A él no lo conozco tanto
Pero no puedo evitar admirarlo,
Es como el sol de verano pegando en mi piel,
deslumbrandome.
No hay nada más refrescante
que sus ojos color miel,
sus ondas ...
no sé si son rizos o qué,
pero lo adoro.
Si llegara a tocarlo,
Tan solo un mechón me bastaría para estar en el olimpo,
apoyada sobre una nube reposando
como flechada
por el hijo de Afrodita y Ares,
como destinada a este interés
fugaz y adolescente,
que me hace desear conseguir su atención y que ojalá no sea superficial.
Con algo de suerte quizás me quiera de verdad,
pero por ahora vamos a seguir jugando a mirarnos y ya,
porque somos dos idiotas
que no saben socializar de manera normal.