Desde la infancia jugando con madera,
piezas de artesanía forjando mi infantería,
un puzle de armas de precisión escasa,
escalando de rango al conquistar casillas.
Aunque perdieron sus ruedas al asediar,
mis robles de piedra arrasan sin vacilar;
aunque no tengan caballos, cargan:
avance vertical y horizontal sobre números y letras.
Entre los campos de la realidad
quiero ser el corcel que salta las barreras,
sobre ejércitos llegar a subirla a mi espalda,
enseñarle solo las tácticas del amor en esta guerra.
Con maestría y majestuosidad,
cortaré las distancias para alcanzarla,
con mis espadas de marfil de Chaturanga,
entre las casillas del tiempo de forma diagonal.
Todo mi ejército penetrará en tu reino,
blanco y negro vestirán a mi servicio,
el único enroque que puedo hacer es a tu lado,
solo mi dama puede poner en jaque todos mis juegos.
¿Dónde estará mi dama
en este tablero de palabras?
Sigo buscando conectar nuestras miradas,
hacer mi movimiento para conquistarla.