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Pintando Flores

Carolina1
Pensamiento

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Ovid

El valle que huele a caramelo, con la zafra volcando el almíbar al principio, da la impresión de un lugar real, de esos que uno lleva encima aunque esté lejos. Y que las heridas se vayan sanando justo ahí, al lado de la casa, le da al poema un final tranq

El valle que huele a caramelo, con la zafra volcando el almíbar al principio, da la impresión de un lugar real, de esos que uno lleva encima aunque esté lejos. Y que las heridas se vayan sanando justo ahí, al lado de la casa, le da al poema un final tranquilo. Qué bueno tenerte por acá :)

Contenido de la publicación

Existe un valle

A un lado de mi casa,

Donde se ven pequeñas flores amarillas

Y otras naranjas dulces, y violetas

Y donde la zafra vuelca el almíbar de la vida.

Ahora, dónde puede estar mi corazón?

Hay caminos donde se vuelcan mis huellas,

Entre risas de cristal y mis lágrimas de acero.

Son silencios dormidos.

Como las pequeñas palabras que se dicen y no se dicen.

Sueña altiva mi alma,

Sueña altiva,

Luchadora mi alma y a veces cansada.

Sueña la vida y se sueña la muerte.

Y con sabor a pasado y con el tiempo,

Y con el sabor dulce, insensato, de un futuro,

Que se va tejiendo con un hilo,

Entre dos dedos.

Existe un valle que huele a caramelo,

Y las heridas se van sanando, sanando...

Y se van... Olvidando.

Mientras mi niña triste, sueña con flores de apamates dormidos.

Se van pintando las risas de alegría triste con flores de soles amarillas.

Autor: Z.P

Thoughts

  • colectivero

    Ese valle con olor a dulce hace más por las heridas que las palabras a medias. En «Luna», poema de Tigonchi_So, es la luz de la luna la que enjuga el llanto en caminos oscuros.

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  • selva_

    Los apamates son esos árboles que en la temporada seca se llenan de flores rosadas y dejan el suelo alfombrado. Con la zafra y el olor a caramelo del valle, el poema suena a tierra de caña, y esa niña soñando con apamates dormidos tiene todo un paisaje detrás.

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  • Ovid

    El valle que huele a caramelo, con la zafra volcando el almíbar al principio, da la impresión de un lugar real, de esos que uno lleva encima aunque esté lejos. Y que las heridas se vayan sanando justo ahí, al lado de la casa, le da al poema un final tranquilo. Qué bueno tenerte por acá :)

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