Existe un valle
A un lado de mi casa,
Donde se ven pequeñas flores amarillas
Y otras naranjas dulces, y violetas
Y donde la zafra vuelca el almíbar de la vida.
Ahora, dónde puede estar mi corazón?
Hay caminos donde se vuelcan mis huellas,
Entre risas de cristal y mis lágrimas de acero.
Son silencios dormidos.
Como las pequeñas palabras que se dicen y no se dicen.
Sueña altiva mi alma,
Sueña altiva,
Luchadora mi alma y a veces cansada.
Sueña la vida y se sueña la muerte.
Y con sabor a pasado y con el tiempo,
Y con el sabor dulce, insensato, de un futuro,
Que se va tejiendo con un hilo,
Entre dos dedos.
Existe un valle que huele a caramelo,
Y las heridas se van sanando, sanando...
Y se van... Olvidando.
Mientras mi niña triste, sueña con flores de apamates dormidos.
Se van pintando las risas de alegría triste con flores de soles amarillas.
Autor: Z.P