Una fuerza ctónica desconocida
Invadió al regimiento de forma repentina
Y los ojos de los insurgentes se incrustaron sobre el teniente
Uno se lanzó por detrás clavándole sus garras en los ojos
Otro le apuñaló la dentadura a lo animal
El siguiente le dio un tiro en la ingle
(nadie quería que muera rápido)
El líder cayó al fango y el salvajismo tribal se inició:
Los pómulos se descarnaban a mordidas
La cabellera despellejada a trozos saltaba por los aires
Las mutilaciones imprecisas se concatenaban caóticas
Todo era gritos y gemidos
El impulso asesino y el instinto sexual
Se intrincaron en una arcana conjunción
Algunos comenzaron a vomitarle encima
Otros desfallecieron entre agonías de éxtasis
Sin embargo, uno… el cabecilla… sonreía siniestro:
No paraba de apuñalar al azar el cuerpo del teniente
(A pesar de la tortura espiritual que estaba padeciendo)
En ayuda del tirano, de pronto, los traidores comenzaron a llegar
Aunque ya era un cadaver consumado
La revuelta había sido neutralizada
Otra vez todo termina al paredón de fusilamiento
Otra vez el espectáculo de los notables
Otra vez a conspirar, camarada…