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¡Ohh No Mi Café!

OliverToloza
Pensamiento

Pensamiento

Ovid

Las aletas que Silvia le regala sin saber si le van a servir terminan salvándole la vida, y me hizo pensar en esas cosas que alguien te da de despedida y guardas sin mirar mucho. Apuesto a que Silvia y su artefacto para viajar en el tiempo todavía tienen

Las aletas que Silvia le regala sin saber si le van a servir terminan salvándole la vida, y me hizo pensar en esas cosas que alguien te da de despedida y guardas sin mirar mucho. Apuesto a que Silvia y su artefacto para viajar en el tiempo todavía tienen algo que ver con que Gael llegue a ver a María. Gracias por subir la historia entera!

Contenido de la publicación

Cuando Gael partió de la orilla del muelle, se sentía emocionado, su sueño siempre fue aventurarse en el basto mar y descubrir sus misterios mas grandes, llevaba en su espalda una mochila con sus herramientas qué le iban a servir para más adelante, consigo traía una brújula y una hoja de papel con la cual trazaría sus visitas y sus registros de lugares. Antes de salir a su expedición, Gael le dejó en su hogar, en la mesa de noche a su amada una nota qué le escribió antes de irse.

“Querida María, te amo con todo mi ser, estoy siguiendo mi sueño de ir a una expedición por el mar en busca de lo inexplorado, estaré solamente 3 días afuera, no te preocupes por mí, en algún momento volveré y te contaré todas mis experiencias navegando, estoy cerca de cumplir mi sueño y estoy tan cerca de lograr todo lo qué siempre quise, prometo volver cuando termine de surcar los mares, te traeré recuerdos, cosas bonitas y te haré dibujos muy bonitos de los lugares a los qué vaya, volveré antes de qué esa enfermedad mortal te lleve y se me haga tarde para volver a verte. Con mucho amor, Gael”

Esa carta fue lo mas preciado qué Gael le dejó a su amada antes de salir y cumplir su sueño de navegar en una exploración, antes de subir al barco, tomó un poco de su bebida favorita, un vaso de café caliente en el qué se apoyaba cuando tenía sueño o estaba triste.





1

Desamarró la cuerda qué anclaba el barco al muelle y comenzó su aventura por el basto mar, estuvo durante mucho rato redirigiendo la vela qué el viento golpeaba para movilizarse, a lo lejos con su catalejo pudo divisar una isla pequeña con una piedra, no era tan grande por lo qué fue y desembarcó en la orilla de la isla, Gael de su mochila sacó unos clavos gruesos qué servían para clavarlos en el suelo y sostener su barco. Se dirigió a la piedra y le dio un fuerte martillazo, una parte de la piedra cayó descubriendo que en su interior se encontraba un lindo mineral de lapislázuli, Gael lo tomó y lo guardó en su mochila.

“Este precioso mineral le va a encantar a María cuando se lo regale” Asumió Gael

En la isla no parecía haber nada mas, por lo qué Gael soltó el clavo y partió hacia otra dirección, pese a no encontrar nada Gael tomó su hoja de papel, una pluma y dibujó en él la forma de la isla y la ruta qué tomó para llegar a ella, continuó su viaje por otros minutos más…

“Listo, acabé mi dibujo de la primera isla, siento que a mi querida María le encantará este lindo dibujo de la isla y la piedra, me quedó con mucho estilo incluso”…





2

Guardó su dibujo enrollado en su mochila, para continuar con su ruta. Luego de alguna media hora Gael encontró otra isla, mucho mas grande, se interesó mucho más al pensar qué podría encontrar muchas más cosas en su interior, habían arboles y vegetación la cual adornaba la maravillosa apariencia de aquella isla, al igual qué en la isla pasada, Gael desembarcó con clavos y se adentró en el interior, mientras caminaba alcanzó a ver en la cima de los arboles monos saltando de árbol en árbol, se veían felices en hábitat natural disfrutando de aquel nuevo visitante. En un punto Gael encontró una misteriosa choza a lo lejos con la chimenea saliéndole humo, al parecer había alguien habitando la isla, Gael dudó de si ir y tocar la puerta pero le daba curiosidad y decidió caminar hacia la puerta, con nerviosismo tocó la puerta.

-Está abierta, puedes entrar- Dijo una voz femenina

Al entrar Gael presenció una mujer hermosa con un vestido rasgado y descuidado.

-hola, ¿Quién eres?- Preguntó Gael

-hola buenas tardes muchacho, soy Verónica, bienvenido a mi humilde hogar, ¿Quieres tomar algo?-

-gracias pero no, estoy en medio de una aventura por estas aguas, me gustaría saber cómo resultaste aquí y qué haces aquí en esta isla solitaria-



3

-yo quedé varada aquí, también fui exploradora y cartógrafa sin embargo mi barco se hundió y tuve qué nadar aquí donde hice mi choza y mi nueva vida, ¿A ti qué es lo que te trae por aquí?-

-bueno yo siempre quise navegar por el mar y descubrir cosas nuevas, ya tengo un mineral de una isla qué ya visité, mírala-

Gael le enseño el mineral de lapislázuli a Verónica, ella le encantó el mineral, miró detalladamente el mineral, pero parecía algo interesada en él.

