucho.
Sentado toda la clase en una silla, seguía en mi mundo cuando, de pronto, escucho un «¡Altair! ¡Altair! Ayúdanos en los dibujos, por favor. ¿Altair?». ¡MALDITA SEA, ¿NO PUEDEN HACERLO ELLOS?! Entonces, esta vez, lamentablemente no pude huir de mis responsabilidades como un alumno medianamente responsable y tuve que ayudarlos con sus dibujos. La verdad, me cayeron bastante bien. Pensé que serían molestos, pero no, en especial Elian. Él fue el que cargó con el trabajo.
[Ey, Altair, dibujas realmente bien. Contigo aquí, seguro ya aprobamos.]
Trabándose un poco:
[Hmm, muchas gracias, pero creo que no es para tanto.]
[No seas tan modesto. Mira, hasta le pusiste estos detalles que nadie notaría.]
[Pero cualquier persona haría eso, ¿verdad?]
(jejeje en este espacio como lo copie de word, tiene que ir una imagen ilustrada de lo que sigue de lo de arriba, básicamente, suena la campana y se va camino a casa)
6:30 de la tarde de un hermoso viernes. Salgo de la escuela y me voy caminando a mi hogar. Soy interceptado por un hermoso gato. Sentía enormes ganas de llevarlo a casa. Su aspecto era majestuoso; nunca había visto algo tan hermoso, pero también algo dentro de mí me decía que no debía hacerlo. ¿Tal vez fue por miedo a la cárcel? ¿Tal vez no? ¿Por qué no podemos tener gatos? ¿Por qué es ilegal para civiles? Supongo que porque el mundo así lo quiso. Aunque a veces me pregunto por qué el mundo no les da esos «dones» a otras personas. ¿Por qué solo a los amados por el mundo? La verdad, nunca entendí esta nueva doctrina.
Fuerzo mi vista. A lo lejos, unos chicos están agarrando a palazos a un pobre e indefenso felino. Ya era tarde, exactamente las 7 de la noche, pero, aunque sea ilegal adoptarlos, ellos no tienen derecho a tratarlo así. Así que me abalancé, golpeando a ese chico. Pensé: «No está correcto golpear a otra persona, pero tampoco está correcto este trato». Lo dudé y ¡carajo!, no sabía que dar un golpe dolía tanto. Me sentí bien, sentí que llenaba un vacío que tenía dentro. Me fui con el gato cargado en brazos y así fue como lo nombré: «Gato Gordo».
Eran ya las 8 de la noche y no tenía idea de lo mucho que eso cambiaría mi vida. Cargué al gato y le pregunté:
—¿Tienes dueño? ¿Por qué estás bien panzón, maldito gato obeso?
Sabía que no me respondería, pero se me hizo gracioso ver su cara. Ese día decidí dormirme temprano porque el sábado tenía que ir a trabajar. Entonces, me dormí, no sin antes darle de comer a Gato Gordo.
Era un sábado. Estaba más animado de lo normal, más porque mi tío dijo que lleváramos una fruta picada para una actividad que uniría más a los trabajadores: hacer una ensalada de frutas. Eso sería en la tarde, aunque yo llevé una papaya entera porque llegué tarde y no me daba tiempo, y mi tío me avisó de que comenzaría a trabajar en unos minutos.
Puesto que mi situación económica no era del todo estable, contaba con un sueldo de 2390 kanarios. Ya lo sé, no es mucho, pero me alcanza para mis gastos básicos y gustitos. Mi tío se veía más demacrado de lo normal, pero seguí con bromas vacías. Algo andaba mal, pero yo en ese momento no pude notarlo.
Volteo mi mirada y veo que Elian también estaba trabajando aquí. ¿En qué situación estaré, me pregunto? Bueno, no importa. Decidí acercarme a hablarle. No soy mucho de hacer eso, pero igual.
[Elian, ¿qué haces aquí? ¿Tú también trabajas aquí?]
[¿Altair? Jajaja, no pensé encontrarte aquí. ¿Y eso que veo en tus manos es una papaya? ¡Maldita sea! ¿Por qué tienes una maldita papaya enorme entre las manos?]
[Hmmmm, la verdad es que salí tarde y no pude cortar la papaya.]
[Altair, eso es una exageración. ¿NO PUDISTE TRAER UNA MÁS PEQUEÑA? Hermano, esa cosa es una papaya enorme para un ¿poquito de ensalada?]
[Sí, creo que me he pasado un poquito, pero poquitito.]
[Hermano, ¿ves ese carro? La papaya es de ese tamaño o MÁS GRANDE.]
[Jajajajajaja, bueno, ya vayamos, que se nos hará bien tarde para laburar.]
Entonces, pasamos 2 horas hablando y riendo mientras trabajábamos. Cuando, de pronto, llegó la hora de la ensalada de frutas, aunque la verdad pienso que fue un plan de mi tío porque tenía hambre. Bueno, hice grupo con Elian. Pero, a unos metros de distancia, veo a un encapuchado. Al parecer, era nuevo, entonces me acerqué y lo unimos.
Preparamos la ensalada y nos quedó exquisita, aunque el tipo seguía sin hablar mucho, la verdad. Comimos y disfrutamos, y algunos bebieron champán y vino. Se veía delicioso, pero yo no podía tomar al ser menor de edad. Así pasó el tiempo hasta que terminó esa hermosa reunión. Elian y yo quedamos para la próxima semana, lo cual era en unos días: salir a pasear y comer. Yo acepté, puesto que, aunque le caía bien a la gente, nunca me habían invitado a salir así.
Después de eso, me despedí de mi tío, aunque el condenado no se despidió de vuelta. Y así, a las 5 de la tarde, salí de mi trabajo. Era muy tarde para cocinar, así que fui a un restaurante muy bueno llamado Pollito Feliz. Vi el letrero y... ¿ACASO NO PUEDEN PENSAR EN UN LOGO QUE NO SEA UN POLLO LEVANTANDO EL DEDO?
Igual entré y decidí comerme un pollo rostizado, pero en eso veo al mismo encapuchado hablando con aparentemente una chica. Sé que no era de mi incumbencia, pero la verdad siempre he sido así, así que intenté escuchar, fallando en el intento.
Termino de comer y directo a mi casa a dormir para mañana domingo.
Domingo, 12:09 p. m. Hoy no me pasó nada interesante, la verdad. Saltaremos a la siguiente semana; no tengo nada que contar hoy.
aqui comienza el cap dos q todavia ni termino la v1, pero bueno, estoy abierto a criticas, les dije que no esperaran mucho de un chico de 13 años 🥀.
Thoughts
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PermalinkSobre lo de las escenas rápidas: yo me perdí en el salto de los audífonos en clase al gato del viernes, sin campana entremedio. Lo del sábado con la papaya lo seguí al tiro, ahí no sobra nada.
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Permalinkptm me olvide de corregir un guion q salio por ahi porque antes los usaba pero se me hizo mas facil usar esto [ ostia ]
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