No me escribas la pared
si a tu corazón yo llegase entre la niebla.
No juzgues mi forma de amar,
no juegues con la fiebre que me vuelve a enamorar.
Solo quiero estar entre tu piel,
hoy que enloquecida me vuelvo
buscando tu querer.
Déjame quedarme al borde de tu deseo,
antes que la noche termine.
Y si me pierdo,
déjame perderme despacio,
consúmeme a fuego lento.
Hasta que mi nombre se consuma en tu boca.