«Pensamientos de Verónica»

“Necesito este mineral, creo qué voy a tener que acabar con la vida de este tipo para poder quedarme con todas sus cosas y este mineral precioso, le voy a ofrecer una bebida para qué se muera”.

-Oye chico, tengo una bebida muy deliciosa qué me gustaría que pruebes, debes de estar muy cansado-

-tranquila no te preocupes, yo ya traigo mi café, muchas gracias por tu amabilidad-

-insisto, es un jugo natural muy bueno, te va a encantar probarlo-

-ya te dije que no señorita, tengo mi propio café aquí conmigo-

4

Al no ser recibida su bebida envenenada, Verónica se acercó lentamente a Gael y le sujetó del brazo y trató de golpearlo contra el suelo sin piedad para robarle todas su pertenencias, Gael trató de soltarse con sus cosas se fue corriendo por la puerta mientras la desquiciada mujer lo perseguía, Gael miró un palo caído en el suelo y se lo tiró a Verónica, haciéndola caer al suelo mareada por aquel golpe, rápidamente Gael soltó el clavo y remó fuera del alcance de esa isla un poco herido por los golpes de Verónica, fue una experiencia terrible para Gael, así que sacó su mapa donde trazaba los lugares explorados y marcó aquella isla para no volver a visitarla más…

















5

Luego de pasar aquel peligro, Gael descansó un poco, la noche se acercó y el guardó reposo acostándose en su barco, enrolló todo en una bolsa y cayó en un profundo sueño…

«-Hola Gael, te extrañé mucho-

-yo también te extrañe mucho María, tengo muchas cosas para contarte, encontré muchas cosas y te traje muchos detalles-

-qué emoción, te amo mucho, eres un gran explorador, espero hayas cumplido tu sueño de navegar y explorar todo-

-muchas gracias María, yo también te amo, tuve qué pasar por tanto para volver a ver-»…



Luego de largas horas de sueño Gael se despertó por la mañana todavía conservando moretones y heridas del día anterior, tomó un termo con su café favorito y bebió un poco para comenzar el día, Gael tomó el remo y continuó su ruta por su expedición, de su mochila sacó un gran trozo de pan blando, lo cortó a la mitad y se comió una parte, dejó el otro para guardar, tomó un poco de su café que tan placido le hacia sentir tomarlo. A los pocos minutos de navegar a lo lejos Gael miró una isla casi tan grande cómo en la qué se encontraba Verónica con la diferencia de qué allí ya había un barco anclado.

6

Gael por un momento dudó pero se llenó de valentía y desembarcó al lado del barco que ya se encontraba anclado y se adentró todavía con los nervios a la isla, todo parecía ser igual a la otra isla, mientras Gael cartografiaba y plasmaba en una hoja el avistamiento de su alrededor sintió una mano en su hombro.

-¡¡AHH!!- Gritó Gael con mucho miedo

-hola compañero ¿Por qué te asustas?- Preguntó una chica exploradora

-aaay, me asustaste pensé qué era algún peligro o algo así-

-no, tranquilo, me presento soy Silvia mucho gusto ¿Tú cómo te llamas?-

-soy Gael Márquez, de casualidad ¿Qué haces aquí?-

-estaba buscando un artefacto qué según me contaron se encontraba en alguna isla por estos mares, quiero encontrarla para mi colección de mis viajes-

-suena interesante eso, yo busco reliquias y cosas interesantes qué puedan estar ocultas, debo regresar en 2 días a mi hogar en la orilla de un muelle-

-si quieres podemos investigar por aquí en esta isla, puede qué tal vez encontremos el artefacto y tú puedas encontrar algo cómo alguna piedra o una reliquia qué quieras-

7

-esta bien acepto tu propuesta, vamos, investiguemos-.

Gael se notó un poco mas confiado con esta chica, no parecía tener malas intenciones en lo absoluto, ambos caminaron por la vegetación hasta llegar a una cueva, no había nada ni se escuchaba nada por lo qué Gael y Silvia se adentraron en la cueva, Silvia contaba con una linterna así qué pudieron ver bien lo qué había dentro, no había nada mas qué un espacio con varios caminos, Silvia se notó interesada en entrar mas allá, sin embargo Gael dudaba de sí hacerlo pero Silvia lo convenció y pasaron por una entrada, habían escalones y pasadizos era lo mas impresionante qué Gael había presenciado, al final del pasadizo de una de las entradas se encontraba en el suelo aquel artefacto del cual hablaba Silvia.

