Un poema está sangrando por encima de las lomas.
Las mojarras y los sábalos lo ven desde la laguna.
Sin ninguna compañía cercana, ridículamente solo.
Se lamenta, quizás una espina le tenga entre sombras.
Rezando por no sé qué diosa testaruda y sorda.
Un ronco trepitar se escucha ¿será su voz o la lluvia?
Un antídoto para el dolor intrínseco, una bruma
para no ver más las necesidades mundanas de tu culpa.
El molino, los arrayanes; camino y atardecer que se enlutan.
Todos queremos a alguien y cuando aparece, nos asusta.
Inquilinos del amor para desalojarnos por manos propias.
El diablo remolinea entre los pastos… Dios de vigilia por las dudas.
Otra vez caigo y nada es cierto, solo el polvo de mis zapatos.
No se si existo aun, o soy un espíritu suelto por el campo.
Alma sin consuelo que en las noches de tormenta.
Su presencia se convierte en mil espantos del monte …
Lugar insólito en donde la vida va peligrando de sustos y de amores.
Primero la trama, después la trampa, después la nada.
Poema que jamás será tan altivo como para pasar por su boca.
Es de escombros, de peonadas y de noches sin luna, ese verso.
Por eso digo que nunca se posara en tus senos, virginales, tan del sol.
Yo que escribo esto un día nublado me froto los ojos, creo que te observo.
Un noctambular por sus tres costados, poema erguido y derecho.
Buscando el jardín de los cielos, estorbándole al patrón.
Desinteresadamente se posa cual un pajaro en el porton.
En las hojas del otoño va cantando y también como es un árbol.
Lleva a cuestas su destino, de cambiar su entero cuando llega el frio.
De quedar desnudo recibiendo el rigor de los inviernos.
Como no sentir que tienes una herida dentro.
Si las castañuelas del hambre le repiquetearon las tripas.
Por el barrio inundado canoa se volvía, enancada por el peso de la familia.
Fue pariendo una realidad relevante, en la irrelevancia de los hechos.
No, enteramente tuyo; de un pueblo entero, en la paz, y en el infortunio.
Así como se levantan los cimientos de una casa bien de abajo.
Con una nostálgiosa sensación de herrero, forja y martillo cimbrando.
Transgrediendo los espacios, sinestesicamente asociando.
Sera un estancamiento como una cuneta llena de barro.
Niño azul de mis comienzos, otra vez estarás recomenzando.
Poema sencillo que lleva un relicario para guardarte siempre.
Aunque cada vez que te recuerde, suelte sus verborragias sobre los llanos…
Regando los verdores de esta hoja en blanco.