El viento se llevó nuestros nombres
y los murmura por ahí…
¿Qué les dirá a los árboles al pasar?
¿Les hablará de lo maravillosos que eran nuestros encuentros,
o de la monotonía y ese tono suave, pero vulgar,
que nos llevó a poner un punto?
¿Andará de flor en flor, perdiendo letras al azar,
o bailará con ellas las canciones que escuchábamos de fondo
mientras sonreíamos, ingenuos,
sin saber a dónde íbamos?
¿Susurrará al oído de los enamorados
las frases que nos regalaron un encuentro más,
o les dirá que escriban con hechos
una historia mágica
que no tenga final?
¿Lanzará a la lluvia la distancia que el orgullo imponía al ganar,
o dará a las estrellas
un abrazo tierno de reconciliación?
¿Guardará entre las ramas
aquellas palabras que nunca dijimos,
los besos que quedaron suspendidos,
y desechará en el arroyo el exceso de ego
que nos separó?
¿Qué pasará cuando el viento decida tomarse una pausa?
¿Seremos pasado en un día de calma,
o remontará la historia
como un barrilete en manos de un niño,
una tarde más?