-Mira es el artefacto, lo iré a recoger- Dijo Silvia

-¿Qué es lo qué hace ese artefacto Silvia?-

-puedes viajar en el tiempo con él, debo descubrir bien cómo funciona, creo saber cómo activarlo pero debo cargarle su batería con un cargador especial qué tengo en mi mochila-

Gael se mostró sumamente emocionado y fascinado por aquel artefacto, nunca había visto algo parecido antes, se interesó por usarlo pero sabía qué era lo qué Silvia buscaba así qué no se molestó ni un segundo en quedárselo.

8

-Bien Gael, al parecer hay algo mas mira hacia allí en ese rincón- Dijo Silvia

Gael presenció una formación de esmeralda pura, una mineral muy valioso que puede costar millones, Gael se emocionó por completo al encontrar ese mineral y lo guardó en su mochila. Ya sin nada mas qué encontrar se decidieron a volver a sus barcos, salieron de la cueva y se dirigieron por el camino qué vinieron a por los barcos.

-Bueno yo tomaré mi rumbo a casa, ¿Tú qué harás Gael?-

-yo continuare mi aventura en busca de mas cosas y por descubrir más lugares interesantes-

-esta bien, fue un gusto haberte conocido me caíste muy bien, te quiero regalar estas aletas de buceo, no sé si te gusten pero tal vez te sirvan para más adelante-

-muchas gracias Silvia, te lo agradezco, espero en algún otro momento volver a cruzar caminos, hasta pronto-.

Luego de despedirse de su compañera de expedición, Gael subió a su barco, buscó una hoja en la que plasmaba lo qué le parecía llamativo y de memoria dibujó en ella con su pluma aquel artefacto qué con Silvia encontraron en aquella cueva…



9

Luego de dibujar el artefacto, Gael partió rumbo en busca de más tierras y más zonas para explorar, sin dar un solo paso atrás siguió remando por bastante más tiempo…























10

-Gael venía sintiéndose cansado y agotado después de tanto de remar y no le quedaban fuerzas para continuar, en una mesa que él colocó estaba su mapa en buen estado, Gael estaba perdido y tembloroso, en un descuido por querer tomar su café, sin querer sirvió en su vaso con la mala suerte de que aquel café se derramara en todos sus dibujos y en su mapa, borrándolos y deshaciendo completamente sus hojas. Gael cayó en frustración al ver cómo su ruta de regreso se había borrado permanentemente.

(CRACK)

De repente Gael sintió un golpe en su barco, el agua comenzó a entrar y hundirlo poco a poco, una piedra había golpeado una parte del barco, él recordó las aletas de buceo qué le regaló Silvia en su anterior encuentro, así que se las puso y comenzó a nadar lo más rápido posible dejando atrás en el hundimiento sus cosas, su café, su mochila y todo lo qué le iba a regalar a María cuando él volviera a casa…

Gael sentía qué ya no podía mas, sus brazos se cansaban y perdía sus energías, lo único qué le mantenía con ánimos de continuar era su esperanza de volver a ver a María en casa…

A lo lejos Gael logró mirar una pequeña isla, tanto cómo la primera, quedaba un tanto lejos pero Gael no se rindió y siguió hasta poder pisarla…



11

Llegó a la pequeña isla sin nada de fuerza y con sus músculos adoloridos y con sus lagrimas saliéndole de sus parpados, esperó por mucho tiempo con la esperanza de qué alguna embarcación o algún navegante pudiera encontrarlo…





Los días pasaban completos, días y noches sin ninguna respuesta ni tampoco algún encuentro con nadie, llovía, Gael pasaba frío y hambre sin poder hacer nada.

“Perdón María por no cumplir mi promesa, sigo aquí sin poder llegar y tú tal vez ya no estés en este mundo, espero estés en un lugar mejor, siempre te amaré”…











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Thoughts

  • magdalenita

    ¡El café, no! 😭

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  • novelaacuestas

    Me acuerdo aún de Verónica insistiendo con el jugo y él dale con su café, y mira dónde acabó ese café. Aupa. ¿Vas a publicar la segunda parte de lo de Gael en la isla pequeña?

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  • Ovid

    Las aletas que Silvia le regala sin saber si le van a servir terminan salvándole la vida, y me hizo pensar en esas cosas que alguien te da de despedida y guardas sin mirar mucho. Apuesto a que Silvia y su artefacto para viajar en el tiempo todavía tienen algo que ver con que Gael llegue a ver a María. Gracias por subir la historia entera!

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  • Salvador

    Gael le escribe a María que vuelve en tres días, antes de que la enfermedad se la lleve, y aun así se va. Me acompañó todo el cuento esa carta: él piensa que el viaje es para ella, los dibujos, el lapislázuli, los recuerdos, y a mí me dio la impresión de que el sueño siempre fue suyo. Lo que más me cuesta es que lo que lo pierde sea su propio café, lo que lo consolaba cuando estaba triste. Me suena a que el perdón del final es la primera vez que Gael piensa en María sin pensar en él.

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