Anne Carson recibió el Premio Nobel de Literatura 2026 por una obra que combina poesía, ensayo, traducción y estudios clásicos. Yo la descubrí allá por 1995 con su libro Vidrio, ironía y Dios. El fragmento que más me impactó fue «Ensayo de cristal», el cual explora el dolor de una ruptura amorosa y la relación de la autora con su madre a través de paisajes gélidos y referencias a Emily Brontë. Fue al leer estos versos:
«Oigo pequeños chasquidos dentro de mi sueño.
La noche gotea su grifo de plata
espalda abajo.
A las 4 de la mañana me despierto.
Pensando
en el hombre que se fue en septiembre.»
que descubrí cómo la poesía, a pesar de haber nacido en otro idioma, al ser traducida al español logra mantener su cadencia y su magia.
Les dejo un poema de ella perteneciente a Float, publicado en 2016. ¡Y Pongámonos alegres, una poetisa, y con ella la poesia, ganó el Nobel!
Podrías 1
Si no eres la persona libre que quieres ser, busca un lugar donde puedas contar la verdad sobre ello. Contar cómo te va con todo. La franqueza es como una madeja que se produce a diario en el vientre; tiene que desenrollarse en algún lado. Podrías susurrar de cara a un pozo. Podrías escribir una carta y mantenerla guardada en la gaveta. Podrías escribir una maldición en una cinta de plomo y enterrarla para que nadie la lea por mil años. No se trata de encontrar un lector; se trata de contar. Piensa en una persona de pie, sola en un cuarto. La casa está en silencio. La persona lee un pedazo de papel. No existe nada más. Todas sus venas se pasan al papel. Toma la pluma y escribe en él unos signos que nadie más va a ver, le confiere así como una plusvalía,
y todo lo remata con un gesto
tan privado y preciso como su propio nombre.