¿Soy del lugar en el que nací o de la tierra en la que crecí?
¿Soy de donde mi corazón se siente vivo o de donde mi mente descansa?
¿Soy del norte o del sur?
Mi presencia, en un mismo eje, parece reunir el trayecto de mi pasado. Miro a lo lejos e identifico los edificios, los parques, las casas. Pero, cuando me miro al espejo, no siempre me hallo.
Hay, sin embargo, un sentimiento del que no me encuentro ajena; una ligera punzada que me dirige hacia quienes forman parte de mi
Hacia aquellos a quienes soy leal, quienes hicieron que un lugar se volviera especial. Allí donde no necesito mucho, donde lo material pierde importancia si los tengo a ellos. Donde el futuro deja de pesar y puedo volver a enfocarme en el presente.
Aunque soy consciente de mis deberes, me pregunto si vale más permanecer cuando es solo mi cuerpo el que insiste en permanecer
No puedo huir de las preocupaciones que me desbordan, ni fingir que no las veo. Pero, en estos instantes, hay algo que se impone sobre ellas: solo siento.
Siento que mi alma enloquece, que la sangre que corre por mis venas se convierte en mi único guía.
y me destroza dejar atrás las anécdotas que viví, pero hay algo que no puedo ignorar, mi presente empezó a cobrar otro significado desde que estoy a su lado.
Entonces me pregunto: ¿te encariñas con los lugares simplemente al mirarlos o sucede cuando el resto de tus sentidos son activados?
¿Te encariñas por permanecer a salvo? ¿Te encariñas con los tuyos o por la persona que eres cuando permaneces?
Soy todo y soy nada.
Soy de donde me siento yo.
Soy de donde mis sentidos se intensifican y todo deja de girar,
¿Soy del mundo o soy tuya?